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El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Gideon Sa'ar, durante el programa de televisión Porta a Porta

El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Gideon Sa'ar, durante el programa de televisión Porta a Porta, Roma, Italia 15 Ene 2025. © Maria Laura Antonelli/AGF/SIPA/2501151759

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¿Qué está haciendo la Unión Europea para poner fin al genocidio, la ocupación ilegal y el apartheid de Israel?

Por Carlos de las Heras, Responsable de Europa y Oriente Medio en Amnistía Internacional España,

El 24 de febrero dirigentes de la Unión Europea se reúnen con el Ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar para hablar sobre la situación en Gaza, además de abordar las relaciones entre la Unión Europea e Israel. ¿Por qué es noticia que la Unión Europea se reúna con Israel para hablar de Gaza?

En primer lugar, porque es la primera vez que dirigentes de la Unión Europea celebran un Consejo de Asociación con el ministro de un Estado cuyo jefe de Gobierno y ex-ministro de Defensa son objeto de órdenes de detención por parte de la Corte Penal Internacional. En segundo lugar, es la primera vez que estos dirigentes comparten espacio con el ministro de un Estado que es parte en un procedimiento ante la Corte Internacional de Justicia por posibles violaciones de la Convención contra el Genocidio. Y en tercer lugar, porque es la primera vez que se celebra un Consejo de Asociación con un Estado que ocupa y anexiona ilegalmente un territorio (el Territorio Palestino Ocupado) e incumple sus obligaciones de prevenir la discriminación racial y el apartheid.

Demasiadas primeras veces para un Consejo Europeo que estará presidido por la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, y por el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, en presencia de la comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Šuica, además de representantes de los Estados miembros de la Unión Europea, y que hasta ahora no ha tenido en cuenta que Israel ha creado y mantenido un sistema de apartheid sobre la población palestina, ha cometido y sigue cometiendo genocidio contra la población palestina en la Franja de Gaza y lleva casi 76 años ocupando ilegalmente Gaza y Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental.

Manifestación en París por el fin del conflicto entre Israel y Palestina

Manifestación en París por la suspensión del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y el Estado de Israel. © Jozue ANTHONY/SIPA/2501271113

Todo esto sin tener en cuenta los más de 48.000 civiles muertos desde el fatídico 7 de octubre de 2023, las miles de detenciones, desplazamientos forzosos, demoliciones de viviendas, destrucción de infraestructuras civiles como hospitales o escuelas, torturas, desapariciones forzadas y otros gravísimos crímenes de derecho internacional.

Hasta esta primera vez, la respuesta de la Unión Europea ha sido muy ambigua, por no decir que ha dejado mucho que desear. Por un lado, el constante apoyo a la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) y la oposición a las medidas israelíes destinadas a impedir que este organismo ejecute su mandato son una buena noticia, así como la reanudación de la financiación de dicha Agencia. También es de celebrar el compromiso de la UE a la hora de respetar la Corte Penal Internacional (CPI) y las declaraciones que reiteran el apoyo a la independencia de dicha Corte. En este sentido, hace poco la Comisión Europea hizo una declaración pública en la que recordaba a todos los Estados miembros de la UE su obligación de ejecutar las órdenes de detención de la CPI.

Sin embargo, no todo es positivo. Ya son varios los Estados miembros que han manifestado que no ejecutarán las órdenes de detención contra dirigentes israelíes. Sin ir más lejos, Donald Tusk, primer ministro polaco, aseguró días antes de la celebración del 80 aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz que no detendría a ningún político israelí que quisiera participar en los actos.

