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Derechos sexuales y reproductivos

La artista callejera francesa Kashink. © Charles Devoyer
La artista callejera francesa Kashink. © Charles Devoyer

Seas quien seas, y vivas donde vivas, las decisiones que afecten a tu cuerpo deberían ser tuyas.

Acto de activistas de Amnistía Internacional en Copenague para la campaña Mi cuerpo, mis derechos. La pancarta reza: "¿Te casaría con tu violador? Algunas mujeres tienen que hacerlo.
Acto de activistas de Amnistía Internacional en Copenague para la campaña Mi cuerpo, mis derechos. La pancarta reza: "¿Te casaría con tu violador? Algunas mujeres tienen que hacerlo. © AI

Sin embargo, en todo el mundo, muchas personas son perseguidas por ejercer este derecho, y a muchas más se les impide totalmente ejercerlo. Los gobiernos intentan dictar a quién podemos besar, a quién podemos amar, cómo debemos vestirnos, cuándo podemos tener hijos y cuántos podemos tener.

El significado de los derechos sexuales y reproductivos es que cada cual es libre de decidir sobre su cuerpo e incluyen, entre otros, el derecho de:

  • obtener información precisa sobre estos asuntos;
  • acceder a servicios de salud sexual y reproductiva, incluidos los de contracepción;
  • elegir si desea casarse, cuándo y con quién;
  • decidir si quiere tener hijos y cuántos. 

Además, tenemos derecho a vivir libres de violencia. La violencia sexual, la mutilación genital femenina, los embarazos forzados, los abortos forzados, la esterilización forzada y los matrimonios forzados y precoces son graves violaciones de estos derechos que afectan de manera desproporcionada a las mujeres y las niñas.

En Amnistía Internacional trabajamos para asegurar que tenemos el control sobre nuestras decisiones en materia de sexualidad y reproducción y que todas las personas en el mundo pueden ejercer sus derechos sexuales y reproductivos sin sufrir discriminación, coacción ni violencia.  

DATOS Y CIFRAS

47.000

47.000 mujeres embarazadas mueren cada año por complicaciones derivadas de abortos en condiciones de riesgo.

14 M+

Todos los años dan a luz más de 14 millones de adolescentes, debido principalmente a relaciones sexuales forzosas y embarazos no deseados.

100 M+

En África, entre 100 y 140 millones de mujeres y niñas han sido sometidas a mutilación genital.

El problema

Las mujeres, las niñas y las personas que integran grupos marginados, como las personas que viven en la pobreza, las minorías, las castas llamadas "inferiores",  las mujeres lesbianas y las personas transgénero, se enfrentan a un riesgo enorme cuando tratan de ejercer sus derechos sexuales y reproductivos.

Además, hay nuevas amenazas para la igualdad y para nuestras vidas ya que muchos de los avances logrados por la incansable labor de valientes activistas que defienden los derechos humanos están en peligro.

En Sierra Leona, desde abril de 2015, se prohíbe a las niñas embarazadas ir a la escuela pública y presentarse a las pruebas académicas.

En Nigeria, en enero de 2014, entró en vigor una ley altamente represiva, que prohíbe el matrimonio entre personas del mismo sexo.

En enero de 2014 entró en vigor en Irlanda la nueva Ley de Protección de la Vida durante el Embarazo que castiga el aborto con condenas de prisión de 14 años.

Lo que se pone de manifiesto es que se están cuestionando nuestros derechos a expresar nuestra sexualidad y a tomar decisiones sobre nuestro cuerpo.  

Burkina Faso: sin infancia

En Burkina Faso, si eres niña es probable que tu infancia no dure mucho. El matrimonio forzado a edad temprana es habitual, como lo es el embarazo precoz.

Si eres mujer, te pueden negar el acceso a métodos anticonceptivos, por el mero hecho de no tener el permiso de tu esposo. Y si no consigues acceder a anticonceptivos, puedes verte obligada a usarlos en secreto por miedo a ser acusada de adulterio por tu pareja o tus parientes políticos.

Si eres sobreviviente de violación y quedas embarazada como consecuencia de esa agresión, debes pagar tu propia atención médica de urgencia, algo que no está al alcance de la mayoría de las víctimas.

Es una situación insostenible. Las niñas de Burkina Faso quieren que les devuelvan su infancia. Sus madres, tías y hermanas están hartas de ser marginadas de las decisiones que afectan a sus vidas.


Como parte de la presentación de la campaña Mi Cuerpo, Mis Derechos de Amnistía Internacional se pintaron murales en Río de Janeiro, Brasil © AI
Patricia, de 29 años (que va de verde) y otra mujer en la familia partiendo nueces rodeadas de sus hijos e hijas. © Anna Kari

CÉLINE: “USARÉ ANTICONCEPTIVOS EN SECRETO”

“Habría querido usar anticonceptivos para asegurar intervalos mayores entre mis hijos. Pero mi esposo se negó. Entonces me negué a tener relaciones sexuales con él durante mi periodo fértil. Mi esposo se enojó y me golpeó, pero no cedí.

Cuando hay intervalos entre los hijos, se crían con buena salud.

Mis amigas me hablan del costo de los anticonceptivos. Si consigo el dinero, comenzaré a usar anticonceptivos en secreto.”

Céline tiene 26 años y es madre de cuatro hijos.

Obligaciones de los Estados

De acuerdo con el derecho internacional de los derechos humanos, todos los Estados deben garantizar la ausencia de discriminación y la igualdad en el disfrute de los derechos sexuales y reproductivos. Para ello tienen que eliminar la discriminación en las leyes, en políticas y prácticas, y no sólo por parte de los agentes del Estado, sino también por organizaciones privadas y particulares tales como familiares, profesionales médicos o líderes religiosos.

