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Brasil: Mujeres pobres, víctimas ocultas de la violencia urbana

¡Gracias!

Esta acción ha finalizado. Hemos sido 8.948 firmantes

Petición antes del cierre

La violencia urbana se ensaña con las mujeres pobres de las favelas, donde viven una realidad catastrófica, víctimas de la violencia criminal y policial que asola sus comunidades.

Esta acción ha finalizado. Amnistía Internacional sigue dando seguimiento la realidad de las mujeres de las favelas en Brasil y haciendo campañas por la mejora de su situación. De momento no son necesarias mas firmas. Muchas gracias a las más de 8.900 personas que firmaron esta petición.


Petición original:

Las mujeres de las favelas de Brasil viven una realidad catastrófica, víctimas de la violencia criminal y policial que asola sus comunidades.

 

El Estado brilla por su ausencia en las comunidades marginadas y en muchos casos sólo aparece en las incursiones policiales militarizadas que se producen esporádicamente.

 

La policía suele someter a las mujeres a cacheos ilegales, a un lenguaje insultante y discriminatorio y a intimidaciones.

 

Utilizadas como “camellos” o como señuelos por las bandas de narcotraficantes, las mujeres son consideradas objetos de usar y tirar por delincuentes y agentes de policía corruptos.

 

A algunas mujeres les han afeitado la cabeza por haber sido infieles y las han obligado a brindar favores sexuales para pagar deudas.

 

Un creciente número de mujeres acaban en el superpoblado e insalubre sistema de prisiones de Brasil, sometidas a abusos físicos y psicológicos, incluida, en algunos casos, la violación.

 

La delincuencia y la violencia han menoscabado la atención de la salud y la educación. Los servicios de maternidad, las guarderías y las escuelas pasan mucho tiempo cerrados debido a operaciones de la policía o a la violencia criminal. Los trabajadores de la salud y los profesores a veces no se atreven a entrar en estas barriadas.

 

La Ley María Penha adoptada en 2005 constituye un avance pero ahora es urgente que el gobierno brasileño integre las necesidades de las mujeres en el plan de seguridad pública y que tome medidas para mejorar la vida de las mujeres de las comunidades marginadas.