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Se insta a las autoridades egipcias a hacer valer los derechos humanos durante las elecciones

Hosni Mubarak, presidente de Egipto desde 1981. Autor: Presidenza della Repubblica bajo licencia cc by-sa

Amnistía Internacional ha pedido hoy a las autoridades egipcias que garanticen que ningún candidato ni votante es sometido a acoso o intimidaciones por las fuerzas de seguridad, los seguidores del partido gobernante u otros agentes durante las elecciones parlamentarias del 28 de noviembre.


La organización ha hecho esta advertencia en medio de nuevas medidas de las autoridades egipcias contra los activistas de la oposición política, que restringen su libertad de expresión, asociación y reunión.


Las autoridades egipcias deben hacer valer el derecho a la libertad de expresión, asociación y reunión y garantizar que no se detiene arbitrariamente a manifestantes pacíficos –ha manifestado Malcolm Smart, director del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África–. Se deben hacer valer sin discriminación los derechos de todos los candidatos y todos los participantes en sus campañas electorales.


Las fuerzas de seguridad egipcias deber proteger a los votantes en los colegios electorales, no someterlos a intimidaciones y acoso, como ocurrió a menudo durante las últimas elecciones parlamentarias, celebradas en 2005.


Los egipcios que critiquen a las autoridades o que sean considerados una amenaza al orden y la seguridad públicos se enfrentan a detención, cargos penales y riesgo de reclusión sin cargos ni juicio en virtud de la legislación de excepción. Egipto lleva casi 30 años seguidos, desde 1981, en estado de excepción.


En el periodo preelectoral las autoridades han tomado también medidas para restringir el acceso público a la información y menoscabar la oposición política.


Se han secuestrado o destruido periódicos por haber publicado información políticamente delicada a juicio de las autoridades. Fuentes de medios de comunicación aseguran que se ha suspendido la emisión de una decena de canales egipcios de televisión por satélite.

 

Activistas de partidos políticos y movimientos como la Asociación Nacional para el Cambio, que hace campaña en favor de una reforma política que permita celebrar elecciones libres y justas, han sufrido hostigamiento de las autoridades, y a veces incluso detención.


Centenares de miembros de la Hermandad Musulmana han sido detenidos desde el 9 de octubre, cuando su líder, Mohamed Badie’, dijo que iban a presentar candidatos a las elecciones. Al parecer, todavía hay alrededor de 250 partidarios del grupo privados de libertad.


La Hermandad Musulmana esta prohibida oficialmente desde 1954, pero desarrolla actividades abiertamente y está considerada en general la principal fuerza de oposición a la formación política gobernante, el Partido Nacional Democrático. Como organización prohibida no puede concurrir directamente a las elecciones, pero ya ha probado en ocasiones anteriores su influencia promoviendo a candidatos independientes.


La magnitud de los abusos contra los derechos humanos en las elecciones de noviembre se considera indicativa de lo que puede ocurrir el año próximo, cuando se celebren las elecciones presidenciales. El actual presidente, Hosni Mubarak, está en el poder desde 1981.


Con los ojos del mundo fijos en su conducta durante estas elecciones, las autoridades egipcias tienen la oportunidad de demostrar que Egipto puede ser un lugar donde se respetan los derechos humanos”, ha indicado Malcolm Smart.


Los llamamientos para que se ponga fin a los 29 años de estado de excepción, prorrogado dos años más en mayo de 2010, y el creciente descontento con las políticas de gobierno están aumentando la tensión en el periodo previo a las elecciones de noviembre.


El estado de excepción de Egipto y la legislación especial que se aplica en él llevan mucho tiempo facilitando los abusos contra los derechos humanos en todo el país –ha manifestado Malcolm Smart–. Es hora de ponerlos fin.