La palabra sororidad ha cobrado en los últimos años una gran relevancia en los debates públicos y feministas en España. Se trata de un término que, aunque pueda sonar reciente, hunde sus raíces en tradiciones de pensamiento anteriores y ha servido para visibilizar la práctica de apoyo mutuo y redes de solidaridad entre mujeres que, con frecuencia, habían quedado invisibilizadas en la historia. Hoy, la sororidad no solo es un concepto teórico, sino una realidad encarnada en colectivos, movimientos y redes que articulan una parte fundamental del feminismo contemporáneo.
Origen de la palabra sororidad
El término sororidad procede del latín soror, que significa “hermana”. Aunque en español existía la palabra “hermandad”, la necesidad de un vocablo específico que recogiera la alianza entre mujeres frente a un sistema patriarcal llevó a rescatar esta raíz y darle un nuevo sentido político.
Su introducción en el discurso feminista se consolidó en América Latina a partir de los años ochenta y noventa, con pensadoras como Marcela Lagarde, antropóloga y feminista mexicana, que popularizó el término en su obra Los cautiverios de las mujeres (1990). Lagarde lo definió como una ética y una práctica de solidaridad entre mujeres para superar las opresiones de género.
En España, el concepto comenzó a difundirse especialmente a partir de la primera década del siglo XXI, en paralelo al auge de los estudios de género en universidades, la proliferación de colectivos feministas y el eco que empezaban a tener en Europa las propuestas latinoamericanas. Desde entonces, la palabra ha sido adoptada tanto por activistas como por instituciones públicas, encontrando un lugar estable en el vocabulario político y social.
“El patriarcado nos enfrenta para dominarnos, pero la sororidad rompe ese esquema: transforma la competencia en solidaridad y demuestra que unidas somos más fuertes.”

Abrazo que muestra sororidad durante una manifestación feminista, símbolo de apoyo mutuo y solidaridad entre mujeres. © Pexels Noemiji
La sororidad en el feminismo. Mujeres y colectivos sororos
Varias voces han contribuido a la expansión de la sororidad en España. Amelia Valcárcel, filósofa y referente del feminismo español, ha insistido en la necesidad de pensar alianzas entre mujeres para garantizar la igualdad política. Otras intelectuales, como Alicia Puleo, han incorporado el término a su reflexión ecofeminista, vinculando la sororidad con el cuidado del planeta y las redes de cooperación.
Asimismo, periodistas y escritoras han jugado un papel clave en su divulgación. Libros de autoras como Leticia Dolera (Morder la manzana, 2018) o Nuria Varela (Feminismo para principiantes, 2019, edición actualizada) popularizaron el concepto entre públicos jóvenes.
En el ámbito colectivo, destacan organizaciones como la Plataforma 7N contra las violencias machistas, los colectivos de mujeres migrantes o asociaciones universitarias feministas, que han utilizado la sororidad como bandera para impulsar acciones conjuntas. A través de estas redes, la sororidad se ha convertido en una estrategia concreta: apoyo mutuo en juicios por violencia de género, acompañamiento a víctimas, redes de cuidados comunitarios y campañas de sensibilización.
¿Qué ejemplos de sororidad existen en España?
La práctica de la sororidad en España ha permitido avances visibles en distintos frentes:
- Movilización social masiva: las marchas del 8 de marzo de 2018 y 2019, que reunieron a millones de mujeres en huelgas feministas, fueron posibles gracias a un entramado de cooperación y apoyo mutuo entre colectivos muy diversos. Estas manifestaciones marcaron un antes y un después en la visibilidad del feminismo en el país y los derechos de las mujeres.
- Acompañamiento en casos de violencia: colectivos feministas han mostrado un fuerte compromiso en procesos judiciales mediáticos, como el caso de La Manada (2016). Las protestas y la solidaridad entre mujeres lograron que el debate público girara hacia la necesidad de revisar las leyes sobre violencia sexual.
- Avances legislativos: la presión social alimentada por redes sororales ha contribuido a que España apruebe leyes pioneras, como la Ley de libertad sexual (2022), conocida como “solo sí es sí”, o la Ley de igualdad efectiva de mujeres y hombres (2007), que abrió la puerta a medidas de paridad política.
- Construcción de espacios seguros: el término ha servido para legitimar la creación de círculos, talleres y asociaciones en los que las mujeres pueden compartir experiencias sin temor al juicio o a la violencia exterior. Estos espacios han favorecido la sanación colectiva y la fortaleza frente a la discriminación.

