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Siria: Hay que investigar como crímenes de guerra la destrucción deliberada por Israel de viviendas civiles en Quneitra

Fuerzas israelíes realizan incursiones en el norte de Quneitra, 12 de mayo.
Foto: SANA.

“Hay que investigar como crímenes de guerra la destrucción deliberada por el ejército israelí de viviendas civiles en la gobernación de Quneitra, en el sur de Siria, desde diciembre de 2024, sin que existiera una necesidad militar imperiosa”, ha declarado hoy Amnistía Internacional. Israel tiene la obligación de ofrecer una reparación por estas violaciones graves del derecho internacional humanitario que sea acorde a los daños concretos que han sufrido las víctimas.

El 8 de diciembre de 2024 —día en que cayó el gobierno sirio de Bachar al Asad—, las fuerzas armadas israelíes entraron a través de los Altos del Golán, territorio sirio que Israel ocupa desde 1967, en tres pueblos y localidades situadas dentro de la zona desmilitarizada de la ONU en la gobernación de Quneitra, en el sur de Siria, asaltando viviendas y ordenando a los residentes que se marcharan.

En los seis meses siguientes, el ejército israelí destruyó o causó daños al menos a 23 estructuras civiles en tres pueblos que, según testigos, eran sus casas y las de sus vecinos, y que tuvo como resultado el desplazamiento de familias enteras. Amnistía Internacional pudo verificar mediante imágenes de satélite los daños y la destrucción de 23 estructuras en estos pueblos. Hubo testigos que informaron de que fueron destruidas al menos otras dos casas, así como huertos y tierras de cultivo adyacentes, en 2024 y 2025. No hubo hostilidades activas ni inmediatamente antes ni durante ni después de la destrucción de edificios civiles. En general, el derecho internacional humanitario se aplica a cualquier ataque que perpetre Israel en territorio sirio. En las zonas que ocupa, el derecho de la ocupación impone obligaciones adicionales, algunas de ellas en virtud del IV Convenio de Ginebra.

La destrucción ilegal de bienes civiles se ha convertido en una característica de las operaciones militares de Israel en la región, documentada en los últimos años en Gaza y Líbano, y ahora, como ha determinado nuestra investigación, también en Siria. Nuestras investigaciones muestran que las fuerzas israelíes, de forma reiterada y deliberada, han expulsado a familias de sus casas y luego han destruido estas, lo que viola claramente el derecho internacional humanitario. No cabe esgrimir la protección de la frontera de Israel para justificar la demolición y voladura de viviendas y pueblos en el territorio de otro país”, declaró Kristine Beckerle, directora regional adjunta para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

“En el sur de Siria, las familias han sobrevivido a una década de conflicto y, durante este periodo, muchas de ellas han reconstruido sus casas solo para ver que son derribadas una vez más, sin que exista ninguna necesidad militar imperiosa”.

Amnistía Internacional entrevistó a ocho residentes de la gobernación de Quneitra: cuatro cuyas casas habían sido demolidas, dos que presenciaron la demolición de las casas de sus vecinos, uno que tenía conocimiento directo de los daños causados por las fuerzas israelíes a un edificio de la gobernación, y un representante local. Los relatos de las personas entrevistadas, corroborados por informaciones de los medios de comunicación, indican que no había hostilidades activas ni inmediatamente antes ni durante ni después de que se causaran daños y la destrucción de edificios civiles en el sur de Siria. Amnistía Internacional verificó 35 vídeos e imágenes, algunos de los cuales mostraban excavadoras derribando casas o escombros que aparentemente pertenecían a casas en los pueblos. También estudió informaciones de los medios de comunicación —algunos de ellos con sede en Israel— y declaraciones del gobierno israelí; y analizó imágenes de satélite de cada zona afectada para confirmar las demoliciones dentro del marco temporal descrito por los testigos.

Amnistía Internacional identificó nueve bases militares construidas por las fuerzas israelíes desde diciembre de 2024 en las gobernaciones de Quneitra y Deraa, ambas en el sur de Siria, junto a la frontera con los Altos del Golán que Israel ocupa desde 1967 y que se anexionó ilegalmente en 1981. Israel ha ampliado las partes de territorio sirio que ocupa. Algunas de las estructuras demolidas documentadas estaban cerca de bases militares israelíes construidas recientemente o de una zona donde se construyó después una base, en zonas situadas más allá de los Altos del Golán ocupados.

Las autoridades israelíes han hecho reiteradas afirmaciones generales en el sentido de que sus operaciones militares y su presencia en Siria son necesarias para prevenir amenazas de Hezbolá o de grupos vinculados a Irán con base en Siria, o para destruir arsenales de armas o sistemas de defensa antiaérea. En diciembre de 2025, el ministro de Defensa israelí dijo que el ejército de Israel no tenía planes de retirarse de las posiciones recién conquistadas en Siria.

