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Las excarcelaciones deben ir acompañadas de libertad para todos los presos de conciencia

Londres.- Amnistía Internacional acoge con satisfacción la liberación, según informes, de unos 70 presos de conciencia y presos políticos que habían sido condenados en virtud de cargos de ambigua definición “relacionados con la seguridad”, entre ellos participar en las protestas que habían sucedido a la controvertida elección presidencial de 2009. Todos ellos estaban entre el centenar de reclusos que al parecer había indultado el líder supremo Alí Jamenei el 27 de agosto de 2011, con antelación a las celebraciones de Id al-Fitr al término del mes islámico del Ramadán.

Entre los liberados estaban el doctor Arash Alaei, Milad Asadi y Mohammad Pour Abdollah, por cuya liberación había hecho campaña la organización. La mayoría de los liberados habían cumplido más de la mitad de sus condenas y tenían la posibilidad de solicitar la libertad condicional. Según los medios de comunicación oficiales, otros 1.218 presos habían sido indultados en virtud de otro decreto.

Pero quedan otros muchos presos de conciencia recluidos en las masificadas cárceles de Irán, en unas condiciones que a menudo les ocasionan graves problemas de salud. Entre ellos hay abogados, como Nasrin Sotoudeh, Mohammad Seyfzadeh, Javid Houtan Kiyan y Mostafa Daneshju; periodistas, como Ahmad Zeidabadi, Abdollah Momeni, Isa Saharkhiz, Bahman Ahmadi Amou’i, Mohammad Mourizad y Keyvan Samimi (a quien recientemente se le ha detectado un tumor en el pulmón y es posible que no esté recibiendo la asistencia médica necesaria para su tratamiento); y activistas estudiantiles, como Behareh Hedayat, Majid Tavakkoli, Zia Nabavi, Ashkan Zahabian y Mahdieh Golrou.

También continúan encarcelados activistas de derechos humanos y de los derechos de minorías, como Abolfazl Abedini Nasr (ex portavoz de Activistas de Derechos Humanos en Irán), Mohammad Sadiq Kabudvand (miembro de la minoría kurda y fundador de la Organización de Derechos Humanos de Kurdistán), Ronak Safazadeh (también de la minoría kurda) y Sa’id Metinpour (de la minoría azerbaiyana que reclamaba derechos lingüísticos y culturales para su comunidad). Están recluidos junto a defensoras de los derechos de las mujeres como Alieh Aghdam-Doust, Mahoubeh Karami, Maryam Bidgoli y Maryam Bahreman. También hay activistas políticos en prisión, como Mohsen Mirdamadi, Behzad Nabavi, Abdollah Ramazanzadeh y Heshmatollah Tabarzadi, y sindicalistas como el maestro Rasoul Bodaghi y los empleados de la empresa de autobuses Ebrahim Madadi y Reza Shahabi.

Asimismo permanecen recluidos como presos de conciencia miembros de algunas minorías religiosas de Irán, como siete dirigentes bahaíes que están cumpliendo penas de 20 años de cárcel por presunto espionaje, cargo que ellos niegan, y el sacerdote cristiano Yousef Naderkhani, cuya condena a muerte por “apostasía” fue anulada pero que continúa en prisión en espera de la revisión de su caso, que podría volver a tener como resultado su condena a muerte.

Además, son constantes las detenciones aparentemente selectivas de personas por sus ideas políticas o de otra índole o sus actividades. Shahrokh Zamani, Nima Pour Yaghoub, Sassan Vahabivash, Mohammad Jarahi y Sayed Boyuk Sayedlar, todos ellos sindicalistas, fueron detenidos en junio de 2011 y han sido juzgados por varios cargos relacionados con su vinculación a un grupo de trabajadores. Según informes, Sassan Vahabivash y Sayed Boyuk Sayedlar quedaron en libertad condicional el 20 de agosto de 2011. Algunos están detenidos en condiciones que constituyen desaparición forzada. Por ejemplo, Ali Reza Sepahi Laeen, poeta y miembro de la minoría kurda que trabaja en el Departamento de Relaciones Públicas de la Universidad de Ferdowsi, en Mashhad, fue detenido el 30 de julio de 2011 en su domicilio en la ciudad. Desde el 27 de agosto de 2011, su familia no ha podido obtener información sobre su paradero y está muy preocupada por su salud ya que padece diabetes.