Protesta del movimiento #MeToo contra la violencia sexual y la impunidad, ejemplo de sororidad global entre mujeres. © CHAMUSSY/SIPA
¿Qué críticas ha recibido la sororidad?
El término sororidad está estrechamente relacionado con el movimiento #MeToo, ya que ambos conceptos se basan en la unidad y el apoyo mutuo entre mujeres frente a la desigualdad y la violencia de género. La sororidad, definida como la relación de solidaridad entre mujeres para su empoderamiento, inspiró y dio sustento a movimientos como el #MeToo, que visibilizó las agresiones y el acoso sexual que muchas mujeres habían sufrido en todo el mundo.
En la España actual, la sororidad se ha convertido en un valor ampliamente reconocido, aunque no exento de críticas. Para muchas jóvenes feministas, es sinónimo de comunidad y de resistencia, especialmente en un contexto en el que las redes sociales potencian la capacidad de conexión. Campañas como #Cuéntalo (2018), donde miles de mujeres compartieron experiencias de agresiones sexuales, son un ejemplo de cómo la sororidad digital puede romper silencios históricos.
“La sororidad no es un ideal, es una práctica feminista diaria de resistencia y cuidado colectivo.”
No obstante, el concepto también se enfrenta a tensiones. Algunas voces advierten del riesgo de que se use de manera superficial, como una palabra “de moda” desprovista de acción política concreta. Otras señalan el gran reto que supone la necesidad de ampliar la idea de sororidad para que sea verdaderamente inclusiva, reconociendo las realidades de mujeres migrantes, racializadas, trans o con discapacidad, cuyas voces aún encuentran obstáculos para ser escuchadas. Desde nuestra perspectiva, este es el enfoque que responde mejor a la idea de sororidad del feminismo interseccional y el más afín a la protección y defensa de los derechos humanos.
En paralelo, sectores críticos con el feminismo han tratado de deslegitimar la palabra, asociándola con exclusión o con privilegios. Sin embargo, la persistencia del término en el discurso público muestra que ha calado como herramienta conceptual y como práctica cotidiana.
Gracias a mujeres que lo han difundido y a los colectivos y movimientos feministas que lo han puesto en práctica, la sororidad se ha consolidado como una fuerza transformadora. El reto ahora es mantener su potencia política, evitar su banalización y ampliar su alcance para que ninguna mujer quede fuera de esa hermandad. En una sociedad marcada por conflictos, crisis sociales y políticas y retrocesos reaccionarios frente al feminismo, la sororidad se erige como una promesa de futuro: un compromiso entre mujeres que, al reconocerse como iguales y aliadas, siguen tejiendo puentes para una vida más segura, más humana y más justa para todas.
Frases sobre sororidad que inspiran y transforman
La sororidad no solo se define: también se vive y se nombra. Escritoras, filósofas, activistas y movimientos feministas han dejado frases que muestran la fuerza de este concepto y su capacidad transformadora. Aquí reunimos algunas citas y lemas de sororidad que inspiran, emocionan y recuerdan que juntas somos más fuertes.

Jóvenes feministas celebran la sororidad durante una manifestación por los derechos de las mujeres. © Freepik
La sororidad es una forma cómplice de actuar entre mujeres para que nos aliemos, trabajemos juntas, empujemos las agendas y los movimientos.
Marcela Lagarde, antropóloga, feminista mexicana, teórica de la sororidad e investigadora social.
Marcela Lagarde, antropóloga, feminista mexicana, teórica de la sororidad e investigadora social.
Alicia Puleo, filósofa feminista española, referente del ecofeminismo.
Alicia Puleo, filósofa feminista española, referente del ecofeminismo.
Bell Hooks, escritora y activista social feminista afroamericana.
Gabriela Wiener, escritora y periodista peruana, reconocida por su mirada feminista.
Nerea Pérez de las Heras, periodista y humorista feminista española, creadora de Feminismo para torpes
Rosa Escapa Garrachón, socióloga y feminista española, especialista en políticas de igualdad
Ana María Pérez del Campo, jurista y activista feminista española, pionera en la defensa de los derechos de las mujeres.
— Si tocan a una, nos tocan a todas.
— Tu lucha es mi lucha.
— Sororidad es tender la mano para que ninguna mujer camine sola.
— Cuando las mujeres se apoyan, suceden cambios imparables.
— La sororidad no es un ideal, es una práctica diaria de resistencia y cuidado colectivo.
— No se trata de competir entre nosotras, sino de reconocernos como aliadas frente a la desigualdad.
— Sororidad es mirar a otra mujer y decirle: no estás sola.
— Cuando una mujer avanza, ninguna se queda atrás.
— Donde hay sororidad, florecen los sueños y caen los muros.
— Juntas somos más fuertes. La sororidad es el poder de las mujeres unidas.
