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Miembro del Ku Klux Klan cubierto con túnica blanca ocultándose tras banderas en una protesta

Un miembro del Ku Klux Klan se oculta parcialmente tras banderas durante una protesta. © FORT WORTH STAR-TELEGRAMM/SIPA

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Ku Klux Klan: qué es, historia y por qué sigue siendo un símbolo del odio racista

  • El Ku Klux Klan es una de las organizaciones supremacistas más violentas de la historia. Surgió tras la abolición de la esclavitud y su ideología racista sigue teniendo eco hoy.
Manu Mediavilla, Colaborador de Amnistía Internacional,

El Ku Klux Klan (KKK), fundado el 24 de diciembre de 1865 casi como un divertimento por seis jóvenes que habían combatido en las filas confederadas durante la guerra civil estadounidense 1861-1865, se convirtió enseguida en una violenta máquina racista de aterrorizar y matar, primero a afrodescendientes y después a personas judías, católicas, homosexuales, sindicalistas, comunistas, blancas que defendían los derechos de la población negra y cualquiera que no encajara en su ideología de supremacismo blanco protestante.

Hoy, 160 años después y tras una historia en tres fases en la que llegó a superar los cuatro millones de integrantes, el KKK pervive en apenas medio centenar de pequeños grupos muy divididos y descoordinados que incluso rivalizan entre sí y que no suman más de 8.000 miembros. Pero eso no significa que la organización haya dejado de ser un peligro para la convivencia democrática. Internet y las redes sociales le permiten extender su influencia y 'teñir ideológicamente' –como alertaba el historiador William Peirce Randel en su obra de referencia "El Ku Klux Klan. Un siglo de infamia"– a una parte de la sociedad estadounidense.

Desfile histórico del Ku Klux Klan con túnicas blancas y capuchas durante una marcha en Pensilvania, Estados Unidos.

Desfile de miembros del Ku Klux Klan en Bristol, Pensilvania, durante el periodo de expansión del KKK en el siglo XX. © picture alliance / SZ Photo | SZ Photo

El Klan y su contexto histórico-económico

Secesión, Guerra Civil y abolición de la esclavitud

Poco antes de que el republicano Abraham Lincoln asumiera la presidencia con un programa para abolir la esclavitud, siete estados sureños, cuya economía se basaba en plantaciones de algodón y tabaco con mano de obra esclava, proclamaron su secesión y constituyeron la Confederación. Lincoln intentó negociar para evitar la guerra, pero acabó llamando a las armas después de que las fuerzas sureñas asaltaran varias fortificaciones federales. Otros cuatro estados del Sur se unieron entonces a la Confederación.

En pleno conflicto bélico, Lincoln aprobó el 1 de enero de 1863 la abolición de la esclavitud y la igualdad de derechos para toda la ciudadanía, medida rechazada por el Sur secesionista como una intromisión del Norte rico e industrializado en su modelo productivo rural y esclavista. Durante y después de la guerra, los terratenientes sureños vieron cómo su hasta entonces gratuita mano de obra abandonaba el campo y hacía tambalear su modelo económico. De ahí su feroz resistencia a la Proclamación de Emancipación de Lincoln y su creciente hostilidad hacia los antiguos esclavos conforme se les iban reconociendo derechos (a la educación, la propiedad, el voto), incluso aunque no siempre se hicieran efectivos.

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Del odio al terror: primeras agresiones y simbología del KKK

El naciente Ku Klux Klan se encargaría de canalizar ese odio racista, que pronto desembocó en violencia y terror. En 1866, para visibilizar el supremacismo blanco y su rechazo a la creación de una escuela para personas negras, un dirigente local del KKK de Athens (Alabama) secuestró a un estudiante y lo arrojó a un arroyo helado.

La agresión marcaba un brutal salto cualitativo respecto a aquel 'club social' fundado en Pulaski, Tennessee, por seis jóvenes que parecían conformarse con asustar e intimidar a los afroamericanos con su parafernalia y con sus bromas de dudoso gusto, como cuando recorrían a caballo las calles de la localidad en silencio y con antorchas encendidas, lentamente y haciendo gestos cómicos a los transeúntes. La población negra, desde luego, no se lo tomó a broma.

Miembros del Ku Klux Klan con túnicas blancas durante una quema de cruz, símbolo de intimidación y terror racista, Tampa, 1939.

