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Albinismo en Malawi, un círculo de superstición, discriminación y muerte

@ManuMediavilla, colaborador de Amnistía Internacional,

Ignorancia y supersticiones alimentan la estigmatización, exclusión y negación de derechos básicos a un colectivo de 7.000 a 10.000 personas que llega a sufrir asesinatos, secuestros y mutilaciones de cadáveres

Para las 7.000 a 10.000 personas con albinismo de Malawi, la falta de pigmentación (melanina) en su piel, cabello y ojos no solo significa vulnerabilidad al sol, trastornos visuales y alto riesgo de cáncer de piel; también es motivo de estigmatización, exclusión y negación de derechos básicos. Una realidad que, alimentada por la ignorancia y las supersticiones, conduce con frecuencia a formas brutales de discriminación que incluyen secuestros, asesinatos y  mutilaciones. Los niños y las mujeres son más vulnerables, máxime cuando circula el mito de que mantener relaciones sexuales con una mujer con albinismo puede curar el VIH.

Ni siquiera los cadáveres están a salvo, ya que las tumbas de personas con albinismo son objetivo habitual de individuos y bandas criminales ante la extendida creencia de que sus huesos contienen oro o traen riqueza y buena suerte cuando se usan en hechizos y pociones mágicas. Y todo ello en un contexto de pobreza (su tasa ronda el 51% en Malawi, que ocupa el puesto 173 de 188 en el Índice de Desarrollo Humano) que favorece el macabro comercio con partes de su cuerpo con destino a rituales de medicina tradicional.

© LAWILINK/Amnesty International

No somos animales

Amnistía Internacional acaba de documentar este escenario en su informe "No somos animales para ser cazados o vendidos. Violencia y discriminación contra las personas con albinismo en Malawi". La investigación sobre el terreno, apoyada en 149 entrevistas con personas afectadas o conocedoras de la situación realizadas entre noviembre de 2015 y abril de 2016, ha constatado que las personas con albinismo y sus familias viven con miedo. Su temor está justificado: desde noviembre de 2014 han aumentado las violaciones de derechos humanos contra ese colectivo, con al menos 18 asesinatos –solo en abril murieron tres adultos y un bebé–, cinco secuestros cuyas víctimas siguen desaparecidas y otros 69 delitos denunciados.

Los testimonios reflejan un perfil múltiple de discriminación, disgusto y temor. "Me duele que mi abuela siempre sirviera comida para mi hermana y para mí por separado de otros nietos", recuerda una mujer con albinismo. "La gente me dice a la cara que me van a vender. Una vez alguien dijo que yo valía 750 euros. Me dolió que pudieran ponerme un precio", cuenta un hombre llamado Ishmael. Y otra mujer, Chimwemwe, explica sus precauciones: "Los ataques han cambiado todo. Cuando era niña creía que podía hacer cualquier cosa. Ahora soy muy susceptible. No puedo subirme en un coche con extraños. Antes me movía sin miedo. Ahora tengo que volver a casa en cuanto dan las 17:30h. No me siento segura. Antes solía moverme a cualquier hora del día, pero ahora tengo que coger taxis de confianza ".

 

 

Como en otros 22 países de África, el día a día de las personas con albinismo de Malawi está lleno de riesgos y exclusiones sociales que violan sus derechos humanos. Y en los casos más extremos, a veces con participación de familiares cercanos, se traducen en ataques, secuestros y asesinatos. Los crímenes documentados en el informe de Amnistía Internacional incluyen una galería terrible de cadáveres con huesos extraídos y diversas partes –manos, pies, brazos, ojos, pechos– cortadas o arrancadas, y algunos testimonios sugieren posibles infanticidios.

Para poder moverse con ciertas garantías de seguridad, las personas con albinismo han tenido que recurrir a familiares y amistades como acompañantes-protectores. Y en muchos casos han tenido que convertirse en desplazados internos. El informe recoge testimonios de familias que, ante el acoso y las agresiones escolares a sus hijos, han preferido enviarlos con parientes residentes en otras zonas o han optado por irse a vivir a otras localidades.

