La música debería unirnos, pero no a costa de la impunidad. Mientras los focos se encienden para Eurovisión 2026, una pregunta domina la conversación pública: ¿por qué la Unión Europea de Radiodifusión (UER) aplicó criterios distintos con la agresión rusa de Ucrania y el genocidio en Gaza? Analizamos las claves, las diferencias legales y la postura de Amnistía Internacional ante un escenario donde las lentejuelas no pueden ocultar las violaciones de derechos humanos.
1. ¿Por qué Rusia fue excluida rápidamente y la participación de Israel sigue adelante?
Tras la agresión rusa de Ucrania en febrero de 2022, la Unión Europea de Radiodifusión (UER) excluyó a Rusia del Festival de Eurovisión 2022. La decisión siguió una recomendación del Grupo de Referencia del certamen y se basó en las normas del concurso y en los valores de la UER, al considerar que la participación rusa podía desacreditar el festival.
Posteriormente, la UER suspendió a representantes de sus miembros rusos en sus órganos de gobierno. Según la organización, las emisoras públicas rusas incumplían sus obligaciones como miembros por la injerencia del Gobierno ruso y su papel en la desinformación sobre la agresión contra Ucrania.
En el caso de Israel, esta participación depende de Kan, la Corporación de Radiodifusión israelí y la UER considera que se trata, a diferencia del caso ruso, de una entidad independiente. Para Amnistía Internacional no aplicar el mismo criterio ante el genocidio en Gaza, la ocupación ilegal y el apartheid israelí muestra un doble rasero flagrante.
2. ¿Eurovisión es realmente “apolítica”?
Ninguna decisión es neutral. Cuando se permite competir a un Estado acusado de crímenes atroces bajo una bandera oficial, se le ofrece una plataforma de propaganda internacional. Esto contribuye a la normalización de una situación que viola flagrantemente el derecho internacional. La "no política" se convierte, en la práctica, en una forma de tomar partido por el statu quo. En el fondo, no se trata de política, se trata de humanidad.

Manifestación en Malmö (Suecia) contra la participación de Israel en el festival. Amnistía Internacional denuncia el doble rasero de la UER al permitir la presencia de un Estado acusado de crímenes de guerra. © Kristian Tuxen Ladegaard Berg / SOPA Images / SIPA.
3. ¿Qué diferencia hay entre una agresión y una ocupación cuando hablamos de derechos humanos?
Ambas son violaciones graves del derecho internacional.
- El crimen de agresión está definido principalmente por la Resolución 3314 de la Asamblea General (1974), e implica actos como invasiones, bombardeos o bloqueos, generando responsabilidad internacional y se fundamenta en el Capítulo VII de la Carta de la ONU, que condena acciones que amenazan la paz y seguridad internacionales.
- Por su parte, según el Reglamento de La Haya (1907) y el IV Convenio de Ginebra (1949), un territorio se considera ocupado cuando se encuentra de hecho bajo la autoridad del ejército enemigo.
Son situaciones distintas, pero las violaciones graves del derecho internacional deben tener consecuencias coherentes. Ahí está el doble rasero.
4. ¿Cuál es la diferencia entre “suspensión” y “boicot”?
Suspensión significa excluir a la emisora pública israelí KAN de la posibilidad de presentar una candidatura y enviar un artista al concurso.
Boicot implicaría pedir a las emisoras públicas de otros países que no envíen candidaturas al concurso ni lo retransmitan, tal como han decidido hacer hasta la fecha las emisoras públicas nacionales de Islandia, Irlanda, Países Bajos, Eslovenia y España. También podría significar pedir al público que no vea el Festival de Eurovisión o que los artistas rechacen participar o no actúen.
Si bien Amnistía Internacional no secunda campañas de boicot, creemos que el derecho a abogar por esta táctica es una forma de libertad de expresión que debe protegerse. Quienes defienden el boicot deben poder expresar sus opiniones y llevar adelante sus campañas sin acoso, amenazas de enjuiciamiento o criminalización, ni otras medidas que vulneren el derecho a la libertad de expresión.
5. ¿Qué pide Amnistía Internacional?
El hecho de que la UER no haya suspendido a Israel de Eurovisión, como hizo con Rusia, es un acto de cobardía y un ejemplo de flagrante doble rasero en lo que se refiere a Israel. Amnistía Internacional exige que Israel no tenga escenario en Eurovisión mientras continúe el genocidio en Gaza. Las canciones y las lentejuelas no pueden servir para acallar ni distraer del sufrimiento palestino.
6. ¿Qué tiene que ver esto con los valores de Eurovisión?
Los valores fundamentales del Festival de Eurovisión son la universalidad, la inclusión y la celebración de la diversidad a través de la música. Fue creado para unir a Europa tras la posguerra, el certamen también promueve la paz, la tolerancia, la cooperación y la superación de barreras políticas a través del intercambio cultural. Eurovisión dice defender la libertad frente a la intolerancia, el discurso de odio y la discriminación, pero permitir la participación de Israel traiciona esos valores.
7. ¿Esto va contra artistas o contra una población?
No. El foco no está en artistas ni en personas concretas, sino en la responsabilidad de las instituciones. La pregunta es si un festival internacional debe ofrecer legitimidad simbólica a un Estado acusado de crímenes atroces.
8. ¿Y los países que se han retirado?
España, Irlanda, Países Bajos, Eslovenia e Islandia decidieron no participar en Eurovisión 2026 por la presencia de Israel. Su retirada muestra que no se trata de una polémica aislada, sino de una crisis de coherencia institucional.
9. ¿Por qué importa hablar de esto?
Porque la impunidad también se sostiene con silencios, excepciones y escenarios internacionales. Defender los derechos humanos implica exigir consecuencias coherentes, también en la cultura.
