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Un inmigrante sostiene una pandereta con las palabras «Las fronteras matan»

Un inmigrante sostiene una pandereta con las palabras «Las fronteras matan» además de su formulario de solicitud de empadronamiento durante una manifestación frente al Ayuntamiento de Madrid. © SOPA Images/SIPA/2412240735

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Justicia social: significado, claves y ejemplos reales

Por Amnistía Internacional,

¿Qué es la justicia social?

La justicia social es un principio fundamental que busca garantizar la igualdad de derechos y oportunidades para todas las personas, sin importar su origen, género, condición socioeconómica, raza o creencias. Su objetivo es asegurar que cada persona pueda desarrollar su máximo potencial y alcanzar una vida digna, reduciendo las desigualdades y eliminando las barreras que dificultan el acceso a derechos fundamentales.

La justicia social reconoce que existen desigualdades históricas y estructurales que afectan a determinados grupos, por lo que promueve la equidad, es decir, la adaptación de las condiciones para que todas las personas puedan participar en la sociedad en igualdad de oportunidades. Esto implica la no discriminación, la distribución justa de la riqueza, el acceso a servicios básicos como la educación, la vivienda, la salud y la promoción de empleos dignos.

En última instancia, la justicia social no solo combate la pobreza y la exclusión, sino que también contribuye a la construcción de una sociedad en paz, donde el bienestar social sea un derecho accesible para todas las personas.

Un hombre sostiene una pancarta contra los recortes en la sanidad pública

Un hombre sostiene una pancarta contra los recortes en la sanidad pública. © SOPA Images/SIPA/2303261523

¿Cómo funciona la justicia social?

La justicia social implica la creación de políticas, leyes y estructuras que fomenten la inclusión y eliminen las barreras que impiden la participación plena en la vida económica, social y política. Su objetivo es corregir las desigualdades y garantizar que todas las personas tengan las mismas oportunidades para desarrollarse y vivir con dignidad.

Uno de los pilares fundamentales de la justicia social es el acceso igualitario a la educación para que todas las personas, sin importar su origen económico o social, tengan la oportunidad de aprender y desarrollar sus habilidades. Además, el derecho a un empleo justo con condiciones laborales dignas, salarios equitativos y la eliminación de cualquier tipo de discriminación.

El derecho a una vivienda digna y el acceso a la salud también son elementos clave. Asimismo, la justicia social exige la erradicación de todas las formas de discriminación, incluyendo el racismo, la desigualdad de género y la exclusión basada en la discapacidad, la edad o la discriminación sexual o de género.

Una manifestante sostiene un cartel en la frente en el que se lee «Derecho a un techo»

Una manifestante sostiene un cartel en la frente en el que se lee «Derecho a un techo» durante una manifestación por el derecho a una vivienda digna. © SOPA Images/SIPA/2502091641

Principios fundamentales de la justicia social

La justicia social se basa en varios principios esenciales que buscan garantizar la equidad y la igualdad para todas las personas.

Uno de los pilares más importantes es la equidad, que establece que todas las personas deben ser tratadas de manera equitativa, sin discriminación alguna por su género, raza, orientación sexual, religión o condición social. Este principio no se limita a otorgar derechos legales iguales, sino que también implica reconocer que las personas parten de diferentes realidades. Para que la igualdad sea efectiva es necesario adoptar medidas que eliminen las barreras estructurales y sociales que impiden a ciertos grupos acceder a las mismas oportunidades. 

El acceso a oportunidades es otro principio fundamental que sostiene que todas las personas deben tener la posibilidad de acceder a las mismas oportunidades, ya sea en la educación, el trabajo, la salud o la participación política.

Los derechos humanos son otro pilar de la justicia social, ya que son la base legal y ética que protege a todas las personas contra abusos y discriminación. Los derechos humanos son un conjunto de derechos inherentes a todas las personas que cubren aspectos esenciales de la vida, como el derecho a la vida, la libertad de expresión, la educación, el trabajo, la salud, la vivienda y la participación política. En el contexto de la justicia social, los derechos humanos son la base sobre la que se construyen políticas públicas y medidas que buscan reducir las desigualdades y garantizar una vida digna para todas las personas.

En cuanto al principio de bienestar colectivo se refiere a la creación de condiciones que aseguren una calidad de vida digna para todos los miembros de la sociedad. No se trata de promover el bienestar individual, sino de asegurar que la sociedad en su conjunto sea justa y capaz de responder a las necesidades de las personas y colectivos más vulnerables. La justicia social busca crear un equilibrio donde se fomente el bienestar común, lo que implica eliminar la pobreza, la exclusión social y las disparidades entre diferentes grupos. Para lograrlo, es necesario implementar políticas públicas que aseguren una distribución equitativa de los recursos y fortalezcan las redes de apoyo social para mejorar las condiciones de vida.

