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Personas palestinas heridas protestan en Gaza para reclamar acceso a tratamiento médico en el extranjero.

Personas palestinas heridas por la guerra protestan en el centro de la ciudad de Gaza para exigir acceso a tratamiento médico en el extranjero, el 5 de mayo de 2026. Foto: Bilal Osama/APA Images/SIPA.

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Líneas rojas, no alfombras rojas: Por qué Italia y Alemania deben apoyar la suspensión del Acuerdo de Asociación UE-Israel

Por Amnistía Internacional,

El 11 de mayo, la UE se enfrentará a una prueba definitoria de sus valores, principios y compromiso con los derechos humanos y el derecho internacional. Mientras la presión pública, política y diplomática sigue creciendo, los ministros y ministras de Asuntos Exteriores de la UE se enfrentan a una elección: seguir tendiendo a Israel una alfombra roja, o empezar a aplicar las líneas rojas del bloque, de las que Israel se ha burlado, especialmente desde octubre de 2023.

La UE no carece de instrumentos para ejercer una presión concreta sobre Israel, pero sí ha dado muestras de un alarmante déficit de voluntad política. Como mínimo, la UE debe suspender el Acuerdo de Asociación de la Unión Europea e Israel, con los privilegios comerciales que lo acompañan, si quiere demostrar que se toma en serio el abordar la impunidad de la que Israel ha disfrutado durante decenios. Si no lo suspende, se arriesga a ser cómplice del genocidio, la ocupación ilegal y el apartheid perpetrados de forma continuada por Israel.

La llave la tienen dos Estados miembros: Italia y Alemania. Los dos desempeñan un papel crucial en el bloqueo de la suspensión del acuerdo comercial de la UE con Israel y en proteger a Israel de pagar unas consecuencias significativas por sus crímenes contra la población palestina. En el complejo sistema de votación de los Estados miembros de la UE, el apoyo de cualquiera de los estos dos Estados inclinaría la votación hacia la mayoría cualificada necesaria para suspender parcialmente el Acuerdo.

El Acuerdo de Asociación UE-Israel, que entró en vigor en el año 2000, proporciona un marco jurídico e institucional para el diálogo político y la cooperación económica, y otorga a Israel un acceso privilegiado a los mercados de la Unión Europea. En la actualidad, la UE sigue siendo el mayor socio comercial de Israel; tan solo en 2024, las exportaciones israelíes a la Unión Europea sumaron un 28,8% de sus exportaciones totales.

Israel lleva mucho tiempo incumpliendo el artículo 2 del Acuerdo, que establece que el respeto por los derechos humanos es un elemento esencial de la asociación, un hecho que la Comisión Europea ha tardado en reconocer en su propio examen en junio de 2025.

En septiembre de 2025, tras una fuerte presión política, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso una suspensión parcial de las disposiciones del Acuerdo relativas al comercio, así como sanciones específicas contra ministros extremistas y colonos violentos. Sin embargo, incluso esta propuesta limitada y desesperadamente insuficiente sigue siendo bloqueada por Alemania e Italia, que tienen en su mano el equilibrio de poder en el sistema de votación mayoritaria de la UE.

Quede lo que quede de la credibilidad de Europa tras haber traspasado repetidamente sus propias líneas rojas respecto a Israel, dicha credibilidad está en juego. La UE ya no puede eludir las acusaciones cada vez más numerosas de doble rasero, especialmente cuando se compara con su respuesta enérgica y de principios a la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania. Los derechos humanos de la población palestina, tan habitualmente pisoteados por Israel, merecen una postura igual de rigurosa.

Aumento de las violaciones de derechos humanos y del derecho internacional

Pese al anuncio de un alto el fuego en octubre de 2025, las violaciones del derecho internacional perpetradas por Israel y su genocidio en Gaza continúan imparables.

En la Franja de Gaza ocupada, durante el denominado alto el fuego, las operaciones militares israelíes no han cesado: han matado a más de 830 palestinos y palestinas, en su mayoría civiles, y siguen desplazando a más del 60% de la población. La mayor parte de las personas internamente desplazadas viven en refugios improvisados o en edificios parcialmente destruidos en condiciones inhumanas, expuestas a plagas generalizadas de insectos y ratas. Israel sigue bloqueando o restringiendo la entrada de artículos indispensables para la supervivencia de la población civil, incluidos materiales para construir refugios, suministros médicos, y alimentos y pesticidas adecuados, y también impone severas restricciones al trabajo de las organizaciones humanitarias.

En la Cisjordania ocupada, incluido Jerusalén Oriental, la situación se ha deteriorado drásticamente. Desde el 7 de octubre de 2023, más de 1.080 palestinos y palestinas, entre ellos al menos 235 niños y niñas, han muerto. Unas 45 comunidades beduinas y de pastoreo han sido desplazadas por completo desde principios de 2023, la mayoría a causa de la creciente violencia de los colonos respaldados por el Estado. En febrero de 2026, el Consejo de Ministros israelí aprobó medidas de registro de propiedad de tierras que promueven la anexión de facto de Cisjordania, lo que viola directamente la opinión consultiva emitida en 2024 por la Corte Internacional de Justicia. El 30 de marzo, la Knéset aprobó una ley discriminatoria sobre pena de muerte, concediéndose a sí misma carta blanca para ejecutar a personas palestinas declaradas culpables de homicidios intencionados al tiempo que eliminaba las salvaguardias más básicas de justicia procesal. La ley provocó fuertes críticas e indignación en varios países europeos, incluidos Alemania e Italia.

