Actuamos por los derechos humanos
en todo el mundo

Buscar

Riesgo creciente para los residentes de Bengasi en medio de temerarios bombardeos

Las fuerzas armadas y los grupos armados libios, incluidas las milicias, deben cesar el bombardeo de zonas residenciales. © ABDULLAH DOMA/AFP/Getty Images

Las fuerzas armadas y los grupos armados libios, incluidas las milicias, deben cesar el temerario bombardeo de zonas residenciales que pone en peligro la vida de los habitantes de Bengasi, ha declarado Amnistía Internacional tras la reanudación de intensos combates en la ciudad oriental libia.

Al menos cinco residentes, un niño de 11 años entre ellos, perdieron la vida cuando fuerzas asociadas al general retirado Khalifa Haftar se enfrentaron con Ansar al Sharia y otros grupos islamistas. Además resultaron heridos tres trabajadores extranjeros.

En un mes de combates, Amnistía Internacional ha documentado varios incidentes en los que los bombardeos han causado muertes y heridas a residentes corrientes y personal médico, así como daños en casas, cosechas y centros médicos. Cientos de personas han tenido que huir de sus hogares por los combates.

“Pese a que la intención de ambas partes es atacar lo que consideran objetivos militares, los residentes corrientes son los más perjudicados por los ataques con armas que carecen de precisión”, afirmó Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

“Los libios están pagando cada vez más el precio de los temerarios ataques con armas pesadas en zonas residenciales, que matan y hieren a personas que no representan una amenaza inmediata, incluidos quienes intentan socorrer a los heridos.”

Algunos testigos presenciales dijeron a Amnistía Internacional que a primera hora de la mañana del 15 de junio, fuerzas alineadas con el general retirado Khalifa Haftar lanzaron ataques de artillería y aéreos contra bases de Ansar al Sharia que, según informes, estaban en las zonas de Sidi Faraj y Al Hawari, en las afueras de Bengasi. En estas zonas hay tierras de cultivo, residencias civiles y servicios, como el hospital de Al Hawari. Al parecer, ambas partes usaron cohetes GRAD y morteros. El bombardeo causó daños a las líneas de transmisión de la central eléctrica del norte de Bengasi, lo que provocó un corte de luz de varias horas.

Según el portavoz de la Operación Dignidad, las fuerzas del general Khalifa Haftar detuvieron al menos a cinco miembros de Ansar al Sharia. Los informes indican que la Brigada 17 de Febrero, alineada con Ansar al Sharia, capturó a su vez a 11 soldados.

“Todas las partes deben garantizar que los cautivos reciben un trato humano, con arreglo al derecho internacional”, declaró Hassiba Hadj Sahraoui.

Los enfrentamientos armados en Bengasi comenzaron el 16 de mayo, cuando el general Khalifa Haftar lanzó una ofensiva militar denominada “Operación Dignidad” contra las milicias y los grupos armados islamistas, a los que acusa de “terrorismo”.

2 de junio: Residentes y personal médico atrapados entre dos fuegos

Según fuentes médicas entrevistadas por Amnistía Internacional, el 2 de junio al menos 23 personas murieron y 97 resultaron heridas en enfrentamientos armados, tras un ataque de Ansar al Sharia contra las instalaciones militares de un batallón del ejército en Qar Younis realizado hacia las 2 de la madrugada. Las fuentes indican que a las 4:30 de la mañana, los enfrentamientos se extendieron a la zona residencial de Tabalino, tras la intervención de las Fuerzas Especiales leales al general Haftar. Según testigos presenciales, las zonas residenciales fueron atacadas con artillería, morteros, ametralladoras antiaéreas y cohetes GRAD por ambas partes. Además, las fuerzas asociadas al general Khalifa Haftar lanzaron ataques aéreos con helicópteros y aviones de combate.

Aparentemente, muchos de los heridos y muertos en los combates del 2 de junio eran residentes locales. Una mujer llamada Afiya Ibrahim Ahmad murió alcanzada una bala perdida cuando estaba en el balcón, en la zona de Al Kish de Bengasi. El personal médico del hospital de Al Jalaa dijo que entre los heridos había mujeres y niños.

