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Los derechos humanos deben ser la piedra angular de las políticas europeas

foto de familia del Consejo Europeo tomada el 26 de junio de 2014 © European Council

Los días 26 y 27 de junio los dirigentes de los Estados miembros de la Unión Europea (UE) se reúnen en Bruselas en el Consejo Europeo para dar los últimos toques a las Directrices Estratégicas de la UE, un documento que fija el rumbo del futuro trabajo de la organización sobre libertad, seguridad y justicia. Amnistía Internacional les insta a que garanticen que los derechos humanos constituyen la piedra angular de las políticas y las prácticas internas (y externas) de la UE.

Actualmente, en la Unión Europea la violencia contra las mujeres continúa siendo una práctica omnipresente. Los migrantes, los romaníes y las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexo (LGBTI) son víctimas de discriminación y violencia generalizadas. Las medidas de control de fronteras exponen a migrantes, refugiados y solicitantes de asilo a graves daños y a menudo provocan pérdidas de vidas. La detención de estas personas es sistemática, no excepcional, y son vulnerables a deplorables prácticas de explotación y abuso.

Esto debe cambiar.

“Los Estados miembros de la UE no deben perder de vista sus compromisos en materia de derechos humanos. Las Directrices Estratégicas ofrecen a la UE la oportunidad de mostrar una visión más audaz de lo que puede y debe conseguirse en términos de protección de los derechos humanos dentro y fuera de sus fronteras”, ha dicho Iverna McGowan, directora de Programas de la Oficina de Amnistía Internacional ante las Instituciones Europeas.

Amnistía Internacional insta a los Estados miembros de la UE a que se aseguren de que la protección de los derechos humanos es la base de la línea de trabajo expuesta en las Directrices
. Pero cualquier compromiso que se adquiera esta semana no servirá de nada a menos que vaya seguido de actuaciones concretas.


“No importa lo sólidas que sean las Directrices Estratégicas en lo que respecta a la protección de los derechos humanos. La verdadera prueba de fuego para la UE vendrá cuando se seque la tinta, los jefes de Estado regresen a sus capitales y sus respectivos ministerios comiencen a trabajar en su aplicación”, ha añadido McGowan.


El primer paso para garantizar la credibilidad de la Unión Europea como actor de derechos humanos y para salvaguardar estos derechos es que los Estados miembros incluyan un acuerdo sobre la necesidad de que en las Directrices haya una estrategia interna de derechos humanos. Tal estrategia permitiría a la UE desarrollar respuestas proactivas de protección ante acuciantes retos en materia de derechos humanos, tanto dentro de su propio territorio como más allá de él. Asimismo permitiría identificar y resolver lagunas en la protección de los derechos humanos, y evaluar el trabajo de la UE en materia de derechos humanos.

El reciente trato de los Estados miembros hacia migrantes, refugiados y solicitantes de asilo y su falta de apoyo hacia ellos pone especialmente de manifiesto la necesidad de una estrategia interna de derechos humanos. Los Estados miembros cada vez se centran más en un enfoque de los temas migratorios basado en la seguridad y no en el tan necesario enfoque basado en la protección.

Las costosas medidas preventivas contra la migración han servido de muy poco para disuadir a personas desesperadas que buscan seguridad y refugio. En lugar de esto, les han negado sus derechos y han hecho que pierdan la vida”, ha declarado McGowan, que ha añadido: “La UE debe hacer frente a la realidad de la movilidad humana y acordar y poner en práctica medidas concretas para garantizar que se adopta un enfoque de la migración protector, no preventivo, que respete los derechos y salve vidas".

Amnistía Internacional pide a los Estados miembros que introduzcan en las Directrices el firme compromiso de evitar más pérdidas de vidas en el mar. Esto puede lograrse incrementando la capacidad de búsqueda y rescate y colaborando en este ámbito. Los Estados miembros también deben acordar la creación de rutas seguras, lo cual incluye aumentar el número de reasentamientos, para que las personas que huyen de la violencia y la persecución no se vean obligadas a realizar peligrosas travesías. Y garantizar que cualquier acuerdo de cooperación sobre control migratorio con países que no pertenecen a la UE se basa en los derechos humanos.

Las Directrices Estratégicas también ofrecen a los líderes de la UE la oportunidad emprender una actuación concertada para luchar contra la discriminación en todos los terrenos, trabajando para acordar leyes antidiscriminatorias integrales y planteamientos más sólidos en la lucha y el enjuiciamiento de los crímenes de odio. Y pueden ser el marco donde se cumplan las promesas de desarrollar una estrategia integral sobre la violencia contra las mujeres y hacer realidad el compromiso de la UE de abordar la cuestión de la mutilación genital femenina.

La nueva presidencia de la Comisión, que se designará en la Cumbre, deberá asegurarse también de que la futura Comisión, como disponen los tratados de la UE, hace cumplir las leyes en el ámbito de la libertad, la seguridad y la justicia. Y las negociaciones sobre su designación no deben ser un elemento de distracción de los debates sobre derechos humanos. Italia y Letonia, como presidencias entrante y futura, respectivamente, también deben demostrar su liderazgo a la hora de elaborar y poner en práctica medidas de protección de los derechos humanos.

“La UE está en una encrucijada. Hay vidas y derechos en peligro. Los Estados miembros y las instituciones tienen la oportunidad y la responsabilidad colectiva de ocuparse de ello y mantenerse con firmeza a la altura de sus obligaciones en materia de derechos humanos”, ha dicho McGowan. “Pero sólo convirtiendo las palabras en acciones sólidas puede la UE definirse realmente como un sólido actor en materia de derechos humanos y proteger a las personas”.

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