El 17 de abril de 2026, el primer ministro israelí dijo que Israel había establecido una “zona de separación de seguridad” cuyos límites estaban señalados por lo que denominó “línea amarilla”. La zona incluía partes de Siria donde Amnistía Internacional documentó casas de civiles dañadas y destruidas. También incluía los Altos del Golán ocupados por Israel y partes del sur de Líbano. El primer ministro dijo: “Esta zona de separación elimina por completo la amenaza inminente de invasión y fuego antitanque. Las Fuerzas de Defensa de Israel están estacionadas allí, en la ‘Línea amarilla’, para seguir defendiéndonos de la amenaza inminente”.

El artículo 53 del IV Convenio de Ginebra prohíbe la destrucción de bienes por parte de la potencia ocupante “excepto en los casos en que tales destrucciones sean absolutamente necesarias a causa de las operaciones bélicas”. Esta prohibición se refiere no solo la destrucción total, sino también a la parcial, así como a la confiscación de bienes. La norma de la necesidad militar imperiosa exige que la destrucción de bienes sea materialmente indispensable, es decir, que no haya otra opción en el desarrollo de operaciones militares. A su vez, las operaciones militares se refieren a actividades militares —incluidos movimientos, maniobras y preparativos— relacionadas directamente con la lucha o el combate.

La norma de la necesidad militar imperiosano permite que una potencia ocupante lleve a cabo la destrucción de bienes basándose en objetivos estratégicos generales o abstractos como la disuasión o prevención de ataques futuros o atender a las necesidades de, o implementar, medidas de seguridad. Según el artículo 147 del IV Convenio de Ginebra, “[l]a destrucción y la apropiación de bienes no justificadas por necesidades militares y realizadas a gran escala de modo ilícito y arbitrario” constituye una infracción grave y, por tanto, un crimen de guerra.

El ejército israelí entró en la zona desmilitarizada de la ONU en la gobernación de Quneitra desde los Altos del Golán ocupados por Israel, alegando que era una medida necesaria para protegerse de amenazas potenciales. Tras entrar en la zona, el ejército empezó a derribar y destruir casas pese a la ausencia de hostilidades activas. El ejército israelí también estableció posiciones y bases militares en la zona, y finalmente anunció que ésta era parte de una “zona de separación de seguridad”. Se desplazó a familias y se demolieron sus casas sin que se les diera un alojamiento alternativo, una indemnización o una fecha prevista para su retorno.

Amnistía Internacional escribió a las autoridades israelíes para preguntar por los criterios aplicados a la hora de decidir qué bienes serían destruidos, como la forma en que determinaron si se había cumplido la norma de la necesidad militar imperiosa, junto con otras cuestiones. En el momento de publicar este comunicado, no se había recibido respuesta.

Amnistía Internacional concluyó que la destrucción de, y los daños causados a, estructuras civiles en el sur de Siria se llevó a cabo sin que existiera una necesidad imperiosa dictada por las operaciones bélicas violan el derecho internacional humanitario y constituyen infracciones graves del IV Convenio de Ginebra.

El pueblo de Al Hamidiya y sus alrededores

Dos residentes de Al Hamidiya dijeron a Amnistía Internacional que, cuando los soldados israelíes entraron en el pueblo el 8 de diciembre de 2024, ordenaron a las mujeres y las niñas que salieran de sus casas en torno a las 11 de la mañana mientras mantenían a la mayoría de los hombres en ellas donde los interrogaron hasta la tarde, tras lo cual se les permitió reunirse con las mujeres y las niñas. Los soldados israelíes ordenaron al menos a 10 familias que salieran de sus casas y fueran a otras partes del pueblo. Imágenes de satélite del 17 de diciembre de 2024 muestran que se construyeron nuevos arcenes y, en enero de 2025, es visible la construcción de una nueva base a menos de 300 metros al este de la zona afectada.

Dos testigos cuyas casas habían sido demolidas dijeron a Amnistía Internacional que el 16 de junio de 2025, a las 9.30 de la noche, vieron al menos dos excavadoras que demolieron casas en el pueblo durante dos días Las excavadoras siguieron trabajando por la noche, se detuvieron y reanudaron su trabajo a primera hora del día siguiente. Un representante local confirmó después a las personas residentes entrevistadas por Amnistía Internacional, así como a otras familias, que sus casas habían sido derribadas.

