Saltar al contenido
Actuamos por los derechos humanos en todo el mundo
Buscar
© AP/Álvaro Barrientos. Una mujer sostiene un cartel que pide el fin de la violencia machista contra las mujeres durante una protesta para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, en Pamplona (miércoles 8 de marzo de 2017).

Siete razones para defender leyes que protegen específicamente a las mujeres de la violencia

Por Virginia Álvarez (@vatuiter), responsable de Investigación y Política Interior en Amnistía Internacional,

1. La violencia de género es un tipo de violencia que sufren desproporcionadamente las mujeres por el mero hecho de ser mujeres.

Es una violencia con características específicas derivada de los patrones de dominación masculina sobre la mujer que afecta a millones de mujeres en todas las culturas, en todos los países y en todos los ámbitos. Por ello requiere respuestas específicas, incluidas las de carácter legislativo.


Una mujer sostiene un cartel que pide que se detenga la violencia machista contra las mujeres durante una protesta para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, Pamplona, 8 de marzo de 2017. © Foto AP/Álvaro Barrientos

2. Existe un consenso internacional sobre la existencia de la violencia específica que sufren las mujeres por el mero hecho de serlo.

La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de las Naciones Unidas de 1979 reconoce expresamente la discriminación de la mujer por el hecho de serlo y ha sido ratificada por 189 países. En Europa existe un convenio específico del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres, en vigor desde 2014 y en la actualidad ratificado por 47 países. Este Convenio refuerza la integralidad de la respuesta que los Estados deben ofrecer a las víctimas en materia de prevención, detección, atención y recuperación, actuando desde un enfoque de género y de prohibición de la discriminación. Las leyes que tratan de responder de forma específica a las mujeres dan respuesta a este consenso internacional.


3. La legislación contra la violencia hacia las mujeres ha ayudado, tanto a nivel internacional como nacional, a visibilizar un tipo de violencia que ha permanecido oculta en nuestras sociedades y que afecta potencialmente a la mitad de la población mundial.

También ha ayudado a poner en marcha otras muchas medidas, no sólo legales, para hacer frente a esta violencia, como la formación a los jueces y a los profesionales de la salud, la sensibilización en los colegios para combatir estereotipos, etc.

4. El problema de la violencia contra las mujeres es de tal magnitud que obliga a tratar de manera diferente a quienes sufren violencias diferentes y por tanto a desarrollar leyes específicas.

Las leyes y normas que tratan de acabar con esta violencia, como la Ley de Violencia de Género en España, no discriminan a los hombres, sino que tratan de responder a las características específicas de este tipo de violencia, precisamente para combatir la discriminación que sufren las mujeres.

5. La Ley de Violencia de Género de 2004 fue un hito importantísimo en el camino hacia la erradicación de la violencia hacia las mujeres en España.

Esta Ley visibilizó un tipo de violencia que hasta entonces permanecía oculta, pero todavía queda camino por recorrer para que sea plenamente efectiva. Considerar que una Ley puede acabar con la violencia hacia las mujeres en un plazo de 15 años es no entender lo arraigada que se encuentra en nuestros patrones culturales y lo invisible que aún resulta.


Las mujeres gritan consignas durante una protesta en la plaza Sol durante el Día Internacional de la Mujer en Madrid, el jueves 8 de marzo de 2018. © AP/ Francisco Seco

6. El mero hecho de que se ponga en duda ya sea la existencia de la violencia específica que sufren las mujeres, ya sea la necesidad de contar con leyes específicas para enfrentar esta violencia demuestra el largo camino que hay que recorrer todavía para erradicarla.

Algo además contradictorio con el consenso político alcanzado a nivel nacional, entre otros, con el Pacto de Estado contra la violencia de género acordado por todos los partidos con representación parlamentaria en septiembre de 2017.

7. Convertir las leyes que intentan amparar específicamente a las mujeres frente a una violencia que sufren desproporcionadamente en “leyes contra la violencia doméstica” o “leyes contra la violencia intrafamiliar” es un grave paso atrás y denota una alarmante falta de conocimiento sobre la naturaleza de esta violencia.

La violencia que sufren las mujeres tiene características propias y necesita leyes específicas y medios suficientes para hacerlas realidad.Amnistía Internacional se ha dirigido a todos los partidos políticos y ha puesto en marcha una twitter acción, que puedes apoyar desde aquí, con las siete razones que explican por qué es necesario apostar por leyes que protejan específicamente a las mujeres de la violencia.

 

 

Cómo puedes ayudar

Basta de obstáculos para las víctimas de violencia sexual

¡Firma!