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Ales Bialiatski, preso de conciencia bielorruso, queda en libertad en virtud de una amnistía

Ales Bialiatski ha dicho que cree que ha sido la persistente presión nacional a internacional lo que ha hecho posible su excarcelación un año y ocho meses antes de la fecha prevista y ha dado las gracias a Amnistía Internacional. © FIDH

Amnistía Internacional acoge con satisfacción la puesta en libertad del preso de conciencia bielorruso Ales Bialiatski tras casi tres años de reclusión. No obstante, la organización considera aún motivo de preocupación que su libertad no sea incondicional y que haya aún otros dos presos de conciencia encarcelados.

Ales Bialiatski, que se encontraba recluido en la colonia penitenciaria de Babruisk, al sur de Minsk, quedó en libertad el sábado 21 de junio. Ha dicho a Amnistía Internacional que su excarcelación fue una verdadera sorpresa para él. El sábado por la mañana, se dirigía, como de costumbre, al trabajo, cuando los guardias de la colonia le dijeron que acudiera a la oficina de la administración penitenciaria. Cuando llegó allí, le dijeron que iba a ser puesto en libertad de inmediato en virtud de una amnistía declarada con motivo del 70º aniversario de la liberación de Bielorrusia del fascismo. Luego lo subieron a un tren con destino a Minsk, donde fue recibido por su esposa y por gran número de personas que lo apoyaban.

Ales Bialiatski ha dicho que cree que ha sido la persistente presión nacional e internacional lo que ha hecho posible su excarcelación un año y ocho meses antes de la fecha prevista. Asegura que piensa continuar con su trabajo en favor de los derechos humanos igual que antes.

Entrevistado por la persona encargada de la investigación de Amnistía Internacional sobre Bielorrusia, ha manifestado: “Quiero darles especialmente las gracias por su apoyo moral. Era eso, las cartas que recibía de gente corriente, lo realmente importante allí, y quiero que les transmitan mi especial agradecimiento a sus activistas por ello”.

No ha sido puesto en libertad de manera incondicional, sino que debe presentarse todos los meses en una comisaría de policía de distrito de Minsk. Si comete tres faltas administrativas será condenado de nuevo por violar la libertad condicional y probablemente tenga que pasar otra vez un tiempo en prisión.

Ales Bialiatski, que es presidente del Centro de Derechos Humanos “Vyasna” de Bielorrusia y vicepresidente de la Federación Internacional de Derechos Humanos, había sido detenido el 4 de agosto de 2011 en el centro de Minsk. El 21 de noviembre de ese mismo año lo condenaron a cuatro años y medio de prisión por “evasión de impuestos en gran escala”. Convencida de que fueron contra él por su trabajo legítimo de defensa de los derechos humanos, Amnistía Internacional comenzó a pedir, en cuanto fue detenido, que fuera puesto en libertad de inmediato y sin condiciones.

Su caso fue objeto recientemente de una campaña de Amnistía Internacional que coincidió con el Campeonato Mundial de Hockey sobre Hielo, celebrado en Bielorrusia en mayo. También estaban incluidos en la campaña los casos de otros dos presos de conciencia, Mikalai Statkevich y Eduard Lobau. La organización continuará pidiendo que éstos sean puestos en libertad de inmediato y sin condiciones.