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Del #MeToo en Facebook a la cárcel en Egipto

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Esta acción ha finalizado. Hemos sido 32.790 firmantes

Desde que hemos abierto esta acción la activista egipcia Amal Fathy ya no está en arresto domiciliario, pero tiene que presentarse ante la policía durante cuatro horas dos veces a la semana. Además pende sobre ella una sentencia a dos años de prisión que la puede llevar a la cárcel en cualquier momento. Desde Amnistía Internacional seguiremos su caso, trabajando por su liberación completa y sin condiciones. Muchas gracias por haber firmado, compartido y dado visibilidad a esta acción. Sin tu ayuda no lo hubiéramos conseguido.

Petición antes del cierre

Amal Fathy es una defensora egipcia de derechos humanos que ha sido condenada en firme a dos años de prisión por hablar del acoso sexual en Facebook.

Actualización: 14 de febrero de 2019

¡BuenasNoticias! ¡Amal Fathy ya no está en arresto domiciliario! Aunque tiene que presentarse ante la policía durante cuatro horas dos veces a la semana y pende sobre ella una sentencia a dos años de prisión que la puede llevar a la cárcel en cualquier momento. Queremos su libertad completa. Firma esta ciberacción.

Amal Fathy es una defensora egipcia de derechos humanos, de 33 años, al igual que su marido, Mohamed Lofti.

El 9 de mayo, Amal publicó un vídeo en su página de Facebook, en el que hablaba sobre lo frecuente que es el acoso sexual en Egipto y criticaba su falta de protección por parte de las autoridades. La activista también criticaba al gobierno por el deterioro de los derechos humanos, las condiciones socioeconómicas y los servicios públicos.

Amnistía Internacional ha examinado el vídeo y no ha encontrado en sus 12 minutos de duración declaraciones que no estén amparadas por el derecho a la libertad de expresión.

Al día siguiente, medios de comunicación progubernamentales la acusaron de insultar a Egipto y a sus instituciones desatando una oleada de hostigamiento y amenazas contra la activista en las redes sociales a consecuencia del vídeo, con insultos  sexistas y peticiones de encarcelamiento.

La sentencia contra Amal es una afrenta contra la justicia. Solo la presión internacional puede hacer que Amal quede libre sin condiciones, por lo que la movilización urgente para presionar a las autoridades egipcias es clave.