Según afirma Amnistía Internacional, los efectos del cambio climático afectan especialmente a los niños y niñas, con efectos devastadores en su salud, educación y acceso a recursos esenciales. En una línea similar, en 2021 UNICEF afirmó que la crisis climática está dando lugar a una crisis de los derechos de la infancia
La Convención sobre los Derechos del Niño reconoce el derecho de todo niño, niña o adolescente al medio ambiente saludable y lo hace tanto desde un enfoque de salud (derecho a vivir en un entorno saludable donde se consideren los peligros y riesgos medioambientales) como desde un enfoque educativo (derecho a desarrollar conocimientos, habilidades y actitudes de respeto al medio ambiente).
A pesar de que la preocupación por la infancia es manifestada en numero discursos de cumbres internacionales y en políticas climáticas nacionales, lo cierto es que casi todas las políticas, medidas y financiación destinada a combatir el cambio climático apenas tienen verdaderamente en cuenta a la infancia .
En el período comprendido entre 2006 y 2023, apenas un 2,4% de la financiación climática proveniente de los principales fondos multilaterales para el clima se dirigió específicamente a la infancia. Ello a pesar de que los niños y las niñas representan un tercio de la población mundial y constituyen la mitad de todas las personas que viven en situación de pobreza extrema, que se ven afectados de manera desproporcionada por el cambio climático y que los efectos que éste causa en su desarrollo, salud y educación pueden ser permanentes e irreversibles.
Las recomendaciones de los expertos presentes en la 30ª conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático destacaron, entre otras, la necesidad de aumentar la inversión en servicios e infraestructuras resilientes al clima, esenciales para la supervivencia y prosperidad de la infancia – atención a la salud, la educación, el agua y el saneamiento, la nutrición y la protección social– a fin de reducir los riesgos relacionados con el clima, y de prepararse y responder frente a ellos.

La participación infantil es clave para impulsar soluciones sostenibles frente a los efectos del cambio climático en las comunidades. © Pexels Markus Spiske
España no está libre de peligro. La voz de los niños, niñas y adolescentes debe ser escuchada
España no es ajena a las amenazas y efectos del cambio climático, como tampoco lo están sus niños, niñas y adolescentes. Fenómenos como las DANAs extremas, incendios, inundaciones y olas de calor están dejando al descubierto la falta de prevención, intervención y dotación para la infancia. Según un estudio de Save the Children junto con la Universidad Vrije de Bruselas, los niños y niñas españoles nacidos en 2020 sufrirán el doble o el triple de fenómenos extremos que sus abuelos. La Plataforma de Organizaciones de Infancia de España también ha resaltado los principales retos que la degradación medioambiental y el cambio climático plantean para la infancia en España.
En su informe "Impacto de la Dana en la Infancia", UNICEF ofrecía recomendaciones precisas centradas en proteger y promover el bienestar de los niños, niñas y adolescentes afectados, y en garantizar que recibieran la ayuda necesaria sin distinción alguna
“Yo creo que no solo nos afecta física sino psicológicamente(...). No todo el mundo tiene las mismas condiciones, y eso hace que para algunos sea más fácil llevarlo bien” (...) “hace tanto calor en la calle que muchas veces te obliga a quedarte en casa. No puedes salir al parque o quedar como te gustaría, aunque sea verano y tengas tiempo libre. Da rabia porque te pasas todo el año estudiando para disfrutar luego en vacaciones y al final no lo haces igual. También se nota en que estás más cansado, tienes menos ganas de hacer cosas, así que al final afecta bastante al día a día”
Sin embargo, Save the Children, un año después del suceso, lamentaba que no estuviera siendo así, y que la reconstrucción del territorio se impulsara desde las infraestructuras y la reactivación económica sin un enfoque centrado en la infancia.
¿Se tendrán en cuenta y priorizarán a niñas, niños y adolescentes en la revisión de protocolos y políticas de cara a una mejor actuación ante futuras emergencias? Y no solo esto: ¿se establecerán los mecanismos para que la infancia participe en la toma de decisiones, tanto en la previsión como en la reconstrucción?
Todas las organizaciones de Infancia destacan la importancia de que así sea, que haya procesos participativos en los que los niños, niñas y adolescentes aporten sus puntos de vista, prioridades y soluciones, que beneficien tanto a ellos y ellas como a la comunidad. Además, su participación fomenta el sentido de pertenencia y favorece la recuperación de las posibles situaciones vividas en una emergencia.
“(...) si escucharan a la infancia le podrían contar los problemas medioambientales que tenemos y les podríamos decir mejoras que desde nuestro punto de vista podemos ver”

Cada vez más niños, niñas y adolescentes lideran iniciativas de educación ambiental y activismo climático para proteger el planeta. © Pexels Lara Jameson
Los niños, niñas y adolescentes están liderando la lucha contra el cambio climático
La educación y el activismo tienen hoy un papel estratégico frente a la emergencia climática. No solo para transmitir conocimientos sobre emisiones, transición energética o biodiversidad, sino también para activar competencias cívicas, éticas y comunitarias que permitan pasar de la conciencia a la acción. De ahí que el enfoque educativo del día del Medio Ambiente esté cambiando en los centros escolares. Por ejemplo, la plataforma Teachers for Future y los centros educativos adheridos son una buena muestra de esta transformación. Sus propuestas implican un cambio más profundo en toda la comunidad educativa, más allá de la conmemoración de una fecha concreta: a través de su Red de Recreos Residuos 0, a través de los centros educativos que hacen que sus barrios florezcan o a través de los centros que cuidan el agua.
Ello no exime de la necesidad adaptar los centros escolares para mitigar los impactos del cambio climático. Las elevadas temperaturas que se alcanzan en el interior de los edificios educativos, y que afectan a la salud, requieren de soluciones sostenibles respetuosas con el medio ambiente. Los patios escolares, por su parte, pueden convertirse en "islas de calor", al disponer de pistas deportivas y zonas recreativas con superficies cementadas que retienen el calor y hacen subir las temperaturas.
“[Las grandes empresas] Están haciendo cosas, pero ni al ritmo ni a la escala necesaria para frenar el cambio climático”. (...) “El problema es que las emisiones globales de CO2 siguen siendo demasiado altas y muchos de los compromisos no son obligatorios o no se cumplen, o se cumplen a medias. Algunas empresas hacen greenwashing, una fachada para que parezca que hacen mucho por el cambio climático, pero siguen sin hacer nada. Muchos países claves siguen dependiendo del carbón, el petróleo y el gas”.
Las niñas, niños y adolescentes están cada vez más preocupados por la degradación medioambiental, la crisis del clima, la pérdida de biodiversidad y otros temas relacionados con la emergencia climática. Y cada vez son más las niñas, niños y adolescentes que se implican en el cuidado del medio ambiente. Es una buena noticia. Ahora nos toca a las personas adultas, autoridades e instituciones facilitar, apoyar y unirnos a sus iniciativas.
