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Un niño pesa la casiterita en la ciudad minera de Tchonka, en la República Democrática del Congo. © AI

De "minerales de conflicto" a "minerales limpios": ¡A un paso de conseguirlo!

Por Lidia González, Equipo de Empresas de Amnistía Internacional,

Movilización de las redes sociales, envío de cartas abiertas, difusión de ciberacciones...  la voz de la sociedad civil se ha hecho oír. Si finalmente son aprobadas las enmiendas del Parlamento Europeo, 880.000 empresas europeas estarán obligadas a obtener un certificado que acredite que no financian grupos armados ni incentivan abusos de derechos humanos con el comercio de minerales. ¡Gracias a todas las personas que nos ayudaron con su firma a lograr esta gran victoria!


Aministía Internacional, junto con otras ONGs, lanzó una campaña pidiendo a la Unión Europea la adopción de una Ley que abordara eficazmente el vínculo entre el comercio europeo de los minerales y los conflictos violentos y los abusos en los países de origen de estos minerales. 

Durante décadas, el comercio de minerales ha jugado un papel central en la financiación de algunos de los conflictos más brutales del mundo. Bien conocido es, por ejemplo, el caso de la República Democrática del Congo y el coltán.


Durante décadas, el comercio de minerales ha jugado un papel central en la financiación de algunos de los conflictos más brutales del mundo. Organizaciones de la sociedad civil han tomado la iniciativa para llamar la atención sobre las condiciones de explotación impuestas por grupos armados y sobre las violaciones y la violencia utilizadas para controlar a las poblaciones locales .

Móviles, tabletas, ordenadores. Estos dispositivos electrónicos tan sofisticados  y manejables precisan de unos componentes fabricados con los denominados “minerales de conflicto”. Son llamados así porque se utilizan para financiar grupos armados en las zonas de África donde se encuentran los principales yacimientos. Bien conocido es, por ejemplo, el caso de la República Democrática del Congo y el coltán.

Ahora nos encontramos con la oportunidad de que se apruebe una ley que ponga coto a las empresas que se lucran con este comercio sin reparar en los derechos gravemente vulnerados.

El Parlamento Europeo ha aprobado modificaciones esenciales en el Reglamento por el que se establece un sistema de la Unión para la certificación de la diligencia debida en la cadena de suministro de los importadores responsables de estaño, tantalio (mineral del que se obtiene el coltán) y wolframio, sus minerales y oro originarios de zonas de conflicto y de alto riesgo.

Un grupo de menores trabaja en las minas desempeñando labores poco cualificadas pero de alto riesgo para conseguir minerales como el coltán, necesario para la fabricación de dispositivos electrónicos. © AI/IPIS

Y ¿por qué es tan importante?

  • Porque se ha hecho visible la influencia real de la sociedad civil en las iniciativas legislativas. El Parlamento Europeo ha puesto de manifiesto que “ha crecido la sensibilización, tanto entre ciudadanos de la Unión como entre actores de la sociedad civil, ante el hecho de que las empresas no tengan que responder de su posible conexión con la extracción y el comercio ilícitos de minerales procedentes de regiones en conflicto.


La consecuencia es que tales minerales, que pueden estar presentes en los productos de consumo, relacionan a los consumidores con conflictos en los que se vulneran gravemente los derechos humanos, en particular los derechos de las mujeres, dado que los grupos armados utilizan con frecuencia la violación colectiva como estrategia deliberada para intimidar y controlar a las poblaciones locales y proteger así sus propios intereses. Por tanto, los ciudadanos han solicitado, principalmente a través de peticiones, que el Parlamento Europeo y el Consejo propongan legislación para hacer que las empresas sean responsables”.

  • Porque establece la obligatoriedad de las empresas, y de sus subsidiarias y subcontratadas,  de acreditar la procedencia de los minerales que importan y garantizar que los ingresos que producen no alimentan el brote o la persistencia de conflictos violentos. El Reglamento refleja la necesidad de diligencia debida a lo largo de toda la cadena de suministro desde el lugar de abastecimiento hasta el producto final.


Aún no se hemos acabado de recorrer el camino. Queda la ronda de negociaciones entre Parlamento y Consejo de Ministros con vistas a la aprobación final del texto.

Además, todos recordamos los diamantes de sangre y el Proceso Kimberley por el que se controlan las importaciones y exportaciones de diamantes en bruto con el fin de garantizar que no sirven para financiar conflictos armados. Sin embargo, muchos diamantes siguen escapando al control.

Hay que estar atentos y dispuestos a hacernos oir de nuevo si fuera necesario, tanto para conseguir la aprobación final del Reglamento con la enmiendas del Parlamento, como en el seguimiento de que se cumplen la ley.

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