Más allá del Territorio Palestino Ocupado, en Líbano, los ataques lanzados por Israel desde el 28 de febrero han matado a unas 2.700 personas y desplazado a más de un millón, mientras las fuerzas israelíes siguen destruyendo infraestructuras civiles e impidiendo a la población civil regresar a sus hogares en el sur de Líbano, lo que constituye una clara violación del derecho internacional.

Estas violaciones continuadas reflejan un patrón de impunidad permitido en parte por las dubitativas e incoherentes respuestas europeas, que se limitan a expresiones de preocupación sin adoptar la forma de acciones concretas. Mientras tanto, los Estados europeos siguen vendiendo armas a Israel (Francia y Alemania fueron los principales exportadores del continente en 2024), con lo que se arriesgan a ser cómplices de las violaciones israelíes. Italia también ha seguido transfiriendo armas a Israel basándose en licencias emitidas antes del 7 de octubre de 2023. Por otra parte, no ha impedido que las transferencias de armas a Israel procedentes de otros países atraviesen Italia.

Creciente presión pública

A mediados de abril de 2026, una Iniciativa Ciudadana Europea reunió más de un millón de firmas en el plazo récord de tres meses. Cabe destacar que Italia fue uno de los países con mayores niveles de participación. El año 2025 fue un año de movilización política y laboral masiva en el país, lo que indica la clara brecha entre la política gubernamental y el sentimiento de la población.

En Alemania existe una brecha similar: las encuestas muestran que una mayoría de la población alemana no apoya la postura de su gobierno y cree que la política sobre Oriente Medio debería guiarse principalmente por el derecho internacional, no por “motivos de Estado” sin fundamento jurídico.

Al mismo tiempo, más de 75 ONG, entre ellas Amnistía Internacional, han pedido a la UE que suspenda el Acuerdo. Unas 400 personas que han tenido cargos diplomáticos, ministeriales y de funcionariado en la UE se han hecho eco de esta demanda, al igual que lo han hecho personas expertas de la ONU.

La inacción persistente amenaza con convertirse en complicidad

La postura del gobierno italiano resulta especialmente contradictoria. Aunque el país ha suspendido su acuerdo de cooperación en materia de defensa con Israel, bloquea la suspensión del Acuerdo de Asociación.

De igual modo, su apoyo recientemente anunciado a la restricción de importaciones desde los asentamientos ilegales israelíes sigue siendo una medida parcial que no aborda la magnitud de las violaciones documentadas y no puede sustituir la suspensión del acuerdo.

La postura de Alemania suscita una preocupación igual de grave. Aunque su marco constitucional consagra un compromiso con el derecho internacional, y aunque Berlín subraya constantemente la importancia de una política exterior europea firme y unificada, actualmente Alemania está socavando ambas cuestiones. Al bloquear el consenso, Alemania debilita la unidad misma que afirma defender. Su ministro de Asuntos Exteriores rechaza la suspensión por considerarla “inadecuada” e insiste en mantener un “diálogo constructivo” con Israel, socavando el impulso para suspender el Acuerdo.

Tras numerosas rondas de diálogo, muchas advertencias y la escalada sin consecuencias de las violaciones cometidas por Israel, la inacción continuada amenaza con convertirse en complicidad.

La UE tiene la obligación clara de suspender su acuerdo comercial con Israel. Amnistía Internacional hace campaña para que Giorgia Meloni y Friedrich Merz dejen de dar luz verde al genocidio, la ocupación ilegal y el apartheid perpetrados por Israel.

Millones de personas en todo el mundo están exigiendo que sus líderes actúen para poner fin a las violaciones cometidas por Israel. La humanidad debe triunfar.

Firmado: 21 directores/as de oficinas europeas de Amnistía Internacional

  • Ileana Bello – Directora de Amnistía Internacional Italia
  • Julia Duchrow – Directora de Amnistía Internacional Alemania
  • Carine Thibaut – Directora de Amnistía Internacional Bélgica (habla francesa)
  • Wies de Graeve – Director de Amnistía Internacional Flandes
  • Stephen Bowen – Director de Amnistía Internacional Irlanda
  • David Pereira – Director de Amnistía Internacional Luxemburgo
  • Sylvie Brigot – Directora de Amnistía Internacional Francia
  • Frank Johansson – Director de Amnistía Internacional Finlandia
  • Dávid Vig – Director de Amnistía Internacional Hungría
  • Esteban Beltrán – Director de Amnistía Internacional España
  • Anna Błaszczak-Banasiak – Directora de Amnistía Internacional Polonia
  • Nataša Posel – Directora de Amnistía Internacional Eslovenia
  • Christos Dimopoulos – Director de Amnistía Internacional Grecia
  • Anna Johansson – Directora de Amnistía Internacional Suecia
  • Vibe Klarup – Directora de Amnistía Internacional Dinamarca
  • João Godinho Martins – Director de Amnistía Internacional Portugal
  • Shoura Hashemi – Directora de Amnistía Internacional Austria
  • Dagmar Oudshoorn – Directora de Amnistía Internacional Países Bajos
  • Rado Sloboda – Director de Amnistía Internacional Eslovaquia
  • Nayden Rashkov – Director de Amnistía Internacional Bulgaria
  • Lucie Laštíková – Directora de Amnistía Internacional Chequia

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