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28 de junio: Día del Orgullo Gay

Preocupación por la violencia y la discriminación contra las lesbianas en el mundo

Madrid.- Con motivo de la celebración del Día del Orgullo Gay, Amnistía Internacional muestra su profunda preocupación por el hecho de que lesbianas, gays, bisexuales, travestis y transexuales de más de 70 países en todo el mundo sigan siendo perseguidos y condenados por su orientación o identidad sexual.

 

Son miles las personas encarceladas en el mundo por su orientación o identidad sexual. Amnistía Internacional considera a los gays, lesbianas, bisexuales, travestis y transexuales detenidos o encarcelados, presos de conciencia por su condición sexual, y exige su inmediata e incondicional liberación.

 

Muchos de ellos sufren torturas en las que se obtienen confesiones de “desviación” y violaciones para que se “curen” de ella. A otros tantos, se les niega el disfrute, en condiciones de igualdad, del derecho a la vida, a la libertad y a la integración física, y se les despoja de otros derechos fundamentales como la libertad de asociación y de expresión. Muchos no tienen derecho a una vida privada, al trabajo, a la educación ni a la atención médica. En casi ningún lugar del mundo estas personas son tratadas con plena igualdad ante la ley, y en los pocos países donde disfrutan de ella, la discriminación social permanece.

 

Amnistía Internacional se centra en el día de hoy en la violencia y la discriminación que sufren las lesbianas en muchos lugares del mundo, dentro de su campaña internacional: No más violencia contra las mujeres. Como dice la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre Violencia contra la mujer “salvo que se considere a las mujeres como seres individuales con derecho a determinar su sexualidad, seguirán siendo víctimas de la violencia debido a su posición social inferior”.

 

Para Amnistía Internacional, la prevalencia en la sociedad del sexismo y la homofobia hacen que las mujeres bisexuales y las lesbianas sean más vulnerables a la violencia, dada su doble condición de mujer y por tener una orientación sexual distinta a la socialmente considerada “normal”.

 

“El predominio del sexismo y la homofobia en la sociedad crea un clima en el que las lesbianas corren un grave riesgo de sufrir abusos en la comunidad y en el hogar. Las jóvenes que revelan su orientación sexual a veces son obligadas por sus familias a casarse o a tener otras relaciones sexuales con hombres. Esto no sólo es discriminatorio, sino que puede equivaler a tortura y esclavitud sexual”.

 

Además, las lesbianas son víctimas de otros malos tratos que no afectan a los gays o los varones bisexuales, como las pruebas de virginidad o los embarazos forzados. Dado que la familia y la comunidad pueden controlar con más facilidad la experiencia sexual de las mujeres, las lesbianas se enfrentan a veces a obstáculos diferentes cuando se resisten a los malos tratos o buscan una reparación. Las mujeres que se sienten atraídas por otras mujeres corren el riesgo de ser maltratadas en sociedades donde se considera que llevan la “vergüenza" a sus familias o sus comunidades. En algunos países, los medios de comunicación comparten la responsabilidad de fomentar un clima de intolerancia que puede desembocar fácilmente en violencia.

 

Lesbianas en el mundo

 

La situación legal y social de las lesbianas varía a lo largo de las regiones del mundo. En algunos países disfrutan de niveles de protección legal frente a la discriminación por su orientación sexual, sin embargo, 70 países entraron en el siglo XXI con leyes que prohíben las relaciones homosexuales, y al menos en nueve países los actos homosexuales pueden castigarse con la pena de  muerte.

 

En Rusia, tras ser descubierta su orientación sexual, Irina fue víctima en 1995 de torturas, malos tratos y violaciones para que cediera la custodia de su hijo y se sometiera a tratamiento psiquiátrico. Un día, los detectives contratados por sus padres secuestraron a Irina a punta de cuchillo y se la llevaron a un apartamento, donde, junto con otro hombre, la violaron para “darle una lección” y “reorientar” su identidad sexual. Aunque la homosexualidad ya no es delito en Rusia, hasta hace poco la ley penalizaba la homosexualidad masculina. El lesbianismo, por el contrario, suele considerarse como un trastorno mental acreedor de tratamiento psiquiátrico.

 

En muchos países las lesbianas están expuestas a la homofobia, pero en otros la naturaleza de las familias está cambiando para incluir las parejas del mismo sexo. Las estadísticas sobre la violencia contra las mujeres en las relaciones lésbicas son escasas. Las lesbianas sufren discriminación en el trabajo. A menudo son violadas como castigo o como “tratamiento" para su sexualidad. Las mujeres lesbianas de color sufren discriminación compuesta de racismo, sexismo y homofobia, y sólo desde 1991 la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades.

 

Situación en Europa

La Directiva de la Unión Europea que marca los requisitos para alcanzar el estatuto de refugiado, deja a los Estados miembros la posibilidad de reconocer como razón de persecución la orientación sexual. Algunos Estados de la Unión Europea como Holanda y Bélgica, ya recogen expresamente en sus normativas "persecución por motivos de orientación sexual" como causa para la concesión de asilo. Amnistía Internacional seguirá abogando para que esta causa sea expresamente reconocida como motivo de persecución, dentro de las legislaciones nacionales de asilo. En España, aunque algún caso individual ha obtenido protección por motivos de orientación sexual, la legislación de asilo no reconoce de manera clara y expresa el motivo de persecución por orientación sexual.

 

Información General

Amnistía Internacional lleva más de diez años investigando y documentando abusos basados en la orientación sexual y en la identidad de género. Estas violaciones afectan a todo el espectro de derechos consagrados en la agenda internacional -violaciones que durante mucho tiempo han sido la columna vertebral del programa de trabajo de los órganos de Naciones Unidas dedicados a los derechos humanos-. Como consecuencia del estigma y los prejuicios que se ciernen sobre los temas de orientación sexual e identidad de género, rara vez se documentan o denuncian los abusos cometidos en este terreno. Las denuncias realizadas ante instancias oficiales reciben a menudo por respuesta también la indiferencia oficial.