Una mujer cuya casa fue demolida y su huerto arrasado con una excavadora dijo: “Mi esposo murió durante el conflicto [en Siria]... Levantó la casa ladrillo a ladrillo. Teníamos también un pequeño huerto. Aunque no producía mucho, daba verduras y frutas de temporada suficientes para ahorrarnos dinero en la compra. Mi casa significaba mucho para mí y para mi hijo... Tenía un lugar propio, y para mi hijo”.

Su vecina añadió: “Nuestro hogar es espacioso, junto a la casa tenemos un pequeño terreno con nogales, granados, olivos y otros... todo fue arrasado”.

Imágenes de satélite de alta resolución del 23 de agosto de 2025 analizadas por el Laboratorio de Pruebas de Amnistía Internacional muestran 14 estructuras y los muros que las rodean totalmente destruidos.

El pueblo de Rassim al Rawadi y sus alrededores

Un residente dijo que los soldados israelíes entraron en el pueblo de Rassim al Rawadi el 8 de diciembre de 2024 en torno a las 5.30 de la mañana, detuvieron a residentes durante varias horas en la escuela pública y luego ordenaron a todo el mundo que se marchara del pueblo. Las familias retornaron alrededor de un mes después. Durante ese tiempo, al menos tres casas sufrieron daños y dos fueron derribadas, dijo el residente, que añadió que había visto excavadoras en su pueblo aparentemente derribando casas tres días después de que él y su familia fueran desplazados forzosamente a un pueblo cercano situado a alrededor de 1,5 kilómetros. Amnistía Internacional analizó vídeos grabados por los residentes a su regreso al pueblo que mostraban daños y la destrucción de al menos dos casas.

Un residente dijo a Amnistía Internacional que las fuerzas armadas israelíes asaltaron su casa y los retuvieron a él, a su esposa y a tres hijos seis horas antes de ordenarles que salieran de la casa. Añadió que les permitieron a él y al resto de residentes regresar 40 días después solo para encontrarse con que su casa estaba reducida a escombros.

Imágenes de satélite de menor resolución analizadas por el Laboratorio de Pruebas de Amnistía Internacional muestran destrucción, alteraciones del suelo y árboles talados entre el 10 y el 13 de diciembre de 2024. Imágenes de alta resolución captadas el 17 de diciembre de 2024 muestran con más detalle que seis estructuras de la zona parecen muy dañadas o destruidas, y la construcción de nuevos arcenes. Se han talado árboles del lado oeste de la carretera principal. A principios de enero de 2025, imágenes de menor resolución muestran que las tareas de despeje para una nueva base militar comenzaron a unos 1,5 kilómetros al sudoeste del pueblo, a solo 300 metros del hospital de Al Quneitra.

El pueblo de Al Rafeed

El 20 de diciembre de 2024, las fuerzas israelíes entraron en el pueblo de Al Rafeed y derribaron al menos dos casas. Según un residente, las familias estaban durmiendo en casa de su familiar en la ciudad, a menos de un kilómetro, cuando se hizo la demolición.

Un testigo dijo a Amnistía Internacional que las dos casas demolidas estaban a unos 1,5 kilómetros de un punto militar israelí en los Altos del Golán ocupados y que había visto que las fuerzas armadas israelíes usaban una excavadora y otros equipos para destruir la casa: “La excavadora redujo la casa de ladrillos a arena en minutos... Las dos casas pertenecían a personas [dos hermanos y sus familias] que ya vivían en la indigencia. Fue desgarrador verlos desplazados y su hogar destruido”.

Los soldados israelíes también derribaron una antigua base militar próxima que perteneció al anterior gobierno de Bachar al Asad, dijo el residente.

Imágenes de satélite de menor resolución analizadas por Amnistía Internacional muestran la probable destrucción de estructuras y la tala de árboles entre el 19 y el 20 de diciembre de 2024. Imágenes de más resolución captadas el 25 de diciembre de 2024 muestran con más detalle seis estructuras que parecen destruidas. El Laboratorio de Pruebas de Amnistía Internacional verificó cuatro vídeos y seis fotografías, todos ellos publicados el 20 de diciembre de 2024, que mostraban a soldados israelíes en el pueblo y estructuras de hormigón destruidas.

“La práctica habitual de Israel de destruir casas civiles en Gaza, el sur de Líbano y el sur de Siria se viene llevando a cabo con total impunidad, y desplaza y destroza la vida de innumerables familias de toda la región. La comunidad internacional debe condenar de manera inequívoca estos actos y ejercer una presión real para poner fin a estas violaciones recurrentes e impedir que se sigan devastando las vidas civiles en la región. Debe exigirse que los responsables rindan cuentas de sus actos y que se indemnice a las personas afectadas”, concluyó Kristine Beckerle.

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