Además, los informes recibidos indican que en varias ciudades y pueblos del noroeste de Irán se ha detenido a decenas de manifestantes ecologistas que reclamaban medidas inmediatas para frenar la desecación del lago Oroumieh (provincia de Azerbaiyán Occidental) tras las manifestaciones del 27 de agosto, y que las fuerzas de seguridad dieron muerte al menos a tres de ellos.

Amnistía Internacional ha pedido la liberación inmediata e incondicional de todas las personas que están privadas de libertad en Irán exclusivamente por el ejercicio pacífico de su derecho a la libertad de expresión, asociación y reunión, o por sus creencias religiosas. Todas las demás deben tener garantizado el acceso inmediato a familiares y abogados, y quedar en libertad si no van a ser juzgadas con todas las garantías que exigen las normas internacionales.

Información complementaria

El doctor Arash Alaei, experto de renombre internacional en prevención y tratamiento del VIH/sida y que no desempeñaba ninguna actividad política, llevaba privado de libertad desde su detención en junio de 2008 y cumplía una pena de seis años de cárcel por “cooperación con un gobierno extranjero”, tras varios meses de prisión preventiva sin acceso a un abogado y después un juicio sin las debidas garantías en el que se presentaron pruebas secretas que no le permitieron ver ni impugnar. Su hermano Kamiar, detenido al mismo tiempo y condenado a tres años de cárcel, quedó en libertad cuando había cumplido dos años y medio. Se cree que la detención de ambos se debió a las relaciones que mantenían con organizaciones de la sociedad civil y profesionales extranjeros, en algunos casos en Estados Unidos. Amnistía Internacional consideró que eran presos de conciencia y nunca debían haber sido encarcelados, e hizo campaña en favor de su liberación junto a una amplia diversidad de organizaciones de derechos humanos.

Milad Asadi, de unos 24 años, era estudiante de ingeniería eléctrica en la Universidad de Khajeh Nasir y miembro destacado de la Oficina por la Consolidación de la Unidad, órgano nacional de estudiantes que, en el momento de su detención, se había hecho notar en la reivindicación de reformas políticas y el fin de las violaciones de derechos humanos en los últimos años. Fue detenido poco antes de las manifestaciones generalizadas contra el gobierno que se celebraron en los campus universitarios el 7 de diciembre de 2009 –Día del Estudiante en Irán– para conmemorar el aniversario de la muerte de tres estudiantes a manos de la policía en 1953. Estuvo varias semanas recluido en régimen de aislamiento en una celda de reducidas dimensiones (dos metros cuadrados). Inicialmente fue condenado a siete años de cárcel.

Mohammad Pour Abdollah, alumno de la Universidad de Teherán vinculado a Estudiantes por la Libertad y la Igualdad, organización de estudiantes iraníes de signo izquierdista, fue detenido en su domicilio el 12 de febrero de 2009.  Tras permanecer más de un mes en régimen de aislamiento en la prisión de Evín, el 18 de marzo de 2009 fue trasladado a la de Ghezel Hesar, en Karaj, al oeste de Teherán. La pena de seis años de cárcel impuesta por “reunión y colusión con objeto de atentar contra la seguridad del Estado” y “propaganda contra el sistema” así como “pertenencia a grupos contrarios al sistema” se le redujo a tres años en apelación.

Entre otras personas que según los informes han sido liberadas están: Ehsan Abdoh Tabrizi, Laleh Hassanpour, Zahra Jabbari, Kayvan Farzin, Amir Aslani, Sourena Hashemi, Mohsen Ghamin, Arsalan Abadi, Nazanin Hassan Nia, Soussan Tebyanian, Akram Heydarian, Sama Shamlou, Fatemeh Darvish, Ali Behzadian Nejad, Hamid Reza Nojoumi, Abolfazl Ghassemi, Kourosh Ghassemi, Artin Ghazanfari, Gholamreza Azadi, Meysam Roudaki, Amir Hossein Ghanbari, Omid Sharifi Dana, Behnam Ansari, Rouhollah Mirzakhani, Massoud Yazdchi, Mohsen Mokhtari, Sajjad Moradi, Ali Malihi, Fatemeh Khorramjou, Kiarash Kamrani, Hamid Samiei, un profesor de la Universidad de Isfahán identificado como Mousavi, Omid Esmailzadeh y Mojtaba Hashemi.