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Yemen: La guerra olvidada

Un conflicto cada vez más intenso

El 25 de marzo de 2015, una coalición internacional dirigida por Arabia Saudí atacó desde el aire al grupo armado de los huzíes en Yemen, desencadenando un auténtico conflicto armado.

Durante los dos años siguientes, el conflicto se ha ido extendiendo y los combates se han propagado por todo el país. En todo Yemen se cometen espeluznantes crímenes de guerra y abusos contra los derechos humanos, causando un sufrimiento insoportable a la población civil.

A los incesantes bombardeos aéreos de las fuerzas de la coalición hay que añadir la batalla que libran en tierra las facciones rivales: por un lado los huzíes, grupo armado cuyos miembros son seguidores del zaidismo (rama del islam chií), aliados a los simpatizantes del ex presidente de Yemen, Ali Abdullah Saleh; por otro, las fuerzas contrarias a los huzíes, aliadas con el actual presidente, Abd Rabbu Mansour Hadi, y con la coalición liderada por Arabia Saudí.

En medio se encuentra atrapada la población civil, con más de 12.000 víctimas mortales y heridos, y una crisis humanitaria que crece vertiginosamente.

Durante dos años, la mayor parte del mundo ha hecho caso omiso de este feroz conflicto y ha tenido pocas noticias sobre sus devastadoras consecuencias.

Residentes de la aldea de Magash, al oeste de la ciudad de Sa'da, rellenan sus bidones con agua potable.
Residentes de la aldea de Magash, al oeste de la ciudad de Sa'da, rellenan sus bidones con agua potable. © AI
La población civil se lleva la peor parte de la violencia en Yemen.
La población civil se lleva la peor parte de la violencia en Yemen. Además de causar muertes y heridas a miles de civiles, el conflicto ha exacerbado una crisis humanitaria que ya era grave, producto de años de pobreza y mal gobierno, provocando un inmenso sufrimiento humano. © AI

Un alto precio para la población civil

La población civil se lleva la peor parte de la violencia en Yemen. Además de causar muertes y heridas a miles de civiles, el conflicto ha exacerbado una crisis humanitaria que ya era grave, producto de años de pobreza y mal gobierno, provocando un inmenso sufrimiento humano.

Unos 18,8 millones de yemeníes dependen actualmente de la ayuda humanitaria para sobrevivir. Para impedir la llegada de suministros a las fuerzas huzíes, la coalición ha impuesto un bloqueo aéreo y naval parcial que ha limitado gravemente la importación y aprovisionamiento de combustible y otros productos esenciales, obstaculizando el acceso a agua, alimentos, asistencia humanitaria y suministros médicos, y provocando un fuerte aumento de los precios de la alimentación. Esto ha conducido a millones de personas a una situación desesperada. Los destrozos provocados por los ataques aéreos en infraestructuras logísticas básicas, como puentes, aeropuertos y puertos, han supuesto también un grave obstáculo para la circulación de ayuda humanitaria esencial.

Los destrozos provocados por los ataques aéreos en infraestructuras logísticas básicas, como puentes, aeropuertos y puertos, también han supuesto un grave obstáculo para la circulación de ayuda humanitaria esencial.

El grupo armado huzí y sus fuerzas aliadas están también poniendo en peligro la vida de miles de civiles en la ciudad meridional de Taiz al limitar la entrada de suministros médicos esenciales y de alimentos. Asimismo, el personal humanitario acusa a los huzíes de restringir en exceso la circulación de bienes y trabajadores, y de obligar a algunos programas de ayuda a cerrar.

El coste humano del conflicto

+4.600

civiles muertos durante el conflicto; +8.000 personas heridas

3 mill

personas obligadas a huir de sus hogares a causa de los combates

18,8 mill

personas que necesitan ayuda humanitaria: comida, agua, refugio, combustible y saneamiento

Complejo Educativo para Niñas de Al Shaymeh (Al Hudayda), alcanzado por misiles de la coalición liderada por Arabia Saudí, 9 de noviembre de 2015. © Amnistía Internacional
Residentes de la ciudad de Amran, rellenan sus bidones con agua. Debido a la falta de electricidad es difícil bombear agua en la mayoría de las áreas de Yemen. © AI

Todos los bandos cometen abusos contra los derechos humanos

Amnistía Internacional ha reunido indicios que ponen de manifiesto cómo todas las partes en el conflicto han cometido violaciones graves de derechos humanos y del derecho internacional humanitario, incluidos crímenes de guerra.