Faraj al Jehani, estudiante de odontología de 24 años que trabajaba para una organización humanitaria, murió a primeras horas del 2 de junio cuando su casa fue alcanzada por un proyectil. Su hermano menor sufrió heridas de metralla en la pierna. Ese mismo día, varias salas de la clínica Ibn Sina, hospital gestionado por la Sociedad Libia de la Media Luna Roja, resultaron dañadas parcialmente por la metralla, incluidas las unidades de cuidados intensivos, maternidad y fisioterapia y un edificio donde vive el personal médico. Las fotografías de los daños muestran también daños que podrían haber sido causados por impactos de bala. También sufrió daños una ambulancia perteneciente al hospital. Un trabajador de la clínica dijo a Amnistía Internacional que el centro suspendió el trabajo dos días debido al bombardeo.

“El derecho internacional prohíbe los ataques contra centros médicos y personal sanitario. Los bombardeos que causan estas violaciones e impiden que se preste ayuda médica deben cesar de inmediato”, dijo Hassiba Hadj Sahraoui.

Esa misma mañana, Ala Mohamed Belashar, conductor de ambulancia, murió cuando un proyectil alcanzó su coche mientras se dirigía a toda prisa a ayudar a evacuar a los heridos. Al parecer, Ali Saleh al Slini, trabajador de 20 años del Fondo de Pensiones estatal, murió de un disparo cuando trataba de auxiliar a los heridos. Su padre, que tiene otros dos hijos desaparecidos desde el conflicto de 2011, contó a Amnistía Internacional: “Ali se dirigía a trabajar cuando se encontró en medio de los enfrentamientos en Tabalino. Sería las 8:30 o 9 de la mañana. Se detuvo para ayudar al conductor de una ambulancia que había sido herido. Tras recogerlo en su coche, condujo unos 40 o 50 metros cuando vio más heridos y muertos. Salió del coche para ayudarlos y le dispararon en la cabeza y le hirieron en la espalda. Murió el 2 de junio, el día del cumpleaños de uno de sus hermanos desaparecidos”. Según un informe forense que leyó Amnistía Internacional, Ali murió por una herida de bala en la cabeza y heridas de metralla en la espalda.

Los bombardeos dañan o destruyen cada vez más bienes de carácter civil
Los testigos presenciales informaron de daños en viviendas, granjas, coches, cosechas y almacenes comerciales, así como de la muerte de ganado como consecuencia de los combates en las zonas de Al Hawari, Sidi Faraj y Al Qawarshah. La fotografías de los daños que ha visto Amnistía Internacional corroboran estas denuncias. En muchos casos, no está claro quién es el responsable de la destrucción y los testigos presenciales han culpado de los bombardeos a todas las partes. Hacia las 11:45 de la noche del 5 de junio, Fathi al Hamdi al Aquili y su hijo, de unos 10 años, murieron en su casa, en la zona de Benina de Bengasi. Al parecer, la casa se derrumbó sobre ellos tras ser alcanzada por un cohete GRAD. Su esposa y su hija, que sobrevivieron al ataque, fueron trasladadas al hospital de Al Abyar para ser atendidas. Según los residentes de la zona, la casa fue alcanzada durante un ataque lanzado por grupos armados contra la base aérea de Benina, utilizada como pista de despegue de helicópteros de combate que atacan las bases de Ansar al Sharia y sus aliados.

Residentes muertos y heridos en el bombardeo de zonas residenciales
Los residentes de Benina dijeron a Amnistía Internacional que el bombardeo con cohetes GRAD a manos de grupos armados había continuado desde entonces, haciendo que muchas familias huyeran de la zona. A primera hora del 12 de junio, tres cohetes GRAD alcanzaron un barrio causando daños en las casas e hiriendo supuestamente a un niño. Un residente contó a Amnistía Internacional: “Fue poco después de la llamada a la plegaria de Fajr [del amanecer]. Estaba viendo la televisión cuando un cohete GRAD alcanzó la casa de mi vecino. Entró por el techo de una de las habitaciones y explotó dentro, causando un incendio. La explosión fue tan fuerte que hizo añicos las ventanas de mi casa y rompió las puertas. Otros dos cohetes GRAD cayeron en la zona. Vi a la gente, que se había despertado con las explosiones, saliendo a la calle. Todos estaban muy asustados. Oí que los cristales rotos habían herido en la cabeza al hijo de los vecinos. La mayoría de las mujeres y niños se han marchado ya, pero los hombres se quedaron para proteger sus casas.”

