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Colombia: mujeres y niñas sobrevivientes de violencia sexual exigen justicia

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Las letras en las manos de las mujeres forman las palabras "No al Abuso sexual"
Las letras en las manos de las mujeres forman las palabras "No al Abuso sexual". Son un grupo de mujeres que han sido víctimas de violencia sexual en el conflicto armado en Colombia, que se reúnen periódicamente. © Corporación Sisma Mujer
¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 21.570 firmantes

Petición antes del cierre

Mujeres y niñas son objeto de una violencia sexual generalizada y sistemática a manos de todas las partes del conflicto armado que sufre Colombia desde hace 45 años. La inmensa mayoría de esos crímenes siguen impunes. Exige al gobierno de Colombia protección y justicia para las sobrevivientes de violencia sexual.

Esta acción ha finalizado (cerrada el 11 de abril de 2012). Damos las gracias a las más de 21 mil personas que se han sumado a Amnistía Internacional para pedir a las autoridades colombianas que pongan fin a la impunidad que rodea la violencia sexual contra las mujeres y niñas en Colombia en el marco del conflicto.

Ellas han alzado su voz para exigir justicia. Amnistía Internacional las seguirá acompañando y respaldando en esta petición a través de acciones de movilización, incidencia políticia y sensibilización de la opinión pública.

Si quieres escuchar el testimonio dramatizado de algunos de estos casos (Shirley y Raquel), pincha aquí.

Petición original:

La violencia sexual contra la mujer es una práctica habitual, extendida, sistemática e invisible en el contexto del conflicto armado colombiano.
Corte Constitucional de Colombia, 2008.


Sandra y Carlos (nombres ficticios) vivían del cultivo de su tierra en el departamento de Vichada hasta que en julio de 2010 unos soldados les detuvieron y se los llevaron al monte, acusándoles de ser guerrilleros. Los soldados agredieron sexualmente a Sandra antes de dejarles marchar al día siguiente. Sin embargo, continuaron acosándoles y amenazándoles con entregarles a los paramilitares.

Una semana después, Sandra y Carlos huyeron de Vichada. No obstante, las autoridades se han negado a reconocer la declaración de la pareja de que fueron desplazados forzosamente por la violencia política y, como consecuencia, no han recibido ninguna ayuda del Estado.

Desde la agresión la pareja siente un intenso miedo y angustia, y para Sandra recordar la violencia a la que fue sometida le sigue causando un gran sufrimiento y una profunda sensación de repugnancia. Todavía no ha sido capaz de contar a Carlos todo lo que le hicieron.

La pareja denunció la agresión a la Fiscalía General de la Nación que ahora investiga el caso. Sin embargo, ha habido muy pocos avances y Sandra y Carlos se empiezan a preguntar si tiene sentido insistir en que se haga justicia.

Su caso no es único. Mujeres y niñas vienen siendo objeto de una violencia sexual generalizada y sistemática a manos de todas las partes del largo conflicto armado de Colombia: paramilitares, miembros de las fuerzas de seguridad y combatientes de la guerrilla. Las mujeres sufren abusos sexuales por el simple hecho de serlo, para explotarlas como esclavas sexuales, para sembrar el terror en las comunidades y así facilitar la imposición del control militar, para obligar a familias enteras a huir de sus casas y permitir la apropiación de sus tierras, y para vengarse de los adversarios.

Las defensoras de derechos humanos y las líderes comunitarias son agredidas sexualmente en represalia por su labor o en un intento de silenciarlas.

Muy pocos autores de crímenes de violencia sexual cometidos durante los 45 años del conflicto han comparecido ante la justicia. La impunidad impera. Aunque el gobierno de Juan Manuel Santos se ha comprometido a abordar las violaciones de derechos humanos y la impunidad, hasta ahora las mujeres apenas han visto cambios reales en sus vidas.

Las mujeres y niñas colombianas sobrevivientes de violencia sexual exigen justicia. Ayúdales. Exígeselo tú también al gobierno colombiano.

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