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Temor de que el gobierno reanude la represión durante el Gran Premio de Fórmula 1

Un manifestante chií de Bahréin fue detenido por la policía antidisturbios durante una manifestación contra el gobierno en el centro de la capital, Manama, el 21 de septiembre de 2012. AFP PHOTO / MOHAMMED AL-SHAIKH

Mientras todas las miradas del mundo deportivo están puestas en el Gran Premio de Fórmula 1 de Bahréin de este fin de semana, Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades de este país que no sofoquen las protestas pacíficas en torno al evento.

La competición de Fórmula 1 tendrá lugar en Bahréin del 4 al 6 de abril. En años anteriores, las autoridades han adoptado severas medidas represivas contra quienes se manifiestan a favor de las reformas, los activistas que se oponen a la familia real y los defensores de derechos humanos durante el evento.

“Las autoridades de Bahréin no deben repetir los errores del pasado restringiendo la libertad de circulación o reprimiendo las protestas. Los derechos del pueblo de Bahréin a expresar pacíficamente su oposición a las políticas gubernamentales y a denunciar sus motivos de preocupación respecto de los derechos humanos son legítimos y deben ser respetados”, afirmó Said Boumedouha, director adjunto del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

El gobierno ya ha calificado de “traidores” a los activistas de la oposición que piden el boicot al Gran Premio
. Existe el temor de que las autoridades usen los recientes disturbios, incluidos los atentados terroristas contra la policía, para justificar la imposición de nuevas restricciones durante el Gran Premio, prohibiendo que las personas salgan de sus pueblos y reprimiendo las protestas pacíficas, por ejemplo.

Durante la celebración de ediciones anteriores del Gran Premio se prohibió a los periodistas extranjeros y locales que informaran de las protestas, y algunos fueron expulsados del país por intentar hacerlo sin autorización.


“En lugar de seguir recurriendo a las medidas de seguridad para abordar las protestas contra el gobierno, las autoridades de Bahréin deberían aprovechar la celebración del Gran Premio para anunciar pasos concretos para abordar la grave situación de los derechos humanos en el país”, prosiguió Said Boumedouha.


“Tres años después del levantamiento de 2011, en Bahréin sólo ha habido cambios cosméticos y promesas vacías de reforma. Las detenciones arbitrarias, la represión de las protestas y las torturas de detenidos siguen sin disminuir. Utilizar el Gran Premio para mejorar la imagen pública del país es poco más que un intento descarado de encubrir los crecientes abusos con la propaganda de un evento deportivo internacional.”

Para agravar los abusos que se siguen produciendo, existe una total ausencia de rendición de cuentas por las violaciones perpetradas y son multitud las víctimas y sus familias que aún esperan que se haga justicia por las muertes y torturas cometidas durante ediciones anteriores del Gran Premio.

Gran Premio de injusticia
Dos años después de la muerte de Salah Abbas Habib, durante la celebración de la edición de 2012 del Gran Premio, su familia sigue esperando que se haga justicia. Salah, de 37 años, fue abatido a tiros por las fuerzas de seguridad el 20 de abril de 2012, tras las protestas celebradas en Manama. Las autoridades impidieron que la familia viera el cadáver durante tres días. En noviembre de 2013, un policía fue absuelto de su implicación en el homicidio por falta de pruebas y los testimonios contradictorios de los testigos. Nadie más ha sido enjuiciado en relación con esta muerte.

Durante la edición del Gran Premio de Bahréin del año pasado, Nafeesa al Asforr, de 31 años, y Rayhana al Mousawi, de 38, fueron detenidas tras intentar entrar en el circuito de Fórmula Uno para protestar por el encarcelamiento de activistas políticos. Ambas han sido acusadas de intentar cometer actos terroristas y de posesión de explosivos. Su juicio está en curso. El pasado mes de septiembre, Rayhana fue condenada a cinco años de prisión en otro juicio por su relación con la Coalición 14 de febrero, movimiento juvenil a la que las autoridades calificaron de organización terrorista en marzo de 2014.

Las dos mujeres denuncian que sufrieron torturas y malos tratos durante el interrogatorio y que las obligaron a firmar “confesiones” que más tarde retiraron. Amnistía Internacional ha pedido una investigación exhaustiva e imparcial sobre las denuncias de malos tratos de las encausadas y que los responsables rindan cuentas ante la justicia.

Además, durante el Gran Premio de este año se cumplen tres años de la detención de Mahdi Issa Mahdi Abu Dheeb, ex presidente de la Asociación de Maestros de Bahréin. Estuvo 64 días en régimen de aislamiento y fue golpeado y torturado bajo custodia incluso después de firmar una “confesión” forzada. Amnistía Internacional le considera preso de conciencia, recluido sólo por la expresión pacífica de sus opiniones, y pide su libertad inmediata e incondicional y que se investiguen sus denuncias de tortura.

Varios activistas pro derechos humanos, como Nabeel Rajab y Abdelhadi Al Khawaja, y cientos de presos políticos más están en prisión sólo por encabezar o convocar pacíficamente protestas contra el gobierno.

“El arraigado clima de impunidad en el seno de las fuerzas de seguridad de Bahréin hace que, una y otra vez, se permita que los responsables de torturas y otras violaciones graves estén en libertad. En lugar de abordar los abusos que se están cometiendo, las autoridades de Bahréin siguen buscando el reconocimiento internacional con actividades como el Gran Premio al mismo tiempo que violan flagrantemente los derechos de sus propios ciudadanos”, concluyó Said Boumedouha.

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