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Principales acusados nazis durante los Juicios de Núremberg en 1946 ante el Tribunal Militar Internacional

Los principales líderes del régimen nazi en el banquillo de los acusados durante los Juicios de Núremberg (1946), el primer gran proceso internacional contra crímenes de guerra y contra la humanidad. © picture alliance / ZB | Agentur Voller Ernst

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Juicios de Núremberg: qué fueron, resumen y por qué siguen siendo importantes hoy

Alberto Senante, Colaborador de Amnistía Internacional,

¿Qué fueron los Juicios de Núremberg?

Los Juicios de Núremberg fueron una serie de procesos judiciales celebrados entre 1945 y 1946 en la ciudad alemana de Núremberg, en los que un tribunal internacional formado por Estados Unidos, Reino Unido, Francia y la Unión Soviética juzgó a los principales líderes del régimen nazi. En ellos se procesaron crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, estableciendo por primera vez que los individuos pueden ser responsables penalmente a nivel internacional. Estos juicios marcaron el inicio de la justicia internacional moderna y sentaron las bases del derecho penal internacional actual.

Resumen de los Juicios de Núremberg

  • Cuándo se celebraron: entre noviembre de 1945 y octubre de 1946 tuvo lugar el juicio principal ante el Tribunal Militar Internacional; después se celebraron otros juicios en Núremberg hasta 1949.
  • Quiénes fueron juzgados: 24 dirigentes políticos, militares y económicos del Tercer Reich fueron acusados en el juicio principal; finalmente 22 fueron juzgados ante el tribunal.
  • Qué se juzgó: crímenes contra la paz, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y, en algunos casos, conspiración para cometer esos crímenes.
  • Principales condenas: 12 acusados fueron condenados a muerte, 7 recibieron penas de prisión de entre 10 años y cadena perpetua y 3 fueron absueltos.
  • Por qué fueron importantes: establecieron que los individuos pueden ser responsables penalmente en el plano internacional y sentaron las bases del derecho penal internacional moderno.

“No debemos olvidar nunca que el registro sobre el que juzgamos hoy a estos acusados es el registro sobre el que la historia nos juzgará a nosotros mañana”.

Robert H. Jackson, Fiscal Principal de los Estados Unidos ante el Tribunal Militar Internacional

 

 

Robert H. Jackson, fiscal jefe de Estados Unidos en los Juicios de Núremberg, durante el proceso en 1946

Robert H. Jackson, fiscal principal de Estados Unidos en los Juicios de Núremberg, cuyo alegato sentó las bases de la justicia internacional moderna. © Yevgeny Khaldei

Los Juicios celebrados en la ciudad alemana de Núremberg sentaron las bases jurídicas que todavía modelan cómo la comunidad internacional entiende los delitos más atroces: crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad –y contribuyeron al desarrollo posterior del concepto jurídico de genocidio. Las sentencias definieron por primera vez categorías legales que no solo aparecen en los manuales de derecho, sino que se aplican en tribunales, informes y debates políticos hoy en día.

La justicia internacional, tal y como se entiende actualmente, existe porque en Núremberg se proclamó algo esencial: son los individuos concretos, no los Estados, quienes deben responder por sus actos ante la ley. Esta y otras enseñanzas resultan fundamentales a la hora de abordar conflictos como el de Ucrania o Gaza, o cualquier discusión que se tenga sobre impunidad, rendición de cuentas y derechos humanos en el siglo XXI.

A continuación, compartimos cinco lecciones que nos dejaron los Juicios de Núremberg y que se pueden aplicar también a día de hoy.

1. El crimen de agresión, “un crimen contra la paz”

El crimen de agresión, conocido en los Juicios de Núremberg como “crimen contra la paz”, consiste en planificar, iniciar o ejecutar una guerra de agresión. Por primera vez en la historia, este tipo de decisiones empezó a generar responsabilidad penal individual: dejó de ser solo una cuestión de relaciones entre Estados para convertirse en un crimen por el que una persona podía ser juzgada y condenada. Los tribunales de Núremberg establecieron así que iniciar una guerra ilegal es una decisión política y también un crimen internacional.