Amnistía Internacional ha documentado 34 ataques aéreos en seis gobernaciones (Saná, Sada, Hajjah, Al Hudayda, Taiz y Lahj) por parte de la coalición liderada por Arabia Saudí, que aparentemente violaron el derecho internacional humanitario. Algunos de estos ataques parecen haber tenido deliberadamente como objetivo bienes de carácter civil como hospitales, escuelas, mercados y mezquitas, por lo que podrían constituir crímenes de guerra.

La coalición encabezada por Arabia Saudí ha empleado también municiones de racimo, armas explosivas letales cuyo uso está prohibido por el derecho internacional. Al ser lanzadas, estas armas liberan decenas —a veces cientos— de “minibombas” que a menudo quedan sin explotar y pueden causar terribles heridas mucho después del ataque. Amnistía Internacional ha documentado el uso por la coalición de al menos cuatro tipos de municiones de racimo, incluidos modelos fabricados en Estados Unidos, Reino Unido y Brasil.

Edificios en ruinas tras un ataque aéreo. © Amnistía Internacional
Ataque al colegio de Huda en Yemen, noviembre de 2015. En imagen varios estudiantes de ese colegio.
Ataque al colegio de Huda en Yemen, noviembre de 2015. En imagen varios estudiantes de ese colegio. © AI

Amnistía Internacional ha investigado también 30 ataques terrestres en Adén y Taiz, llevados a cabo por fuerzas tanto favorables como hostiles a los huzíes, en los que no se distinguió entre combatientes y población civil, y en los que murieron al menos 68 civiles, la mayoría de los cuales eran mujeres, niños y niñas. Combatientes de ambos bandos han empleado armas poco precisas —como fuego de artillería y mortero o cohetes Grad— en áreas civiles densamente pobladas. También han operado en zonas residenciales, lanzando ataques desde viviendas, escuelas y hospitales, o desde sus inmediaciones. Todos estos ataques son violaciones graves del derecho internacional humanitario y podrían constituir crímenes de guerra.

El grupo armado huzí, respaldado por las fuerzas de seguridad del Estado, ha lanzado una oleada de detenciones de adversarios, arrestando arbitrariamente a punta de pistola a las personas críticas –entre ellas defensores y defensoras de los derechos humanos, periodistas y personas del entorno académico– y sometiendo a desaparición forzada a algunas de ellas en el marco de una campaña de terror, concebida para acallar la disidencia en las zonas de Yemen bajo control huzí.

Por su parte, las fuerzas contrarias a los huzíes y aliadas al presidente Hadi y a la coalición, han puesto en marcha una campaña de intimidación y hostigamiento contra el personal hospitalario de Taiz, y están poniendo en peligro a la población civil, al haber apostado a combatientes o establecido posiciones militares cerca de centros médicos.

Tipos de ataques prohibidos por el derecho internacional durante un conflicto

Contra la población civil

Contra viviendas o edificios civiles

Contra instalaciones médicas

Amnistía Internacional ha reunido indicios que ponen de manifiesto cómo todas las partes en el conflicto han cometido violaciones graves de derechos humanos
Amnistía Internacional ha reunido indicios que ponen de manifiesto cómo todas las partes en el conflicto han cometido violaciones graves de derechos humanos y del derecho internacional humanitario, incluidos crímenes de guerra. © AI
Un guardia del hospital mira el cráter tras un ataque aéreo a menos de un metro de distancia de la pared de la sala de emergencias. "No sabíamos dónde llevaríamos a las personas heridas o muertas, éste era el único hospital que teníamos".
Un guardia del hospital mira el cráter tras un ataque aéreo a menos de un metro de distancia de la pared de la sala de emergencias. "No sabíamos dónde llevaríamos a las personas heridas o muertas, éste era el único hospital que teníamos". © Rawan Shaif
Un muchacho yemení se encuentra entre los escombros de edificios destruidos tras un ataque aéreo dirigido por la coalición de Arabia Saudí el 25 de febrero de 2016 en la capital, Sanaa.
Un muchacho yemení se encuentra entre los escombros de edificios destruidos tras un ataque aéreo dirigido por la coalición de Arabia Saudí el 25 de febrero de 2016 en la capital, Sanaa. © MOHAMMED HUWAIS/AFP/Getty Images