Miembros del Ku Klux Klan observan una cruz en llamas durante un acto de intimidación racista en Tampa, Florida, en 1939. © AP Photo, Archivo (public domain)

El primer Ku Klux Klan

Organización, liderazgo y objetivos políticos

Ya en el verano de 1867, el también autodenominado “Imperio Invisible del Sur” pudo celebrar su primera gran convención y designar al antiguo general confederado y terrateniente Nathan Bedford Forrest como principal líder o “Gran Mago”. Y con esa fuerza encaró las presidenciales de 1868, en las que el KKK puso su máximo empeño en intimidar al electorado. Múltiples fueron las formas de violencia, desde asaltos nocturnos a hombres, mujeres y niños negros a los que increpaban, amenazaban de muerte o secuestraban, hasta palizas, flagelaciones, torturas y asesinatos. Aunque no todas las víctimas fueran afroamericanas ni se pudieran atribuir al Ku Klux Klan –también cayeron integrantes y simpatizantes blancos del Partido Republicano que rechazaban la esclavitud–, la contienda electoral se cobró más de 1.000 vidas solamente en el estado de Luisiana y unas 2.000 en Arkansas.

En todo caso, los principales objetivos del Klan fueron las figuras políticas negras más influyentes, a quienes intentaron boicotear y sacar de escena sin reparar en medios: noticias falsas, campañas de descrédito, asaltos a sus hijos escolares, amenazas de muerte, negación de créditos en bancos, destrozos de sus propiedades... La connivencia de muchas autoridades locales y del Partido Demócrata –en esa época tenía su bastión en el Sur–, aseguraba la impunidad del KKK, cuyas acciones solían quedar ocultas por falta de testigos o por su temeroso silencio.

La Ley del Ku Klux Klan (1871) y consecuencias

Al final, aquella brutal campaña de intimidación llevó al Congreso a aprobar en 1871 una Ley del Ku Klux Klanque permitía al presidente republicano Ulysses S. Grant suspender algunas garantías constitucionales, declarar la ley marcial en zonas conflictivas y movilizar tropas para frenar al KKK. Tras las detenciones masivas de sus dirigentes y su disolución oficial en ese mismo año, el Klan acabaría siendo desmantelado, aunque ni dejó de matar –en 1873 protagonizó la Masacre de Colfax, en Luisiana, en la que un centenar largo de afroamericanos fueron asesinados– ni desapareció del todo.

De hecho, aquel Klan 'derrotado' podía dar por conseguidos muchos de sus objetivos, porque tras la llamada Reconstrucción para reintegrar a los estados secesionistas sureños, sus políticas de segregación racial quedaron avaladas por las Leyes Jim Crow y su doctrina de “separados pero iguales” que prolongó durante décadas ese tipo de discriminación brutal.

Manifestación contra el Ku Klux Klan con pancartas antirracistas en Filadelfia, Estados Unidos.

Manifestación contra el Ku Klux Klan en Filadelfia, organizada tras la cancelación de un acto supremacista blanco, en una muestra de rechazo  social al racismo. © Lorie Shaull

El segundo Ku Klux Klan

Cine, propaganda, miedo social y reorganización del Klan

Aquel Ku Klux Klan latente encontraría en el cine un aliado decisivo para su resurgimiento. El exitoso estreno en 1915 de la película de D. W. Griffith "El nacimiento de una nación", basada en la novela de Thomas Dixon "The Clansman" publicada 10 años antes, fue clave para difundir una visión que glorificaba la nobleza de los caballeros del Klan de la Reconstrucción e incluía en sus créditos iniciales una frase del entonces presidente Woodrow Wilson que describía al KKK como "protector del sur", una cita posteriormente cuestionada por parte de la historiografía, pero muy influyente en su momento.

Con un trasfondo de fuerte inmigración –durante la I Guerra Mundial 1914-1918 se registraron importantes movimientos de población negra del Sur hacia el Norte industrializado y de inmigrantes de Europa hacia Estados Unidos–, el discurso del miedo caló enseguida. El Klan fue reorganizado en ese mismo 1915 por el clérigo metodista William J. Simmons, que puso el acento en contrarrestar el auge sindical e izquierdista de esa época.