Aparte de las investigaciones sobre posibles crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, en 2025 se impulsó la creación de un Tribunal Especial para el Crimen de Agresión contra Ucrania, un mecanismo aún en desarrollo que busca aplicar esta categoría jurídica en un caso contemporáneo, extendiendo así la lógica inaugurada en Núremberg a la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Así, aquello que hace ochenta años fue pionero se ha convertido en una herramienta clave del derecho internacional para abordar conflictos contemporáneos.

2. Responsabilidad individual: nadie está por encima de la ley

Hermann Göring en el banquillo de los acusados durante los Juicios de Núremberg

Hermann Göring, uno de los principales dirigentes nazis, durante su juicio en Núremberg, ejemplo de que incluso los máximos responsables pueden ser juzgados. © Yevgeny Khaldei

Uno de los principios fundamentales establecidos en los Juicios de Núremberg fue que los altos mandos políticos y militares pueden ser juzgados penalmente por sus decisiones. Por primera vez, se dejó claro que ocupar una posición de poder no exime de responsabilidad por cometer crímenes internacionales.

Aunque algunos de los principales líderes nazis, como Adolf Hitler, Heinrich Himmler o Joseph Goebbels, se suicidaron antes de ser juzgados, muchos otros sí comparecieron ante el tribunal. Entre ellos hubo ministros, dirigentes del partido nazi, responsables económicos y mandos militares, como Hermann Göring, uno de los principales acusados.

Este principio sigue siendo una piedra angular del derecho internacional y de la acción de tribunales y mecanismos como la Corte Penal Internacional, el tribunal permanente creado para juzgar genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad cuando las jurisdicciones nacionales no actúan con eficacia. 

De este modo, la Sala de Cuestiones Preliminares de la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra líderes del gobierno israelí, como el primer ministro Benjamín Netanyahu, por presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad ligados a la hambruna y ataques contra la población civil en Gaza; el mismo tribunal ha llevado a cabo investigaciones contra altos cargos rusos debido a la invasión en Ucrania.

3. Recibir órdenes de un superior no exime de responsabilidad

Hans Frank declarando ante el Tribunal Militar Internacional en los Juicios de Núremberg

Hans Frank, gobernador nazi de Polonia ocupada, durante su testimonio en Núremberg, donde muchos acusados alegaron haber actuado siguiendo órdenes. © picture-alliance/ dpa | dpa 

Una de las lecciones más conocidas de los Juicios de Núremberg es que la obediencia debida, es decir, cumplir órdenes de un superior, no exime automáticamente de responsabilidad penal por crímenes internacionales. Muchos de los acusados alegaron que simplemente cumplían órdenes. El tribunal respondió que esa no podía ser una excusa válida cuando las órdenes son claramente ilegales.

Este principio sería fundamental si se lograra juzgar a muchos de los actores implicados en los conflictos actuales. No solo los de Gaza y Ucrania, también los que llevan años devastando lugares como Sudán o Etiopía, donde hay claros indicios de crímenes de guerra y de lesa humanidad. Desde Núremberg, si has participado en atrocidades, la excusa de “yo solo obedecía órdenes” no exime de responsabilidad, aunque puede considerarse en algunos casos como atenuante.

4. La documentación rigurosa es esencial para la verdad y la justicia

Altos mandos de la Wehrmacht en el banquillo durante los Juicios de Núremberg

Mandos militares alemanes en el banquillo durante los Juicios de Núremberg, donde se analizaron documentos, órdenes y pruebas para demostrar los crímenes cometidos. © picture-alliance/ dpa | dpa

La documentación de pruebas es un elemento esencial para investigar y juzgar crímenes internacionales. En los Juicios de Núremberg, este proceso fue fundamental: se recopilaron documentos oficiales, órdenes, fotografías, películas y testimonios de víctimas y perpetradores que permitieron demostrar la magnitud de los crímenes cometidos.

