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48 horas no bastan cuando los crímenes de guerra continúan

Londres.- El demoledor ataque contra Qana no deja lugar a dudas de que existe la necesidad acuciante de un cese inmediato y completo de las hostilidades. La medida adoptada por Israel de suspender temporalmente los ataques aéreos en el sur del Líbano no es suficiente. Según ha afirmado Amnistía Internacional hoy 31 de julio de 2006, ambas partes en conflicto han mostrado un desprecio manifiesto por las leyes de la guerra y la población civil de ambos bandos está pagando el precio, puesto que abundan los crímenes de guerra.

“En vista del desafiante menosprecio de los principios humanitarios fundamentales por parte de ambos bandos, parece que sólo un alto el fuego inmediato, completo y efectivo serviría para proteger a los civiles de ambas partes en este conflicto”, afirmó Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional.

“Es una vergüenza absoluta que gobiernos que tienen influencia sobre Israel y sobre Hezbolá y que podrían ayudar a poner fin a la crisis sigan colocando intereses políticos y militares por encima de las vidas inocentes de civiles.”

Amnistía Internacional pide a la comunidad internacional que negocie con urgencia un cese inmediato y completo de las hostilidades y convoque una reunión de las altas partes contratantes de los Convenios de Ginebra para garantizar que ataques como el de Qana se investigan con imparcialidad e independencia y que los presuntos autores de crímenes de guerra comparecen ante un tribunal.

Investigadores de Amnistía Internacional en Líbano que se dirigieron a Qana poco después del bombardeo se encontraron con equipos de rescate sacando cadáveres de niños de entre los escombros y excavando furiosamente en busca de supervivientes. En el hospital de Tiro, Mohamed Qasem Shalhoub contaba que, cuando se produjo el ataque –en el que perdió a su esposa, a su madre anciana y a cinco hijos de entre 2 y 11 años–, estaba en una habitación del sótano y 17 niños dormían junto a él, de los cuales sólo uno había sobrevivido. Otra sobreviviente, que en el ataque ha perdido a una hermana y un hermano, contó a Amnistía Internacional que ella y sus familiares llevaban 10 días escondidos en la casa y durante el día sólo salían para lavarse, y que las fuerzas israelíes debían de haber detectado su presencia en alguno de los frecuentes vuelos sobre la ciudad de sus aviones teledirigidos de vigilancia.

“Las partes enfrentadas han hecho oídos sordos a los llamamientos para que acaten las leyes de la guerra y protejan a la población civil. Israel está dirigiendo ataques desproporcionados y selectivos contra civiles y trabajadores humanitarios, y Hezbolá sigue lanzando cohetes contra centros de población civil israelíes”, afirmó Irene Khan.

Las autoridades israelíes aseguran que Hezbolá utilizó intencionadamente a los civiles en Qana como “escudos humanos”. El derecho internacional humanitario prohíbe expresamente el empleo de tácticas como la del “escudo humano” para impedir ataques contra objetivos militares. Pero también establece de forma inequívoca que, aun en el caso de que una de las partes se escude tras la población civil, semejante abuso no “dispensará a las Partes en conflicto de sus obligaciones jurídicas con respecto a la población civil y las personas civiles”.

Los informes que indican que Israel ha advertido a todos los civiles que residen al sur del río Litani que abandonen la zona demuestran cómo se distorsiona el concepto de “dar aviso con la debida antelación y por medios eficaces”. En cualquier caso, semejante advertencia a más de 400.000 personas parece dirigida a sembrar el pánico entre la población civil más que a preservar su seguridad. Muchas personas consideran que están más expuestas al ataque en la carretera. Otras simplemente no están en condiciones de marcharse. Hubo varios casos en que las fuerzas israelíes dieron aviso a los residentes de ciertas ciudades o pueblos del sur del Líbano y posteriormente atacaron a los que intentaban huir. Además, el bombardeo incesante de carreteras y puentes por parte de Israel dificulta enormemente la huida hacia el norte de los civiles del sur del Líbano tras los avisos de Israel.

Según el derecho consuetudinario internacional, lanzar ataques desproporcionados o indiscriminados de manera intencionada o atacar deliberadamente a personas u objetivos civiles es un crimen de guerra.
 
“El concepto de ‘zona de fuego libre’ es incompatible con el derecho internacional humanitario. El ataque contra Qana es sintomático del modo en que se viene librando este conflicto hasta la fecha y refleja que, o bien Israel no está adoptando las precauciones necesarias para proteger a los civiles, o bien ha lanzado intencionadamente un ataque desproporcionado contra la población civil”, manifestó Irene Khan.