Hussein Abdelmajid Abu Baker al Barasi, residente de Al Hawari cuya casa está en las proximidades de una granja presuntamente ocupada por Ansar al Sharia, dijo a Amnistía Internacional que su vivienda fue bombardeada en tres ocasiones distintas durante una semana de combates con morteros y misiles GRAD. Las pruebas fotográficas de los daños coinciden con las denuncias, pero además muestran restos de granadas propulsadas por cohetes, lo que indica que la casa podría haber sido bombardeada por dos grupos diferentes. Hussein dijo a Amnistía Internacional: “Hacia las 10:30 de la noche del 31 de mayo oímos explosiones muy fuertes y después un cohete alcanzó el cuarto de baño […] Estábamos muy asustados. Toda mi familia estaba en casa, incluidas las mujeres y niños de tan sólo un año y cuatro meses. Esperamos hasta que terminó el bombardeo antes de salir de la casa. Ahora vivimos con unos parientes.”

Hussein dijo a Amnistía Internacional que cinco días después la casa fue bombardeada de nuevo. El 6 de junio un mortero alcanzó la cocina. “Presenté una denuncia a la policía, pero la fiscalía ha suspendido su labor. No hay autoridades en Bengasi. Vuelvo a ver cómo está mi casa y mi almacén cada día. Soy comerciante de artículos de papelería y no tengo ningún sitio a donde llevar mi mercancía.”

Desplazados internos de Tawargha
En los primeros enfrentamientos, seis residentes del campo pera desplazados internos de Tawargha, en Qar Younis, sufrieron heridas leves de metralla como consecuencia de los combates en la zona, el 26 de mayo. Entre los heridos había dos niños, uno de ellos de 12 años llamado Ibrahim Salem Ali Musbah, que fue alcanzado por la metralla en el hombro. Uno de los residentes del campo dijo a Amnistía Internacional: “Estábamos todos sentados en casa cuando oímos un gran ruido. Salimos a ver lo que había pasado y vimos que una de las casas había sido alcanzada por la metralla. Resultó herida una niña. Cuando estábamos frente a su casa, unos 10 minutos después, nos alcanzó otro trozo de metralla. Me hirió en la pierna y me tuvieron que dar puntos en la clínica del campo.”

Según el ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, a finales de mayo de 2014 habían sido reubicados unos 550 desplazados internos de Tawargha desde que comenzaron los combates en Bengasi. El 17 de mayo, todos los residentes del campo de Sidi Faraj huyeron de sus alojamientos para buscar refugio en otros campos para desplazados internos. Muchos están ahora en una escuela y jardín de infancia del campo de Qar Younes, lo que representa una carga adicional para este campo, escaso de recursos. Otros se han visto obligados a compartir vivienda con familiares en el campo de Al Hillis, formado en su mayor parte por refugios improvisados hechos con tuberías de plástico. Los ancianos que vivían en otro campo de Tawargha conocido como el Instituto para Sordos fueron evacuados durante 10 días a principios de mayo debido a la proximidad de los combates en Sidi Faraj.

Información complementaria

Desde la caída del coronel Gadafi se han cometido cientos de asesinatos en Bengasi, sobre todo de funcionarios de seguridad, pero también de jueces, activistas y periodistas. Como protesta por el asesinato de jueces y el deterioro de la situación de la seguridad, tribunales y fiscales suspendieron su labor a principios de año.

Los extranjeros, sobre todo los que no son musulmanes, han sido también víctimas de homicidios deliberados, a veces tras ser secuestrados por desconocidos. Al parecer, en los últimos meses se ha producido un aumento de secuestros en los que se pide rescate. Las autoridades libias no han investigado estos delitos.

Varias unidades del ejército que actúan independientemente del gobierno central de Trípoli, incluidos la Fuerza Especial, la Fuerza Aérea y algunos grupos tribales armados, se han unido a la campaña del ex general Khalifa Haftar para luchar contra el “terrorismo” iniciada el 16 de mayo. La mayor parte de los combates se están produciendo en las zonas de Sidi Faraj, Al Hawari y Al Qawarshah, donde se dice que están las bases militares de Ansar al Sharia y otros grupos, así como en las proximidades de la zona de Benina, que alberga la base de la Fuerza Aérea.

Según un funcionario del Ministerio de Sanidad, la noche del 17 de mayo murieron al menos 79 personas y 141 resultaron heridas. Sigue sin conocerse el número de víctimas entre los miembros de Ansar al Sharia y de las milicias que luchan junto con este grupo. Al menos un joven de 16 años murió como consecuencia de los combates, y ocho residentes que no participaban en los enfrentamientos resultaron heridos, aunque la cifra real podría ser mayor.

En una información presentada al Consejo de Seguridad de la ONU el 9 de junio, el representante especial del secretario general y jefe de la Misión de Apoyo de la ONU en Libia pidió “el fin de la violencia infligida a la población civil de Bengasi”.