Ese enfoque riguroso continúa hoy como uno de los pilares del derecho penal internacional. Instituciones internacionales, periodistas locales y especializados en conflictos, así como organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional investigan, documentan y verifican abusos con metodologías cada vez más sofisticadas: análisis forense digital, imágenes satelitales, entrevistas detalladas y verificación cruzada de fuentes.

En el conflicto de Gaza, por ejemplo, Amnistía Internacional ha documentado con exhaustividad crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y, según sus informes, un patrón de actos que constituyen genocidio contra la población de Gaza desde el inicio de la ofensiva militar israelí en octubre de 2023. Al mismo tiempo, la organización también ha señalado violaciones por parte de grupos armados palestinos que podrían constituir crímenes contra la humanidad, incluido homicidio masivo, torturas y violencia sexual en ataques contra civiles israelíes y rehenes.

Sin una documentación sólida de los hechos, la justicia y la memoria histórica no tendrían base. Esta es otra de las lecciones fundamentales que dejó Núremberg y que sigue siendo clave para luchar contra la impunidad en la actualidad.

5. Los derechos humanos sin mecanismos de aplicación corren el riesgo de convertirse en papel mojado

Curt Rothenberger en el banquillo durante los Juicios de Núremberg bajo custodia militar

Curt Rothenberger, alto cargo del sistema judicial nazi, condenado por crímenes de guerra y contra la humanidad por manipular la justicia al servicio del régimen. Fuente: Harvard Law School Library / Nuremberg Trials Project (U.S. National Archives)

Los derechos humanos solo son efectivos si existen mecanismos para hacerlos cumplir. Los Juicios de Núremberg tuvieron lugar poco antes de la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948). Es decir, en un momento en el que los Estados buscaban un conjunto de normas fundamentales que tuvieran que respetar todas las personas y todos los Estados. Procesar a los principales responsables del nazismo fue uno de los primeros ejemplos de que los derechos proclamados sobre el papel no se protegen solos: hacen falta tribunales, normas y voluntad política para investigar, juzgar y sancionar los crímenes más graves.

Sin embargo, hoy en día vemos cómo los presuntos responsables de crímenes de guerra, genocidio o crímenes contra la humanidad –como los dirigentes israelíes o rusos–, no solo no son procesados sino que mantienen sus cargos en sus respectivos países, e incluso pueden viajar al extranjero a pesar de las órdenes de detención que haya podido emitir la Corte Penal Internacional. La gran pregunta que deja Núremberg es si esos principios –nadie por encima de la ley, responsabilidad individual por los crímenes más graves– se aplican de forma verdaderamente universal, también cuando se trata de potencias aliadas o de gobiernos con gran peso geopolítico.

Las lecciones de Núremberg hoy

Sadie B. Arbuthnot, primera mujer abogada en intervenir en los juicios de Núremberg

Sadie B. Arbuthnot, una de las mujeres que participaron como fiscal en los juicios de Núremberg, durante el proceso contra juristas del régimen nazi. Fuente: Harvard Law School Library / Nuremberg Trials Project (U.S. National Archives)

Desde luego, los Juicios de Núremberg no supusieron una solución definitiva. No terminaron las invasiones a otros países ni los crímenes más atroces. Pero demostraron que es posible que la barbarie no quede impune si hay voluntad política y se dispone de los medios para buscar la justicia.

Las lecciones de Núremberg siguen vigentes ochenta años después porque todavía hoy conviene recordar que hay crímenes que afectan a toda la humanidad, que la paz es el mayor tesoro que debemos proteger, que obedecer órdenes no puede ser una excusa para eludir la responsabilidad por participar en la barbarie, que la impunidad de los poderosos no es inevitable, que los derechos humanos no pueden quedarse en el papel, y sobre todo, que para detener la espiral de violencia, ante los peores crímenes debemos poner los medios para buscar justicia, no venganza.

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