Los bandos en lucha

Grupo armado de los huzis

Por un lado, está el grupo armado de los huzíes (los “Comités de Populares”, como se los conoce habitualmente), apoyados por algunas unidades del ejército y por grupos armados leales al ex presidente Ali Abdullah Saleh.
Fuerzas de la coalición

Por otro, la coalición militar dirigida por Arabia Saudí y apoyada por el presidente Hadi, que ha llevado a cabo ataques aéreos y operaciones en tierra en Yemen. Son miembros de esta coalición Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait, Qatar y Sudán. Estados Unidos y el Reino Unido han facilitado importante apoyo logístico y de inteligencia a la coalición.

La coalición está aliada con grupos armados hostiles a los huzíes, que operan sobre el terreno en Yemen, conocidos como “Comités de Resistencia Popular”. También reciben apoyo de unidades de las fuerzas armadas leales al presidente Hadi y de otras facciones.

Armas que alimentan la crisis

“El flujo irresponsable e ilegítimo de armas a las partes beligerantes en Yemen ha contribuido directamente al sufrimiento de la población civil en una escala masiva. Es hora de que los líderes mundiales dejen de anteponer sus intereses económicos”, James Lynch, Amnistía Internacional.

Pese a las numerosas noticias sobre comportamientos temerarios en Yemen y sobre las devastadoras repercusiones que las violaciones graves del derecho internacional están teniendo sobre la población civil, muchos países han continuado vendiendo y transfiriendo armas a Arabia Saudí y a otros países miembros de la coalición para su uso en el conflicto. También se han desviado armas que han acabado en manos de las fuerzas huzíes y de otros grupos armados que luchan en Yemen.

Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, Canadá y Turquía han declarado transferencias de armas a Arabia Saudí —incluidos drones, bombas, torpedos, cohetes y misiles— por valor de cerca de 5.900 millones de dólares estadounidenses entre 2015 y 2016.

Varios de estos países son Estados Partes en el Tratado sobre el Comercio de Armas, cuyo objetivo es “reducir el sufrimiento humano” y que prohíbe las transferencias de armas si existe un alto riesgo de que sean utilizadas para cometer violaciones graves del derecho internacional.

Amnistía Internacional insta a todos los Estados a que garanticen que no se suministra a ninguna de las partes en conflicto en Yemen —ni directa ni indirectamente— armas, municiones, equipos militares o tecnología que se puedan utilizar en el conflicto hasta que cesen estas graves violaciones. Esto abarca también el apoyo logístico y económico a estas transferencias.

Necesidad urgente de rendición de cuentas

En este contexto de anarquía y abusos, hay una necesidad urgente de verdad, rendición de cuentas y justicia para las víctimas del conflicto.

Dadas las aparentes deficiencias de las investigaciones emprendidas hasta la fecha por Arabia Saudí y Yemen, Amnistía Internacional considera que la única forma de conseguirlo es mediante una investigación internacional independiente, liderada por la ONU, sobre las presuntas violaciones cometidas por todas las partes en conflicto, a fin de que todos los responsables comparezcan en juicios con las debidas garantías, y de que se tomen medidas efectivas para abordar el sufrimiento de las víctimas y de sus familias, y para ayudarlas a reconstruir sus vidas.

¿Barcos de guerra españoles para violar los derechos humanos en Yemen? No en nuestro nombre

La empresa española Navantia está a punto de cerrar un contrato para la venta de cinco corbetas a Arabia Saudí, a pesar del riesgo claro de que se puedan usar para cometer violaciones graves del derecho internacional. Ayúdanos a parar esta operación antes de que sea tarde.

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