Hasta ahora, la Unión Europea, y varios de sus Estados miembros, han eludido persuadir a Israel de que cumpla con sus obligaciones legales. Una de las razones puede ser que es el mayor socio comercial de Israel (representa alrededor de un tercio de las importaciones de Israel y una cuarta parte de sus exportaciones), por lo que la reunión del Consejo Europeo es una gran momento para que los mismos dirigentes que se sentarán a la mesa con las autoridades israelíes, evalúen si este país ha violado sus obligaciones en virtud del artículo 2 del Acuerdo de Asociación UE-Israel; un artículo que establece que “las relaciones entre las Partes, así como todas las disposiciones del presente Acuerdo, se fundamentan en el respeto de los principios democráticos y de los derechos humanos, que inspira sus políticas interiores y exteriores y constituyen un elemento esencial del presente Acuerdo”. España, Irlanda, Bélgica y Eslovenia han solicitado que se revise urgentemente si Israel está cumpliendo estas obligaciones “dada la preocupación generalizada por las posibles violaciones del derecho internacional humanitario en Gaza” y que adopte las medidas de rendición de cuentas oportunas en caso de que se descubra que Israel las ha incumplido.

Banderas ondean antes de la cumbre de la Unión Europea

Las banderas ondean antes de una cumbre de la Unión Europea. © Arnaud Andrieu/SIPA/2406261729

Tras la reunión del 24 de febrero, si la Unión Europea concluye que Israel ha incumplido este acuerdo, debería adoptar las medidas políticas, económicas y comerciales necesarias para garantizar el cumplimiento del mismo, y por tanto, también del derecho internacional. Y esas medidas deben pasar, políticamente, por detener la expansión de los asentamientos en Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental, y eliminar todos los asentamientos ilegales, revocar la prohibición de Israel sobre la UNRWA, conceder al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) acceso a los lugares de detención, liberar a todas las personas palestinas detenidas arbitrariamente y sometidas a desaparición forzada, y garantizar el respeto de los derechos de todas las personas bajo custodia israelí, incluido el derecho a la atención sanitaria y a recibir visitas de familiares y representantes legales; abstenerse de cometer y prevenir cualquier acto de tortura y otros malos tratos, y garantizar su derecho a un juicio justo, que no puede garantizarse ante tribunales militares. Además, la Unión Europea debería instar a Israel a poner fin a la ocupación ilegal del territorio ocupado y ofrecer reparación, de acuerdo con la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia y la resolución de la Asamblea General Naciones Unidas del 18 de septiembre de 2024. Económicamente, si Israel no cumple con el Acuerdo de Asociación, la Unión Europea debería avanzar hacia la prohibición del comercio y las inversiones que contribuyan a mantener dicha ocupación ilegal.

Por otra parte, la Unión Europea no debe dejarse llevar por mensajes peligrosos, como los lanzados hace unos días por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró que tomará “el control de la Franja de Gaza”, abogando por el traslado forzado de unos dos millones de personas palestinas de Gaza a países vecinos. En este sentido, es meritorio que la alta representante para la Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, haya señalado que "no se puede mover a la gente por la fuerza", que haya rechazado estas propuestas y que apueste por los esfuerzos diplomáticos, de acuerdo con el derecho internacional.

Más allá de estas medidas, hay otras de carácter urgente, como por ejemplo, presionar con firmeza a las autoridades israelíes para que cumplan y respeten las condiciones del alto el fuego, incluida la entrega sin obstáculos de suministros vitales como refugios, suministros médicos, agua y combustible. Es necesaria una oposición frontal a cualquier intento de Israel de establecer una presencia militar permanente en Gaza, modificar sus fronteras o deportar a la población palestina de Gaza. Esto significa negarse a reconocer como legal el bloqueo de Gaza por parte de Israel, así como negarse a apoyar a Israel, directa o indirectamente, en el mantenimiento del bloqueo o a utilizar medios de coacción como el condicionamiento del acceso a la ayuda y la atención médica para deportar por la fuerza a la población palestina.

Por último, no sobra recordar a los dirigentes europeos los objetivos y valores de la Unión: Dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, estado de derecho y sobre todo: respeto a los derechos humanos, lo que se traduce en abstenerse de aplicar un doble rasero: por ejemplo, expresar la misma compasión por todas las víctimas sin discriminación y nombrar con precisión a los autores de los crímenes según el derecho internacional. La Unión Europea que represente a toda la población del viejo continente debe ser aquella que haga lo correcto: evitar correr el riesgo de ser cómplice del genocidio de Israel en Gaza y utilizar su poder, influencia y poder en favor de los derechos humanos, la justicia y la rendición de cuentas.

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