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¡No soy un monstruo! Hasta tres años de cárcel por ser homosexual en Túnez

¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 25.185 firmantes

Gracias a todas las personas que han participado en esta ciberacción. El Código Penal tunecino sigue criminalizando las relaciones entre personas del mismo sexo, y el hostigamiento contra los y las activistas LGBTI sigue sucediendo en el país. En Túnez son frecuentes las detenciones de gays sin pruebas de que hayan mantenido relaciones homosexuales, y la existencia de esta penalización crea un entorno en el que se aceptan más fácilmente los delitos homofóbicos y transfóbicos y en el que las víctimas de violencia no denuncian los delitos por temor a ser procesadas.

Amnistía Internacional seguirá pidiendo a las autoridades tunecinas que deroguen de inmediato el artículo 230 del Código Penal, se eliminen las exploraciones anales forzosas y se libere a cualquier persona que pueda estar encarcelada. Os mantendremos informados/as de posibles avances. ¡Gracias por vuestra participación!

Petición antes del cierre

El Código Penal tunecino debe ser modificado inmediatamente y los exámenes forzosos deben terminar ya.

En septiembre de 2015, un estudiante de 22 años tunecino llamado Marwan fue sentenciado a un año de cárcel por mantener relaciones con otro hombre. Le hicieron un examen anal forzoso que fue utilizado como prueba de su homosexualidad. Tras un apoyo internacional sin precedentes, Marwan finalmente salió de la cárcel tras dos meses y el pago de una multa.

Marwan es solo un ejemplo de la discriminación y violencia constante que viven las personas LGBTI en Túnez. Su Código Penal penaliza las relaciones homosexuales consentidas entre adultos, que suelen ser sometidos a un examen anal por médicos. Amnistía Internacional lo considera una forma de tortura y otros malos tratos.

La ley contribuye a que las personas LGBTI en Túnez sufran diariamente rechazo, discriminación, agresiones y violencia por la sociedad y sus propias familias. En abril de 2016, un actor afirmó en televisión que la homosexualidad es una enfermedad. Poco después, activistas mostraron en redes sociales fotos de tiendas y taxis que prohibían la entrada a personas LGBTI.

Mehdi de 30 años nos cuenta ‘Me enfrento a insultos a diario. No puedo ir al baño público porque otros hombres se ríen de mi. No puedo pasear cerca de un colegio porque los niños me acosan. A mi sobrino y a mi sobrina les preguntan los otros estudiantes “¿Por qué es vuestro tío así?” En oficinas, colegios, en todas partes...la gente te mira con disgusto’. Firas contaba que cuando estaba en el colegio ‘los otros estudiantes siempre se reían de mí, insultándome y a veces lanzándome huevos. No pude soportarlo más, así que dejé el colegio’.

Nota: Los nombres utilizados son ficticios para preservar la privacidad de las personas que han prestado su testimonio.