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Yemen: La guerra olvidada

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Un conflicto cada vez más intenso

El 25 de marzo de 2015, una coalición internacional dirigida por Arabia Saudí atacó desde el aire al grupo armado de los huzíes en Yemen, desencadenando un auténtico conflicto armado.

Más de tres años después, el conflicto de Yemen no muestra ningún signo real de remitir. Todas las partes en el conflicto cometen espeluznantes crímenes de guerra y abusos contra los derechos humanos en todo el país, causando un sufrimiento insoportable a la población civil.

Mientras las fuerzas de la coalición bombardean implacablemente desde el aire, las facciones rivales libran una batalla terrestre. Por un lado están los huzíes, grupo armado yemení cuyos miembros son seguidores del zaidismo (rama del islam chií); y, por otro, las fuerzas contrarias a los huzíes, aliadas con el actual presidente del país (Abd Rabu Mansur Hadi) y con la coalición dirigida por Arabia Saudí.

En medio se encuentra atrapada la población civil, con más de 15.000 víctimas mortales y personas heridas, y una crisis humanitaria que crece vertiginosamente. Según datos de UNICEF, desde que comenzó el conflicto en 2015, 2.400 menores han muerto en Yemen y 3.600 han resultado heridos.

La mayor parte del mundo lleva tres años haciendo caso omiso de este feroz conflicto y sabiendo muy poco sobre sus devastadoras consecuencias.

Residentes de la aldea de Magash, al oeste de la ciudad de Sa'da, rellenan sus bidones con agua potable.
Residentes de la aldea de Magash, al oeste de la ciudad de Sa'da, rellenan sus bidones con agua potable. © AI
La población civil se lleva la peor parte de la violencia en Yemen.
La población civil se lleva la peor parte de la violencia en Yemen. Además de causar muertes y heridas a miles de civiles, el conflicto ha exacerbado una crisis humanitaria que ya era grave, producto de años de pobreza y mal gobierno, provocando un inmenso sufrimiento humano. © AI

Un alto precio para la población civil

La población civil se lleva la peor parte de la violencia en Yemen. Además de causar muertes y heridas a miles de civiles, el conflicto ha exacerbado una crisis humanitaria que ya era grave. En esta crisis causada por el ser humano, la guerra agudiza y exacerba la situación humanitaria, mientras todas las partes dificultan la entrega de ayuda humanitaria.

Unos 22,2 millones de personas yemeníes dependen actualmente de la ayuda humanitaria para sobrevivir. Para impedir la llegada de suministros a las fuerzas huzíes, la coalición dirigida por Arabia Saudí ha impuesto un bloqueo parcial por mar y aire.

Después de que, a finales de noviembre, las fuerzas huzíes lanzaran un misil dirigido ilegítimamente contra zonas civiles de Riad —la capital de Arabia Saudí—, la coalición dirigida por este país endureció de forma ilegítima su bloqueo marítimo y aéreo a Yemen.

Aunque el bloqueo se ha suavizado con posterioridad, la coalición sigue imponiendo restricciones a la ayuda y a las importaciones comerciales de productos esenciales como alimentos, medicinas y combustible.

Asimismo, el personal humanitario denuncia que los huzíes han restringido en exceso la circulación de bienes y trabajadores, y que algunos de sus programas de ayuda se han visto obligados a cerrar.

 

 

El coste humano del conflicto

+6.000

civiles muertos durante el conflicto; más de 50.000 personas ha resultado heridas

3 mill

personas obligadas a huir de sus hogares a causa de los combates

22,2 mill

personas que necesitan ayuda humanitaria: comida, agua, refugio, combustible y saneamiento

Complejo Educativo para Niñas de Al Shaymeh (Al Hudayda), alcanzado por misiles de la coalición liderada por Arabia Saudí, 9 de noviembre de 2015. © Amnistía Internacional
Residentes de la ciudad de Amran, rellenan sus bidones con agua. Debido a la falta de electricidad es difícil bombear agua en la mayoría de las áreas de Yemen. © AI
Edificios en ruinas tras un ataque aéreo. © Amnistía Internacional
Ataque al colegio de Huda en Yemen, noviembre de 2015. En imagen varios estudiantes de ese colegio.
Ataque al colegio de Huda en Yemen, noviembre de 2015. En imagen varios estudiantes de ese colegio. © AI

Todos los bandos cometen abusos contra los derechos humanos

Amnistía Internacional ha reunido indicios que ponen de manifiesto cómo todas las partes en el conflicto han cometido violaciones graves de derechos humanos y del derecho internacional humanitario, incluidos crímenes de guerra.

Amnistía Internacional ha documentado 36 ataques aéreos en seis gobernaciones (Saná, Saada, Hayyah, Al Hudayda, Taiz y Lahij por parte de la coalición dirigida por Arabia Saudí, que aparentemente violaron el derecho internacional humanitario —las normas que se aplican durante los conflictos, también conocidas como “leyes de la guerra”— y causaron la muerte de 513 civiles (de ellos, al menos 157 niños y niñas) y heridas a 379. Algunos de estos ataques parecen haber sido dirigidos deliberadamente contra civiles y bienes de carácter civil como hospitales, escuelas, mercados y mezquitas, por lo que podrían constituir crímenes de guerra.

Además, la coalición encabezada por Arabia Saudí ha empleado municiones de racimo, armas explosivas letales cuyo uso está prohibido por el derecho internacional. Al ser lanzadas, estas armas liberan decenas —a veces cientos— de “minibombas” que a menudo quedan sin explotar y pueden causar terribles heridas mucho después del ataque.

