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Aumenta la ira al empeorar la inseguridad para los menores desplazados de Darfur

Londres.- Mientras las fuerzas de la ONU finalizan su tercera semana de operaciones en Darfur, Amnistía Internacional advierte de que la situación de la seguridad para las personas desplazadas internas de Darfur pende de un hilo y de que toda una generación de habitantes de Darfur crece en medio del miedo y la inseguridad extremos en campos llenos de armas, una combinación que podría resultar explosiva.

Esta advertencia se ha hecho en la presentación del informe de la organización titulado La población desplazada de Darfur. Una generación marcada por la ira, en el que se expone la actual situación de inseguridad en los campos para personas desplazadas internas de Darfur, así como sus posibles consecuencias y soluciones.

“Casi todos los campos de Darfur están plagados de armas. La situación de la seguridad dentro y fuera de los campos sigue deteriorándose, mientras se desvanecen las esperanzas de una resolución política del conflicto de Darfur y las hostilidades entre el gobierno y los grupos armados continúan intensificándose", afirmó Tawanda Hondora, director adjunto del Programa de África de Amnistía Internacional.

“El bienestar de las personas desplazadas sigue ignorándose, mientras los  grupos armados y el gobierno se pelean y obstaculizan el despliegue completo de las fuerzas de la Misión de las Naciones Unidas y la Unión Africana en Darfur (UNAMID).”

Los grupos armados continúan utilizando los campos para reclutar combatientes, incluidos menores.

“Los jóvenes de Darfur vive en una situación en la que parece no haber esperanza para el presente o el futuro. Airados y frustrados, algunos se unen a los grupos armados", advirtió Hondora.

“Ali”, desplazado interno del campo de Abu Shouk, declaró a Amnistía Internacional: "Los muchachos de 18 años… están perdidos. No tienen trabajo, sobre todo los graduados, viven de la ayuda humanitaria."

Los desplazados internos de Darfur están en gran medida desprotegidos. La fuerza de la Unión Africana que debía protegerlos tenía menos efectivos y menos armas que los yanyawid y los grupos armados de la oposición que la atacaban.

“Las fuerzas de la UNAMID correrán la misma suerte a menos que se envíen señales claras a las partes en conflicto de que no es aceptable ningún ataque contra la UNAMID y los civiles– declaró Hondora–. Además, deben adoptarse medidas urgentes para garantizar que el gobierno de Sudán retira todos los obstáculos para el despliegue completo de las fuerzas de la UNAMID. La comunidad internacional debe también reforzar adecuadamente la capacidad de recursos de la UNAMID, incluido mediante la provisión de equipos de transporte aéreos y terrestres.”

Por otra parte, los desplazados internos consideran al ejército y la policía sudaneses –cuyo cometido es también proteger a los civiles– sus antagonistas en lugar de sus protectores. Los desplazados son a menudo detenidos arbitrariamente fuera de los campos de desplazados como presuntos miembros de grupos armados de la oposición.

En algunos campos, como el de Kalma, hay miembros de hasta 29 grupos étnicos diferentes. La mayoría de los residentes del campo poseen armas. Amnistía Internacional ha tenido conocimiento de que muchos jóvenes del campo han creado grupos paramilitares basados en su origen étnico: fur, masalit, zaghawa o dajo. La ONU registró más de 10 incidentes armados en el campo de Kalma entre el 16 y el 22 de octubre de 2007, y ha afirmado que "gran parte de la violencia se viene atribuyendo a miembros armados de la etnia fur, menores incluidos, contra otros grupos étnicos del campo.”

“La presencia de armas en los campos ha empeorado una situación de seguridad ya inestable para todos –ha declarado Hondora–. En algunos campos de desplazados internos se puede comprar un revólver por sólo 25 dólares, lo que provoca incidentes generalizados de robos y agresiones. En esta atmósfera tan cargada de ira, temor, inseguridad y discrepancias políticas, las peleas suelen ser trágicas.”

Las mujeres desplazadas corren el riesgo constante de ser violadas cuando se aventuran fuera de los campos en busca de leña o comida. Aunque la mayoría de las víctimas de violación acusan a la milicia yanyawid, también hay informes de violaciones cometidas por miembros del ejército sudanés, la policía y otros grupos armados de la oposición, incluidos soldados del Ejército de Liberación de Sudán/MM. Las mujeres también alegan que a veces son violadas por hombres desplazados dentro de los campos para desplazados.

“Mahmud”, desplazado interno de Al Yeneina, ha declarado a Amnistía Internacional: "Las mujeres siguen saliendo a recoger leña, lo cual es peligroso para ellas, pues pueden ser violadas. Pero los hombres seguimos dejándolas ir porque los hombres que recogen leña pueden ser asesinados."

Amnistía Internacional ha pedido a las fuerzas de la ONU en Darfur (UNAMID) que garanticen la protección de los desplazados internos, incluso emplazando unidades cerca de cada campo y mediante patrullas constantes, y acompañando a la población a recoger leña.

 “La UNAMID debe recibir los recursos necesarios para garantizar plenamente la protección de todos los civiles de Darfur –ha declarado Hondora–. Además, todas las partes del conflicto deben dejar inmediatamente de atacar a civiles y facilitar el despliegue de las fuerzas de la UNAMID en todas las zonas afectadas."