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Níger

Información extraída de nuestro Informe 2017/18

Continuó el conflicto armado y hubo al menos 70 ataques de grupos armados en los que murieron violentamente decenas de civiles. La situación humanitaria continuó deteriorándose. Más de 700 personas que presuntamente pertenecían a Boko Haram comparecieron en juicio. Se detuvo y enjuició a cientos de personas, entre ellas presos y presas de conciencia, por ejercer su derecho a la libertad de expresión y de asociación. Las fuerzas de seguridad emplearon fuerza excesiva contra manifestantes. Se violaban los derechos de las personas refugiadas y migrantes.

En marzo, el gobierno declaró el estado de excepción en las zonas del oeste del país fronterizas con Malí y amplió los poderes de las fuerzas de seguridad tras unos ataques efectuados por grupos armados en Tillabéry y Tahoua. El gobierno prorrogó el estado de excepción en la región de Diffa, donde continuaban los ataques de grupos armados.

Cientos de personas, entre ellas presos y presas de conciencia, fueron detenidas arbitrariamente y enjuiciadas por ejercer su derecho a la libertad de expresión y de asociación.

En mayo, Insar Abdourahmane —miembro del Marco de Acción para la Democracia y los Derechos Humanos— estuvo detenido durante más de 20 días en la ciudad de Agadez por criticar a las autoridades en Facebook. Se le impuso una condena condicional de seis meses de prisión por incitación a la violencia.

En abril, las fuerzas de seguridad emplearon fuerza excesiva para reprimir una protesta estudiantil en la capital, Niamey, contra la suspensión de los pagos de las becas y las nuevas restricciones de edad para las prestaciones sociales. Decenas de estudiantes resultaron heridos y uno de ellos, Mala Bagallé, murió tras recibir un golpe en la espalda con un bote de gas lacrimógeno. Una comisión de Investigación concluyó en mayo que la gendarmería era responsable del homicidio, y se abrió una investigación judicial.

Al menos 300 estudiantes, entre ellos miembros de la junta directiva del Sindicato Nigerino de Estudiantes, fueron detenidos en todo el país y recluidos durante unos días por participar en una protesta ilegal e interrumpir el tráfico. Quedaron en libertad sin cargos.

En mayo, Amadou Ali Djibo —líder de la coalición opositora Frente para la Restauración de la Democracia y la Defensa de la República— fue declarado culpable de incitar a la revuelta. Tras 11 días bajo custodia, se le impuso una condena condicional de 90 días.

En abril, Baba Alpha —periodista crítico del canal de televisión privado Bonferey— y su padre —nacido en Malí— fueron detenidos y acusados de falsificación y uso fraudulento de documentos. En julio fueron condenados a dos años de prisión por falsificación.

En junio, Ibrahim Bana —miembro del partido político de oposición Moden Fa Lumana— y Gamatié Mahamadou Yansambou —secretario general del Sindicato de Taxistas— fueron detenidos y acusados de intentar influir en una investigación judicial tras denunciar en las redes sociales la corrupción del sistema judicial. En julio, Ibrahim Bana fue condenado a tres meses de prisión, dos de ellos condicional. Gamatié Mahamadou Yansambou quedó en libertad tras más de 15 días de reclusión.

Ese mismo mes, 43 miembros del sindicato nacional de docentes SYNACEB fueron declarados culpables de alteración del orden público e incitación a la revuelta, después de que boicotearan la evaluación de personal docente sustituto. Estuvieron más de 15 días bajo custodia, y se les impusieron condenas condicionales de entre uno y tres meses de prisión.

Hubo al menos 70 ataques de grupos armados, entre ellos Boko Haram, contra soldados y pueblos en las zonas de Diffa, Mainé-Soroa, Tillabéry y Bosso. En ellos murieron violentamente al menos 30 personas —entre ellas civiles—, otras resultaron heridas y más de 60 fueron secuestradas. En junio, unos presuntos miembros de Boko Haram mataron a 9 personas y secuestraron a 37 mujeres en la zona de Nguigmi.

El 2 de marzo comenzó el juicio de 700 personas acusadas de apoyar a Boko Haram. La mayoría habían sido detenidas en la región de Diffa desde 2013, aunque algunas llevaban bajo custodia desde 2012. Algunas de ellas eran de nacionalidad nigeriana, incluidas personas refugiadas procedentes de zonas de influencia de Boko Haram.

En julio, 13 personas —2 de nacionalidad nigerina y 11 de nacionalidad nigeriana— murieron violentamente a manos de soldados nigerinos en un pueblo cercano a Abada, en la frontera con Nigeria, al ser confundidas con miembros de un grupo armado. Se puso en marcha una investigación sobre los homicidios.

El Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer señaló con preocupación que el 82% de la población vivía en situación de pobreza extrema. Las mujeres padecían especialmente inseguridad alimentaria en las zonas rurales, hecho vinculado, entre otras cosas, a su situación socioeconómica y al impacto del cambio climático y las industrias extractivas. El Comité también señaló con preocupación que las medidas temporales para avanzar más en la igualdad de género no se aplicaban de forma adecuada, especialmente en materia de empleo, educación y salud.

Conforme la situación humanitaria se deterioraba debido al conflicto, la ONU calculaba que 2,2 millones de personas —408.000 de ellas en Diffa— necesitaban asistencia humanitaria. Según las estimaciones, 1,8 millones de personas estaban en situación de grave inseguridad alimentaria. Más del 73% de los niños y niñas menores de cinco años y casi el 46% de las mujeres en edad reproductiva sufrían anemia.

Más de 60.000 personas refugiadas y migrantes atravesaron Níger de camino a Libia y Argelia. Muchas sufrieron abusos graves, como violaciones, detenciones ilegítimas en duras condiciones, malos tratos y extorsiones. Un número indeterminado de ellas murió. Las operaciones para detener a los responsables empujaron a los traficantes de personas a utilizar rutas más peligrosas para alcanzar Libia o Argelia.

En mayo, 8 migrantes de Níger —entre ellos 5 menores de edad— murieron tras haber sido abandonados cuando se dirigían a Argelia. Ese mismo mes el ejército nigerino encontró a 92 migrantes a punto de morir tras haber sido golpeados y abandonados por su chófer en una zona desértica del norte del país cercana a Bilma. En junio se encontraron en el desierto cerca de Agadez, en el centro de Níger, los cadáveres de 44 migrantes cuyo vehículo se había averiado cuando se dirigían a Libia. Entre ellos había bebés.

República de Níger
Jefe del Estado: Mahamadou Issoufou
Jefe del gobierno: Brigi Rafini
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