Amnistía Internacional ha investigado también 30 ataques terrestres en Adén y Taiz —llevados a cabo por fuerzas tanto favorables como hostiles a los huzíes— en los que no se distinguió entre combatientes y población civil, y en los que murieron al menos 68 civiles, la mayoría de los cuales eran mujeres, niños y niñas. Combatientes de ambos bandos han empleado armas de poca precisión en áreas civiles densamente pobladas. Todos estos ataques son violaciones graves del derecho internacional humanitario y podrían constituir crímenes de guerra.

En Saná y otras zonas bajo su control, los huzíes y sus aliados continúan deteniendo arbitrariamente a personas, sometiendo a muchas a desaparición forzada e imponiendo condenas a muerte tras juicios flagrantemente injustos. Entre los afectados por tales medidas hay personas cuyo único “delito” ha sido ejercer su derecho a la libertad de expresión, como periodistas, personas críticas y miembros de la minoritaria comunidad bahaí.

Por su parte, las fuerzas contrarias a los huzíes y aliadas al presidente Hadi y a la coalición también han llevado a cabo una campaña de intimidación y hostigamiento contra el personal hospitalario de Taiz, y están poniendo en peligro a la población civil al haber apostado a combatientes o establecido posiciones militares cerca de centros médicos.

El grupo de expertos eminentes de la ONU presentó en agosto de 2018 un informe que destaca la necesidad del embargo de armas y de un control más estricto. El informe confirmó que todas las partes en el conflicto actúan con total desprecio por la vida de las personas civiles. La coalición y sus fuerzas aliadas, así como las fuerzas huzíes y otras fuerzas alineadas con el gobierno de Yemen cometen sistemáticamente ataques ilegítimos, restringen el acceso a la ayuda humanitaria, practican de forma generalizada detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y reclutamiento de menores, y perpetran otras violaciones graves de derechos humanos.

Armas que alimentan la crisis

Pese a las numerosas denuncias sobre conducta temeraria en Yemen y sobre las devastadoras repercusiones que las violaciones graves del derecho internacional están teniendo sobre la población civil, muchos países han continuado vendiendo y transfiriendo armas a Arabia Saudí y a otros países miembros de la coalición para su uso en el conflicto. La coalición dirigida por Arabia Saudí ha utilizado estas armas para matar y herir a civiles, y destrozar los medios de subsistencia de la población yemení. También se han desviado armas que han acabado en manos de las fuerzas huzíes y de otros grupos armados que luchan en Yemen. Aunque muchos países europeos han suspendido las transferencias de armas a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, otros países —encabezados por Estados Unidos y Reino Unido— continúan suministrando enormes cantidades de equipos militares avanzados a los miembros de la coalición.

Varios de estos países son Estados Partes en el Tratado sobre el Comercio de Armas, cuyo objetivo es “reducir el sufrimiento humano” y que prohíbe las transferencias de armas si existe un alto riesgo de que sean utilizadas para cometer violaciones graves del derecho internacional.

Amnistía Internacional insta a todos los Estados a que garanticen que no se suministra a ninguna de las partes en conflicto en Yemen —directa o indirectamente— armas, municiones, equipos militares o tecnología que se puedan utilizar en el conflicto hasta que cesen estas graves violaciones. Esto se aplica también al apoyo logístico y económico a estas transferencias.

Entre 2015 y 2017, España exportó armas a Arabia Saudí por valor de 932 millones de euros. Por eso pedimos al Gobierno de Pedro Sánchez cumplir con su compromiso electoral de poner fin a la venta de armas cuando exista riesgo claro de que puedan ser utilizadas para violar el derecho internacional, siguiendo el ejemplo de otros países como Suecia, Canadá, Finlandia, Noruega o Bélgica que ya han parado este tipo de ventas a la coalición saudí.

Tipos de ataques prohibidos por el derecho internacional durante un conflicto

Contra viviendas o edificios civiles

Contra instalaciones médicas

Lanzados desde áreas con población civil

Un guardia del hospital mira el cráter tras un ataque aéreo a menos de un metro de distancia de la pared de la sala de emergencias. "No sabíamos dónde llevaríamos a las personas heridas o muertas, éste era el único hospital que teníamos".
Un guardia del hospital mira el cráter tras un ataque aéreo a menos de un metro de distancia de la pared de la sala de emergencias. "No sabíamos dónde llevaríamos a las personas heridas o muertas, éste era el único hospital que teníamos". © Rawan Shaif
Un muchacho yemení se encuentra entre los escombros de edificios destruidos tras un ataque aéreo dirigido por la coalición de Arabia Saudí el 25 de febrero de 2016 en la capital, Sanaa.
Un muchacho yemení se encuentra entre los escombros de edificios destruidos tras un ataque aéreo dirigido por la coalición de Arabia Saudí el 25 de febrero de 2016 en la capital, Sanaa. © MOHAMMED HUWAIS/AFP/Getty Images

Los bandos en lucha

Por un lado, está el grupo armado de los huzíes (los “Comités Populares”, como se los conoce habitualmente), apoyados por algunas unidades del ejército y por grupos armados leales al expresidente Alí Abdulá Salé.

Por otro, la coalición militar dirigida por Arabia Saudí y apoyada por el presidente Hadi, que ha llevado a cabo ataques aéreos y operaciones en tierra en Yemen. Entre los miembros de esta coalición figuran Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait y Sudán. Estados Unidos y el Reino Unido han facilitado importante apoyo logístico y de inteligencia a la coalición.

 

La coalición está aliada con grupos armados, hostiles a los huzíes, que operan en territorio yemení y son conocidos como “Comités de Resistencia Popular”. También recibe apoyo de unidades de las fuerzas armadas leales al presidente Hadi, y de otras facciones.

España no puede ser cómplice de las atrocidades cometidas por la coalición que lidera Arabia Saudí en Yemen

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