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Una mujer con su hija sobre una moto. Una imagen habitual en Ouagadougou, la capital de Burkina Faso. © AI

En Burkina Faso, evitar el embarazo puede suponer desafiar al marido

Por Héléne, Burkina Faso, 

Con 25 años, Héléne tiene cuatro hijos, aunque hubiera preferido tener sólo tres. Aquí nos cuenta todos los obstáculos que tiene que vencer para intentar evitar un embarazo no deseado.

 

¡ACTÚA!

Es frecuente que las mujeres en Burkina Faso no puedan tomar decisiones sobre a quien amar, con quien mantener relaciones íntimas, con quien casarse, y si quieren o no tener hijos, así como cuántos quieren tener. Ayúdanos a cambiarlo.

Tuve mi primer hijo a los 15 años y el último hace seis meses [en enero de 2015]. Cuando tuve el tercero oí hablar de los métodos anticonceptivos. Desde entonces he querido usarlos.

Pero mi marido no estuvo de acuerdo, así que no pude. Y de todas formas no tenía el dinero necesario. ¿Cómo iba a conseguirlo?

Hace dos años, tuve un aborto y en la clínica convencieron a mi marido de que necesitábamos utilizar métodos anticonceptivos durante una temporada, así que me dio dinero para una inyección. Pero no me dio más y no pude volver a ponerme la inyección. Me dijo que dejara de usar métodos anticonceptivos y me quedé embarazada de mi hijo menor.

El marido controla el dinero

Antes de que mi hijo naciera, fui a la clínica para aprovechar su oferta de anticoncepción gratuita, pero llegué demasiado tarde: la semana de la oferta ya había pasado.

Le pedí a mi marido que me diera dinero. Se enfadó. Es difícil plantearle el tema. Se pone automáticamente en contra. Cuando el marido habla, nosotras tenemos que mantenernos en silencio y aguantarlo todo. Incluso normalmente, cuando le pido dinero para ir de compras, empieza a pelear. ¡Imagínense pedírselo para pagar un método anticonceptivo! Ya me ha golpeado varias veces cuando le he pedido dinero para ese tipo de cosas.

Sin dinero no pude hacer nada y nació mi último hijo, aunque yo no quería.

Uso de anticonceptivos en secreto

Mi marido me dijo que estaba en contra de los métodos anticonceptivos aunque sean gratuitos, y que me dejaría si descubría que los había utilizado. ¡Mala suerte! Decidí hacerlo en secreto.

Durante la semana de anticoncepción gratuita [de este año] fui a que me pusieran un parche anticonceptivo. Me lo escondieron bajo la manga del vestido. Pero mis amigas estaban cerca. Tengo miedo de que descubran que estoy utilizando un método anticonceptivo en secreto.

Aún no he hablado de ello con mis amigas porque nunca se sabe si mi marido podría averiguar lo que estoy haciendo. Si una de mis amigas se lo dice a su marido, él puede decírselo al mío. Y eso lo echaría todo por tierra.

Héléne no debería tener que vivir con miedo por el simple hecho de intentar controlar su propio cuerpo y su salud.