Apoyado en un departamento de publicidad dirigido por especialistas, el Ku Klux Klan alcanzaría su esplendor en la década siguiente, cuando llegó a cuatro millones de miembros y consiguió millonarios recursos entre cuotas y donaciones de grandes empresarios que, como Henry Ford, contribuían a sus finanzas. Todo ello le aseguró una gran influencia económica, social y política, que llevó a algunos integrantes a ser alcaldes, gobernadores y senadores. Ese auge también impulsó su violencia racista contra una lista ampliada de enemigos que incluía todo lo que no fuera estadounidense, blanco y protestante.

Declive: escándalos, deserciones y Gran Depresión

Pero la caída de este segundo Klan fue tan vertiginosa como su ascenso. En contraste con el espectacular desfile de 50.000 miembros del KKK en Washington en 1925, la condena a un importante líder de Indiana, David Stephenson, sentenciado a cadena perpetua por violar y asesinar a una joven de 20 años, hizo que muchos de sus integrantes abandonaran la organización. Y la Gran Depresión de los años 30 agravaría su crisis hasta acabar con aquella época dorada y dar paso a otra etapa de decadencia.

Contramanifestantes con pancartas contra el Ku Klux Klan y el supremacismo blanco durante la protesta Unite the Right 2 en Washington D. C.

Contramanifestantes se concentran cerca de la Casa Blanca durante la protesta contra el acto de la extrema derecha Unite the Right 2 en Washington D. C. © Matthew Hatcher / SOPA/SIPA

El tercer Ku Klux Klan

La II Guerra Mundial acentuó ese retroceso, agravado por el impopular apoyo al nazismo de algunos miembros destacados del Klan. Y no volvería al primer plano hasta encontrar a finales de los años 50 y durante los 60 un objetivo para su estrategia supremacista y racista: el movimiento de derechos civiles y las nuevas leyes contra la segregación racial.

Atentados, fragmentación y falta de justicia

En esta tercera etapa, el 'Imperio Invisible' del KKK se dividía en pequeños grupos dispersos que actuaban por su cuenta y recurrían al terrorismo con bombas en iglesias y lugares de reunión y con asesinatos selectivos de líderes de raza negra. Pero también empezaron a atacar a activistas blancos, lo que atrajo mayor atención y rechazo en todo el país. Máxime cuando, como sucedió en 1964 con la mortal emboscada a dos activistas blancos y uno negro, la justicia se mostró esquiva. El estado de Mississippi se negó a juzgar por asesinato a los miembros del KKK responsables, que solo pudieron ser procesados por el delito federal de violación de los derechos civiles. Ninguno pasó más de seis años en prisión, y el principal acusado, líder del Klan en la zona, quedó libre al negarse un miembro del jurado a condenarlo por ser ministro baptista. Tres décadas tardaría ese estado sureño en rectificar, reabrir el caso y procesarlo, esta vez con una condena de 60 años por homicidio.

Uno de los más sangrientos atentados del Klan en su tercera etapa fue la explosión que en 1963 mató a cuatro niñas e hirió a decenas de personas en un templo baptista afroamericano de Birmingham (Alabama). El ataque provocó una protesta masiva en todo el país y reforzó el apoyo social a la Ley de Derechos Civiles, aprobada en 1964 durante la presidencia de John F. Kennedy.

Declive actual y persistencia del peligro

Fue el principio de un nuevo declive del Ku Klux Klan, que continúa en la actualidad pero que no ha alejado definitivamente el peligro del supremacismo blanco y el odio racista, cuya amenaza permanece latente a través de las redes sociales y otros espacios de socialización digital para hacerse presente a la menor oportunidad.

Contramanifestantes frente a la Casa Blanca durante la protesta Unite the Right 2 contra el supremacismo blanco en Washington D. C.

Contramanifestantes se movilizan frente a la Casa Blanca durante el acto Unite the Right 2 en Washington D. C., convocado por grupos supremacistas blancos y rechazado de forma masiva. © Tasos Katopodis/UPI/Shutterstock

¿Qué es racismo?

El racismo es un ataque flagrante contra la noción misma de derechos humanos fundamentales: que los derechos humanos nos pertenecen a todos, y por igual. El racismo afecta, en varios grados y de diversas formas, a todos los países del mundo.

La prohibición de la discriminación racial constituye un principio general del derecho internacional, presente en todos los principales instrumentos de derechos humanos.

Frente a ideologías basadas en el odio, el racismo y la violencia, la defensa de los derechos humanos también ha recurrido a la palabra como forma de resistencia, a través de frases que denuncian la deshumanización y la injusticia. Si quieres una herramienta breve para sensibilizar y reforzar el rechazo al odio, aquí tienes frases contra la violencia útiles para hablar de derechos humanos con claridad.

