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Una mujer ucraniana espera junto al paso fronterizo la llegada de sus seres queridos. © picture alliance / NurPhoto | Dominika Zarzycka

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10 preguntas sobre mis derechos como migrante

Por el Equipo de migración y refugio de Amnistía Internacional España,

La mayor parte de la población mundial ha vivido la experiencia de marcharse del lugar donde creció. Quizá algunas personas sólo se muden al pueblo o a la ciudad más próximos. Pero otras tendrán que marcharse incluso de su país, a veces por poco tiempo, a veces para siempre. Cada día, en todo el mundo, hay personas que deben tomar una decisión que puede ser la más difícil de su vida: abandonar su hogar en busca de una vida mejor y más segura. En ese momento, surgirán muchas preguntas e incertidumbres. ¿Tengo derecho a migrar? ¿En qué caso puedo solicitar asilo? ¿Cuáles serán mis derechos en el país de destino?

Para clarificar conceptos, os ofrecemos respuestas a las 10 preguntas más frecuentes sobre los derechos de las personas migrantes.

Un padre ucraniano saluda a sus hijos tras llegar a la frontera con Polonia

Un padre ucraniano saluda a sus hijos tras llegar a la frontera con Polonia. © picture alliance / NurPhoto | Dominika Zarzycka

1. ¿Qué es emigrar?

Emigrar consiste en dejar el país de origen con el fin de establecerse en otro. Se puede hacer por distintas razones: por trabajo, por estudios, para reunirse con la familia, por mejorar las condiciones de vida o para aventurarse en otro lugar... Hay muchísimas razones por las que la gente emprende un viaje para construir una vida en un nuevo país.

En cambio, si el motivo de migrar es porque la persona corre peligro de sufrir violaciones graves de derechos humanos y persecución, entra en el status de persona refugiada y tiene derecho a solicitar protección internacional en otro lugar. Una persona solicitante de asilo es alguien que ha salido de su país y busca protección en otro frente a la persecución y las violaciones graves de derechos humanos, pero que aún no ha sido reconocida legalmente como refugiada. Pedir asilo es un derecho humano, por lo que es una obligación de los Estados permitir a cualquier persona entrar en otro país para solicitarlo.

Aunque las personas migrantes no huyen de la persecución, siguen teniendo derecho a la protección y el respeto de todos sus derechos humanos, con independencia de la condición que tengan en el país al que se han trasladado.

2. ¿Tengo derecho a emigrar? 

De acuerdo con el artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado, y toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar. 

Por un lado, el primer punto alude a la libertad de circulación realizada dentro de un mismo país. Por otro lado, el segundo lo hace a la migración internacional o a migrar cruzando fronteras. Es decir, según la Declaración Universal de Derechos Humanos todos y todas podemos circular libremente tanto dentro como fuera de los Estados, sea cual sea la razón por la que lo hacemos. Sin embargo, tenemos que aceptar que cada Estado tiene una normativa en materia migratoria diferente y, en consecuencia, tiene la libertad de decidir quién entra o no a su territorio según su legislación.

Un trabajador migrante durante su jornada laboral en un campo de fabricación de ladrillos en Aminbazar, Dhaka, Bangladesh, el 08 de marzo de 2022. © Syed Mahamudur Rahman/NurPhoto

3. ¿Cuáles son mis derechos como migrante?

Las personas migrantes tienen reconocidos todos los derechos inherentes a su condición humana. Es decir, conservan los derechos reconocidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Entre otros, tienen derecho a una vida digna, a la presunción de inocencia, a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, derecho a la igualdad y a la no discriminación.

Un avance considerable en el reconocimiento de derechos de las personas migrantes fue la aprobación de la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migratorios y sus Familiares, que entró en vigor en el año 2021. Pero todavía hay muchos países que no la han firmado, entre ellos, el Estado español.

4. ¿Quién es responsable de proteger mis derechos como migrante?

En primer lugar, el Estado del que se es nacional y sus órganos son los primeros garantes y promotores de los derechos humanos, tanto dentro como fuera de sus fronteras. Ahora bien, todos los países deben tratar a las personas migrantes con dignidad humana y garantizar su derecho a la igualdad y a la no discriminación. Los gobiernos deben proteger a todas las personas migrantes de la violencia racista y xenófoba, de la explotación y del trabajo forzoso. Las personas migrantes nunca deben ser detenidas ni obligadas a volver a su país sin una razón legítima y sin contar con un debido proceso con garantías.

Varios migrantes son recibidos con bebidas calientes, bocadillos y mantas en el puerto comercial de Salerno. © picture alliance / Pacific Press | Pasquale Senatore

5. ¿Qué derechos tengo si tengo que huir de mi país por una situación que pone en riesgo mi vida o integridad?

De acuerdo con la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, toda aquella persona que tenga un fundado temor a ser perseguida por los motivos de raza religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o no quiera regresar a él por miedo, puede solicitar protección en otro Estado. En muchos países, como en los Estados miembros de la Unión Europea, se reconoce, además, el derecho a solicitar protección cuando la persecución es por motivos de género y de orientación sexual.