Una embarcación de Salvamento Marítimo traslada una patera con 48 inmigrantes de origen subsahariano

Una embarcación de Salvamento Marítimo traslada una patera con 48 inmigrantes de origen subsahariano que fue rescatada en la costa de Arona. © Pacific Press/SIPA/2101211105

Ejemplos de justicia social en acción

A lo largo de la historia ha habido (y sigue habiendo) numerosos movimientos y luchas por una sociedad más justa, equitativa y libre de discriminación. Estos movimientos han sido clave para promover la justicia social y han logrado importantes avances en algunas áreas como los derechos de las mujeres, la justicia racial, los derechos LGTBIQ+, la educación, la salud y la lucha contra la pobreza.

Uno de los movimientos más emblemáticos de la lucha por la justicia social es la igualdad de géneroy su lucha por los derechos de las mujeres en todo el mundo, especialmente en cuanto a la no discriminación, el derecho al voto, la igualdad salarial, la autonomía sobre el cuerpo y la lucha contra la violencia sexual y de género.

Muchas mujeres han transformado el mundo, demostrando que la justicia social no puede existir sin igualdad de género. Clara Campoamor fue clave en la conquista del sufragio femenino en España, defendiendo el derecho al voto de las mujeres en 1931. Simone de Beauvoir, con El segundo sexo, revolucionó el pensamiento feminista al analizar cómo la sociedad construye la opresión de las mujeres. Malala Yousafzai, sobreviviente de un ataque talibán defiende el acceso a la educación de las niñas en todo el mundo. Tarana Burke impulsó el movimiento Me Too, visibilizando la violencia sexual que sufren las mujeres. Angela Davis, activista y académica, ha denunciado la opresión de género, raza y clase, vinculando el feminismo con el antirracismo. Wangari Maathai, primera mujer africana en recibir el Nobel de la Paz, combinó la defensa del medioambiente con la lucha por los derechos de las mujeres.

Una mujer sostiene una pancarta durante una manifestación contra la violencia hacia las mujeres. © SOPA Images/SIPA/2411260938

En el ámbito de los derechos LGBTIQ+, hemos visto avances hacia la igualdad en muchas partes del mundo. Un ejemplo clave es el movimiento por la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Activistas como Marsha P. Johnson, Sylvia Rivera y Harvey Milk fueron pioneros en este movimiento, luchando por los derechos de este colectivo en momentos en los que la discriminación era rampante.

La lucha contra la pobreza es otra batalla fundamental en el contexto de la justicia social. Diversos movimientos y organizaciones han trabajado para reducir las desigualdades económicas y mejorar las condiciones de vida de las personas más desfavorecidas. Mahatma Gandhi puede considerarse un referente en la lucha contra la pobreza. Su filosofía de no violencia promovió la dignidad y la autonomía de las comunidades más desfavorecidas en la India. 

El tema de la justicia racial ha sido y sigue siendo una de las luchas más trascendentales en la historia de la justicia social. El movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos durante la década de 1960, liderado por figuras como Martin Luther King y Rosa Parks, buscaba erradicar la segregación racial y garantizar los derechos civiles para las personas afroamericanas. El movimiento Black Lives Matter ha sido crucial en la lucha contra la violencia policial y el racismo sistémico.

Hoy en día, gracias a las redes sociales y a la creciente conciencia global, los y las jóvenes influyen en el debate público y trabajan por cambios significativos. Son quienes como Autumn Peltier, activista y defensora indígena de los derechos del agua y los derechos de los pueblos originarios o Vanessa Nakate,activista climática de Uganda, nos recuerdan que la lucha por la justicia social no es algo del pasado, sino un desafío del presente para construir un futuro más justo.

El papel de Amnistía Internacional

Amnistía Internacional trabaja por la justicia social promoviendo y defendiendo los derechos humanos. La organización entiende que la verdadera justicia social solo puede alcanzarse cuando todas las personas, sin importar su origen, género, raza, orientación sexual o situación económica, tienen garantizados sus derechos fundamentales. La organización denuncia las violaciones de derechos humanos que se cometen en cualquier parte del mundo y exige a los gobiernos que cumplan con sus obligaciones internacionales para garantizar la igualdad y la equidad en todos los ámbitos de la vida.

 

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