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Es fundamental una investigación imparcial de las muertes del campamento de Ashraf

La seguridad de los residentes en el campamento de Ashraf en Irak no está garantizada. © The Washington Post via Getty Images

Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades iraquíes que lleven a cabo una investigación exhaustiva e imparcial sobre los sucesos violentos del 1 de septiembre en el campamento de Ashraf en los que, según informes, perdieron la vida al menos 47 personas.


“En ocasiones anteriores, las autoridades iraquíes no han realizado investigaciones eficaces sobre ataques contra campamentos que acogían a exiliados iraníes. Como consecuencia, no se ha obligado a nadie a rendir cuentas por esos hechos y los residentes viven con el temor constante por su seguridad”, ha afirmado Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África.

“Las autoridades deben garantizar que se lleva a cabo sin demora una investigación sobre la violencia de ayer que sea independiente, transparente y plenamente acorde a las normas internacionales.” 

Las circunstancias de los hechos son controvertidas. Los residentes aseguran que efectivos de seguridad iraquíes asaltaron el campamento y mataron a varios residentes. Al parecer, detuvieron y esposaron a varias personas antes de matarlas a tiros. Por su parte, las autoridades iraquíes han ofrecido distintas versiones de los hechos, incluida una que atribuye la violencia a enfrentamientos internos entre los residentes del campo.

Unos 100 exiliados iraníes continuaban en el campamento de Ashraf tras después de que la mayoría de sus residentes fueran reasentados en los últimos días en el campamento Libertad, situado en el noreste de Bagdad.

Este año se han lanzado varios ataques mortíferos contra el campamento Libertad
. Este campamento, que ahora alberga a más de 3.000 exiliados iraníes, sufrió un ataque con cohetes el 15 de junio. Dos residentes perdieron la vida y varias decenas resultaron heridos. Anteriormente, un ataque con cohetes contra el mismo campo perpetrado el 9 de febrero causó la muerte a ocho residentes y dejó decenas de heridos. No hay constancia de que se hayan realizado investigaciones eficaces sobre uno u otro ataque.

Un dirigente de una milicia chií, el ejército Mujtar, ha declarado en varias ocasiones a los medios de comunicación que su grupo era el responsable de los ataques contra el campo Libertad. A pesar de esa reivindicación reiterada, no se tiene conocimiento de que las autoridades iraquíes hayan adoptado medidas eficaces para prevenir posibles ataques del ejército Mujtar contra los exiliados iraníes.

“Es inaceptable que las autoridades iraníes no investiguen ni lleven ante la justicia a los presuntos responsables de los ataques anteriores, y además pone vidas en peligro”, ha afirmado Hassiba Hadj Sahraoui. “El gobierno de Irak es responsable de la seguridad de todos los residentes de los campamentos Libertad y Ashraf, y debe tomar medidas de inmediato para garantizar su protección.”

Información complementaria

El campamento de Ashraf albergaba anteriormente a unos 3.400 exiliados iraníes, en su mayoría miembros y simpatizantes de la Organización Muyahidín del Pueblo de Irán a los que el gobierno de Sadam Husein había permitido asentarse en Irak en la década de 1980.

Después de la invasión de Irak dirigida por Estados Unidos en marzo de 2003, el campamento y sus residentes quedaron bajo protección estadounidense, pero esta situación terminó a mediados de 2009, tras un acuerdo entre el gobierno iraquí y las autoridades estadounidenses. Apenas un mes después, los días 28 y 29 de julio de 2009, las fuerzas de seguridad iraquíes asaltaron el campo; en la operación murieron al menos nueve residentes y resultaron heridos muchos más. Al parecer, 36 residentes que fueron detenidos sufrieron tortura y palizas.

En abril de 2011, soldados iraquíes asaltaron el campamento de Ashraf, en la gobernación de Diyala. Los soldados hicieron uso excesivo de la fuerza –incluido el uso de munición real– contra los residentes que les ofrecieron resistencia. Al menos hubo 36 muertos y más de 300 heridos. Al no llevar a cabo una investigación pronta, exhaustiva, independiente e imparcial sobre los hechos, el gobierno ha incumplido, entre otras normas internacionales, los Principios de la ONU Relativos a una Eficaz Prevención e Investigación de las Ejecuciones Extralegales, Arbitrarias o Sumarias.

En 2011, el gobierno iraquí anunció el cierre del campamento de Ashraf tras reasentar a sus residentes en el campamento Libertad, en el noreste de Bagdad. Tras el reasentamiento de la mayoría de los residentes, se autorizó a unas 100 personas a permanecer en el campo de Ashraf mientras resolvían asuntos pendientes sobre propiedades.

Según un memorando de entendimiento firmado en diciembre de 2011 entre la ONU y el gobierno de Irak, el ACNUR puede admitir solicitudes de protección internacional de los residentes de los campos. Los residentes que piden protección internacional son solicitantes de asilo según el derecho internacional.