Alfred Chugalug y su madre. © LAWILINK/Amnesty International

Amenazas para la educación, trabajo y salud

Pero no es solo un problema de seguridad. Las violaciones de derechos alcanzan otros ámbitos económicos, sociales y culturales. Empezando por el derecho a la educación, que Mathias, un joven con albinismo, solo pudo ejercer a medias: aunque su aula de Primaria no estaba preparada para sus problemas de visión, "tuve la suerte de que mi cuñada era maestra y me enseñaba en casa". La mayoría ni siquiera tiene esa alternativa, y los abusos e intimidaciones  estudiantiles e incluso docentes los abocan al abandono escolar. Luciano tuvo que dejar el colegio por falta de apoyo de sus profesores y por carecer de ayudas visuales; la mala visión también alejó de clase a su hermana Priscila. Y el resultado, como resume el joven Bonface, es que "la mayoría tenemos poca instrucción".

También el derecho al trabajo se ve amenazado, tanto por ese déficit de formación como por las desventajas del albinismo para desempeñar actividades al aire libre, como la agricultura o el comercio en los mercados, que son las más habituales en un país mayoritariamente rural como Malawi. El peligro de ataques ha agravado esos problemas.

A ello se suman las dificultades para hacer efectivo el derecho a la salud. Unas veces por propia ignorancia: "La gente no sabe que las personas con albinismo se ven afectadas por el sol, así que trabajan en el campo sin protección", dice la joven Madalo. Y otras por el insuficiente apoyo oficial a sus necesidades sanitarias: solo dos hospitales centrales proporcionan protectores solares gratis y pruebas de detección y tratamiento de cáncer de piel. La mayoría recibe la información preventiva demasiado tarde, cuando su piel ya está dañada por el sol. Tampoco existe un protocolo para informar a las madres sobre el cuidado de sus hijos con albinismo –muchas pasan largas horas al sol con sus bebés– para evitar el cáncer dermatológico.

 

El Gobierno ha tomado algunas medidas políticas, legales y policiales para atajar el aumento de los ataques y las violaciones de derechos humanos contra ese colectivo en el último año y medio. Pero ni los organismos creados –como el Comité Directivo Nacional sobre los Ataques a Personas con Albinismo y su Plan Nacional de Respuesta– ni los intentos de coordinación se han demostrado eficaces, sobre todo por falta de presupuesto y de recursos, que se suman a la deficiente formación de la Policía y a los propios prejuicios sobre las personas con albinismo que muchos agentes comparten con buena parte de la población.

Martha Chipeso y su hijo thokozani fotografiados en su casa de Phalombe, en Malawi © LAWILINK/Amnesty International

Hay soluciones

El informe de Amnistía Internacional propone diversas medidas para solucionar el problema, desde la dotación de medios a la Policía y su patrullaje visible en las zonas rurales hasta la investigación rápida, exhaustiva e imparcial de todos los casos y el enjuiciamiento de sus presuntos responsables. También sugiere la revisión de expedientes sobre personas detenidas con huesos humanos para determinar si detrás hay asesinatos de personas con albinismo. Y sin olvidar las medidas estructurales, sobre todo educativas y de sensibilización –el próximo día 13 se celebra el Día Internacional de Sensibilización sobre el Albinismo–, para acabar con la discriminación del colectivo y atacar las fuentes de demanda de partes del cuerpo de personas albinas con la cooperación de países vecinos.

Además, no podemos olvidar la impunidad. Impunidad por las pocas y pobres investigaciones que se llevan a cabo y porque cuando se juzga a alguien y se emite sentencia, esta es desproporcionadamente leve. No es lo mismo asesinar a un ser humano que a un albino.

Un contexto en el que las propias víctimas tienen mucho que aportar. Como Sophia, quien desde su condición de "madre de niños con albinismo", subraya que "he aprendido muchas cosas que me gustaría compartir con otras madres. Si no eres valiente, puedes acabar deshaciéndote del niño por el abuso y los insultos".

MALAWI: EL INFIERNO DE TENER ALBINISMO

 

Pide a las autoridades de Malawi que investiguen todas las muertes, que lleven a los responsables ante la justicia y que protejan a las personas albinas.

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