Amnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsCovid IconsCovid IconsCovid IconsCovid IconsCovid IconsCovid Icons
Actuamos por los derechos humanos
en todo el mundo

Acciones que cambian vidas

Marinel Ubaldo habla ante un grupo de jóvenes manifestantes durante su participación en la Huelga Global por el Clima en Tacloban City, Leyte, Filipinas, el 20 de septiembre de 2019. © Eloisa Lopez/Amnesty International

Apoya a Marinel contra el cambio climático en Filipinas

Marinel Sumook Ubaldo tenía 16 años cuando sobrevivió al tifón Yolanda, uno de los más mortíferos de la historia. Solamente en Filipinas murieron 6.000 personas, y millones perdieron su casa. Marinel tuvo claro que tenía que encontrar una manera de combatir el cambio climático y sus devastadores efectos en todo el mundo empezando por su país.

Esta activista, que ahora tiene 22 años, lucha para que el gobierno de Filipinas garantice a las personas de su comunidad condiciones de vida dignas porque seis años después de la devastación del tifón Yolanda siguen viviendo en condiciones insalubres y necesitan comida, agua, casa, electricidad y aseos.