¿De qué forma participa Amnistía Internacional en la lucha contra el racismo?

Amnistía Internacional se opone al racismo al promover la observancia de la Declaración Universal de Derechos Humanos en todo el mundo. Y combate, por todo el mundo también, los casos de violaciones graves del derecho a no sufrir discriminación racial.

Particularmente, Amnistía Internacional se opone al racismo exigiendo la libertad de personas encarceladas a causa de su raza, color, origen nacional, étnico o social; y ocupándose de abusos contra los derechos humanos –como tortura, malos tratos, pena de muerte, «desapariciones», juicios injustos de presos políticos, homicidios ilegítimos, uso de fuerza excesiva, exilio forzado, expulsiones en masa y destrucción de viviendas–, en los que el racismo es un factor determinante. Amnistía Internacional interviene cuando la discriminación racial impide que las víctimas obtengan reparación y perpetúa la impunidad de los que perpetran las violaciones de derechos humanos, o cuando pone obstáculos al derecho de asilo de las personas que huyen de la persecución. Amnistía Internacional pide a todos los gobiernos que trabajen en la construcción de un mundo libre de todas las formas de discriminación racial.

Preguntas frecuentes sobre el Ku Klux Klan

Estas preguntas frecuentes condensan los puntos esenciales sobre el Ku Klux Klan. Incluyen definiciones y datos básicos sobre el significado del nombre, su historia en distintas etapas y su permanencia en la actualidad. Si necesitas una respuesta breve y precisa, empieza por aquí.

Pancartas contra el Ku Klux Klan y el supremacismo blanco

Personas participantes en una contramanifestación sostienen pancartas contra el Ku Klux Klan y la extrema derecha. © Alex Edelman/Shutterstock
1. ¿Qué significa Ku Klux Klan?
El nombre Ku Klux Klan deriva de la palabra griega kyklos (círculo) y del término inglés clan. El uso de la “K” buscaba crear una identidad secreta y simbólica para una organización supremacista blanca nacida en Estados Unidos tras la Guerra Civil.

2. ¿Por qué el KKK usa capuchas y túnicas blancas?
El Ku Klux Klan utilizó capuchas y túnicas blancas para ocultar la identidad de sus miembros y dificultar su identificación mientras cometían actos de violencia e intimidación. La imagen del atuendo blanco con capucha puntiaguda se popularizó y se estandarizó sobre todo con el segundo KKK (desde 1915), influida por representaciones culturales de la época. Las cruces en llamas se consolidaron como símbolo de amenaza e intimidación asociado al Klan en el siglo XX. Esta estética no tiene relación directa con las tradiciones religiosas españolas de Semana Santa, aunque exista similitud visual.

3. ¿Sigue existiendo el Ku Klux Klan hoy?
Sí. El Ku Klux Klan sigue existiendo en la actualidad, aunque de forma muy reducida y fragmentada. Ya no es una organización nacional unificada, sino una constelación de pequeños grupos sin coordinación central y con escasa presencia pública.

4. ¿Cuántos miembros tiene hoy el KKK?
Las estimaciones sitúan el número total de integrantes del Ku Klux Klan en la actualidad en torno a unos pocos miles de personas. En conjunto, las distintas facciones no superan los 8.000 miembros, una cifra muy inferior a la de su apogeo histórico.

5. ¿El Ku Klux Klan es lo mismo que los neonazis?
No exactamente. Comparten elementos del supremacismo blanco y el antisemitismo, pero son movimientos distintos, con orígenes, símbolos y estructuras diferentes. Aun así, han coincidido o colaborado en entornos de extrema derecha.

6. ¿Está prohibido el Ku Klux Klan en Estados Unidos?
No existe una prohibición general del KKK como organización, pero sus delitos sí se persiguen y muchas de sus actividades han sido investigadas y procesadas. Además, su estatus y actividad varían según el grupo y el contexto.

7. ¿Qué relación tiene el Ku Klux Klan con los derechos humanos?
La ideología y las prácticas del Ku Klux Klan son incompatibles con los derechos humanos. El KKK ha promovido la discriminación racial, la negación de derechos fundamentales y la violencia contra personas y comunidades protegidas por el derecho internacional.

 

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