Manifestación contra la decisión del Tribunal Constitucional de anular las reformas del Código Penal que habrían despenalizado el aborto en ciertos casos en la República Dominicana
La República Dominicana ha dado un drástico paso atrás para los derechos humanos de la mujer al anular el Tribunal Constitucional las reformas del Código Penal que habrían despenalizado el aborto en ciertos casos. © Erika Santelices/AFP/Getty Images

ROMPER EL SILENCIO

Cuando se trata de nuestro cuerpo y nuestras relaciones, las conversaciones que mantenemos con más libertad tienen lugar dentro de nuestra cabeza. A menudo mantenemos estos pensamientos en secreto. ¿Por qué?

Quizá sea porque creemos que lo que podemos decir abiertamente lo define la sociedad en la que vivimos.

Estas normas sociales están controladas por nuestros gobiernos, nuestras comunidades, incluso nuestras familias. Cuando las cuestionamos, nos sentimos culpables, incómodas. Tememos que nos estigmaticen, incluso que nos encarcelen, y por eso guardamos silencio.

En Amnistía Internacional queremos ayudar a romper este silencio porque ahora mismo muchos de nosotros no sabemos que tenemos derechos y, por tanto, no podemos reclamarlos.
Centro de acogida para supervivientes de matrimonios forzados en Kaya City, Burkina Faso.
Centro de acogida para supervivientes de matrimonios forzados en Kaya City, Burkina Faso. © Sophie Garcia/Corbis para Amnistía Internacional
Una joven madre con su hija. En Burkina Faso, las jóvenes que se quedan embarazadas fuera del matrimonio son rechazadas por su familias. © Sophie Garcia/Corbis para Amnistía Internacional

Más información:

Mutilación genital

En África es habitual en países como Liberia, Sierra Leona o Tanzania, pero también en Irak, Malasia o Indonesia. Incluso se estima que en Europa unas 180.000 mujeres y niñas corren el riesgo de ser sometidas a esta práctica todos los años, según datos del Parlamento Europeo. Las consecuencias son gravísimas para su salud, sufren dolor severo, hemorragias, infecciones; se limita su capacidad para el disfrute del placer sexual; y se pone en riesgo su vida.

Esterilización forzada

En Perú, en la década de 1990, más de 200.000 mujeres la mayoría indígenas y campesinas, fueron sometidas a esta práctica. Tan sólo 2.074 casos han sido investigados en los últimos 10 años, aunque todos, salvo uno, siguen sin respuesta. Ahora existe esperanza ya que en 2015 se han reabierto los casos, el Ministerio Público está investigando la práctica generalizada de esterilizaciones forzosas, y el gobierno ha anunciado que abrirá un registro público de víctimas.

Matrimonio precoz 

El 30% de las adolescentes de entre 15 y 19 años del mundo están casadas. En Nepal numerosas jóvenes han contraído matrimonio entre los 14 y los 16 años, teniendo su primer hijo poco después.

Delitos de honor 

En Afganistán se aplican condenas reducidas por asesinato cuando la motivación es “el honor”. Las víctimas de violación corren el riesgo de muerte por traer la “vergüenza” a la familia.

Violencia sexual 

En el mundo han sufrido agresión sexual 150 millones de niñas menores de 18 años. En Egipto, según un estudio publicado por ONU Mujeres, más del 99% de las mujeres y niñas egipcias a las que se entrevistó habían sufrido algún tipo de acoso sexual; las agresiones sexuales en espacios públicos se han multiplicado en los últimos años. En la Unión Europea, una de cada tres mujeres ha sufrido agresiones o abusos sexuales desde los 15 años de edad. ¿Y el caso de Paraguay? En Paraguay una niña de 11 años, víctima la violación reiterada por su padrastro, dio a luz en agosto de 2015.

Violencia contra las mujeres ejercida por su pareja o expareja

En España, cuya ley contra la violencia de género ha cumplido 10 años, persisten barreras para obtener protección, justicia y reparación. Decenas de mujeres son asesinadas cada año.

Prohibición del aborto

El Salvador es uno de los nueve países del mundo donde está prohibido el aborto en todos los supuestos y su legislación establece penas de hasta 50 años de cárcel para mujeres y niñas, incluso por abortos espontáneos. Se obliga a dar a luz a niñas violadas, y mujeres con enfermedades incompatibles con el embarazo deben elegir entre morir o pasar años en la cárcel.

En 2008 Teodora del Carmen Vásquez fue condenada a 30 años de prisión por homicidio agravado, tras una emergencia obstétrica en el trabajo. En El Salvador, las mujeres que sufren abortos espontáneos o padecen una emergencia obstétrica son automáticamente sospechosas de haberse sometido a un aborto. El aborto es delito en cualquier circunstancia. Amnistía Internacional hace campaña para que Teodora sea puesta en libertad. © AI

AMNISTÍA INTERNACIONAL PIDE A LOS GOBIERNOS:

– Que dejen de utilizar el código penal para controlar la sexualidad y la reproducción.
– Que garanticen que cada persona tenga la potestad de tomar decisiones sobre su cuerpo y de vivir su vida sin injerencias externas.
– Que aseguren la disponibilidad y la facilidad de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, así como a información y formación sobre estas cuestiones.
– Que se prohíba y persiga toda forma de violencia contra las mujeres y las niñas y contra las personas gays, lesbianas o transgénero.
– Que tomen todas las medidas a su alcance para combatir la discriminación de género.

© Sophie Garcia/Corbis for AI

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