Las personas solicitantes de asilo deben poder entrar en un país y no ser devueltas a un lugar en el que estén en situación de riesgo. Deben tener acceso a procedimientos de asilo justos y efectivos y, si son devueltas, la devolución debe hacerse de modo seguro y con dignidad, y siempre con acceso a la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) si lo necesitan o desean hacerlo.

Las personas refugiadas tampoco deben ser discriminadas, deben ver respetado su derecho de acceso al trabajo, deben poder circular libremente, tener un alojamiento y recibir una educación. También deben poder mantener sus documentos de identidad y viaje propios.

6. ¿Cómo puedo hacer valer mis derechos en la entrada y estancia en el país de destino?

En primer lugar, las personas migrantes y refugiadas deben conocer sus derechos. Es más, el Estado tiene la obligación de informarlas y de que entiendan todo el proceso en el que se encuentran, por lo que deben facilitarles traducción de todos los trámites y documentos en un idioma que comprendan. En segundo lugar, pueden exigir a las autoridades competentes protección y solicitar ayuda o denunciar su situación ante instituciones y organismos como el Defensor del Pueblo, los servicios sociales, organizaciones como ACNUR u OIM y otros organismos de derechos humanos. 

Tensión y protestas de los migrantes a bordo de la embarcación de búsqueda y rescate Geo Barents. © picture alliance / Ipa i Massimo di Nonno

7. ¿Pueden detenerme o privarme de libertad por ingresar a un país en situación irregular?

El ingreso irregular en un Estado no es una infracción penal, por lo que no debería incurrir en detención o privación de libertad. Solo se mantiene de forma excepcional, proporcionada e individual como último recurso. Toda persona tiene derecho a que le informen de las razones de su detención en un idioma que entienda, a que pueda comunicarse con sus allegados y a asistencia letrada. 

La detención y el ingreso en un centro de internamiento de extranjeros (CIE) debe ser una medida excepcional, una vez que se hayan agotado todas las medidas alternativas y después de una valoración individual de cada caso. El internamiento debe ser siempre evitable y descartado cuando se esté ante personas vulnerables, mujeres víctimas de trata, niños o niñas. No pueden privar de libertad a una persona por ingresar irregularmente cuando sea solicitante de asilo y/o refugiada.

8. ¿Qué ocurre si rechazan mi ingreso? ¿Pueden enviarme de regreso a mi país de origen?

Cada Estado tiene su propia política y normativa migratoria en la que establecen los requisitos de entrada y de permanencia en el territorio. En consecuencia, si un ingreso no cumple los requisitos establecidos en la legislación, podrían rechazarlo. 

Si se ha realizado el ingreso de forma regular, solo podrán retornar a la persona si ha cometido una infracción a la ley migratoria o ha sido condenada con una sanción penal. En ese caso, el Estado tendría que revocar previamente el permiso de permanencia justificándolo con la infracción cometida.

Si el ingreso es irregular, la persona puede estar sujeta a una orden de expulsión. En ambos casos, es el Estado el encargado de facilitar los medios para el retorno. 

Ningún solicitante de asilo y/o refugiado puede ser retornado o expulsado a ningún país en el que su vida corra peligro.

Trabajadora en un taller de General Equipment en Jiangsu. © picture alliance / Zhai Huiyong / Costfoto | Zhai Huiyong / Costfoto

9. ¿Y si soy mujer?

Mujeres y hombres tienen los mismos derechos y obligaciones en el acto de migrar. No obstante, la ruta migratoria puede ser más peligrosa para las mujeres, pues están más expuestas a crímenes como la trata  de personas o a pasar por países donde pueden estar expuestas a formas de violencia específicas o donde no se les reconozcan muchos de sus derechos. 

Como medida protectora existe la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. Los Estados tienen la obligación de respetar, proteger y facilitar el ejercicio de los derechos de la mujer en todas las etapas del ciclo migratorio. Estas obligaciones deben cumplirse en reconocimiento de los aportes sociales y económicos de las trabajadoras migratorias a sus países de origen y de destino, entre otras cosas, en las labores domésticas y la prestación de cuidados.

Todos los Estados adscritos tienen la obligación de proteger los derechos de las mujeres migrantes, sean o no nacionales de ellos. Actualmente, más de 189 países han ratificado la convención.

10. ¿Y si soy niña, niño o adolescente no acompañado?

Migrar para un niño, niña o adolescente no acompañado puede suponer enfrentarse a situaciones de vulnerabilidad o de violencia. Por este motivo, además de los tratados internacionales que los protegen,  existen instrumentos específicos como la Convención de los Derechos del Niño, entre otros. 

Como dicta este texto, todos los Estados deben cuidar, atender y priorizar especialmente a los y las menores de edad, garantizando sus derechos al estar bajo la jurisdicción del Estado. Además, no podrán ser privados de libertad ni detenidos por falta de documentación o viajar en solitario. Los y las menores podrán solicitar y, en consecuencia, deberán recibir la protección del país en el que ingresen.

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