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Movimiento incel: la peligrosa ideología misógina que crece en Internet

  • El movimiento incel (celibato involuntario) es una comunidad en internet que combina frustración sexual, misoginia extrema y discursos de odio hacia las mujeres. Surgida en los años 90 como espacio de apoyo, ha derivado en una subcultura violenta que normaliza la agresión y ha inspirado atentados reales.
Mireya Cidón, Responsable de Edición en Amnistía Internacional España,

No soy el típico chico encantador que a todas les gusta. Soy un chico lleno de odio, odio contra todas las mujeres por rechazarme.”

Elliot Rodger, en su manifiesto antes de matar a seis personas en 2014.

El mensaje de Elliot Roger no es un mensaje aislado. Es parte del manifiesto de uno de los referentes más oscuros del movimiento incel, una comunidad en internet que combina frustración, misoginia y odio… y que ha dejado un rastro de violencia en la vida real.

Para entender por qué este tipo de discursos pueden derivar en violencia, es clave saber qué es exactamente el movimiento incel y por qué se habla de él.

El movimiento incel en la serie Adolescencia: misoginia y radicalización juvenil

La reciente serie de Netflix, "Adolescencia", ha puesto en el centro del debate público la problemática de los incels. La trama sigue a Jamie Miller, un adolescente de 13 años acusado del asesinato de una compañera de clase. A lo largo de la narrativa, se exploran las influencias de comunidades en línea que promueven ideologías misóginas y extremistas, destacando cómo la soledad y la vulnerabilidad de los jóvenes pueden ser explotadas por figuras y grupos que fomentan el odio hacia las mujeres. Este enfoque ha generado discusiones sobre la responsabilidad de las plataformas digitales y la importancia de abordar la salud mental y el sentido de pertenencia en la juventud para prevenir la radicalización. ​

¿Qué son los incels y cómo surgieron?

La palabra incel proviene del inglés involuntary celibate, es decir, célibe involuntario. Quienes se identifican con este término afirman vivir sin relaciones sexuales ni afectivas, a pesar de desearlas. Lo que comenzó como un espacio para compartir frustración emocional y aislamiento social ha derivado con el tiempo en una subcultura profundamente misógina y peligrosa.

Origen del movimiento incel y su deriva misógina

El término fue acuñado a mediados de los años 90 por una joven canadiense, Alana, que creó un foro en internet para hablar de la soledad sexual sin estigmas, en un tono empático e inclusivo. Con el paso del tiempo, sin embargo, esos espacios fueron ocupados mayoritariamente por hombres heterosexuales que comenzaron a alimentar discursos de odio hacia las mujeres, a quienes culpaban de su frustración sexual y social.

Aunque pueda parecer un fenómeno marginal o limitado al mundo digital, el movimiento incel ha trascendido las pantallas para convertirse en una amenaza real. Además de hombres frustrados que se refugian en foros anónimos para quejarse de su vida amorosa, encontramos espacios donde se alimenta el resentimiento, se naturaliza el odio y se legitima la violencia.

Detrás de cada discurso de odio hay una amenaza real para las mujeres. Ayúdanos a frenarlo. Únete

¿Por qué los incels son un peligro para la igualdad?

Los discursos incel se construyen a partir de ideas profundamente misóginas y deshumanizadoras. Estas son sus características principales:

  • Culpabilizan a las mujeres del malestar masculino: Las consideran responsables de su frustración sexual y emocional, y las deshumanizan sistemáticamente.
  • Desprecian a otros hombres por su "superioridad": Los llamados "Chads" (hombres exitosos en relaciones) son vistos como enemigos por su supuesto privilegio genético.
  • Glorifican la violencia como venganza: En estos espacios se crean "héroes trágicos" o "mártires de la injusticia sexual", legitimando la agresión como respuesta a un supuesto maltrato social.
  • Construyen una identidad basada en el resentimiento: Ofrecen una falsa comunidad a quienes sienten soledad, falta de referentes o exclusión, canalizando esas emociones hacia el odio organizado.

Cuando jóvenes vulnerables, aislados y sin referentes en igualdad encuentran estos discursos, el riesgo de que el odio digital se traduzca en violencia real se multiplica.

“En los foros incel, la soledad y la inseguridad de muchos jóvenes se transforman en discursos que niegan la igualdad, justifican la violencia y alimentan una cultura de venganza contra las mujeres.”

Memorial levantado tras el ataque perpetrado por Alex Minassian

Memorial en Yonge Street levantado un día después de que Alex Minassian atropellara a varios peatones, abril de 2018. ©  Canadian Press/Shutterstock

Ejemplos reales de ataques incel

En los últimos años, varios hombres vinculados a esta ideología han perpetrado atentados, asesinatos y actos de violencia extrema. Estos casos no son hechos aislados, sino expresiones de una misma raíz: la normalización del odio, la deshumanización y la glorificación de la venganza.

Elliot Rodger: el inicio de la violencia incel

El 23 de mayo de 2014, Elliot Rodger, un joven de 22 años, asesinó a seis personas y dejó 14 heridas en un ataque premeditado en Isla Vista, California. Antes de cometer los crímenes, difundió un video titulado "Retribution" y un manifiesto de más de 100 páginas en los que expresaba un profundo odio hacia las mujeres por rechazarlo, así como un desprecio hacia los hombres sexualmente activos, a quienes llamaba “Chads”.

Rodger se describía a sí mismo como una víctima de la “injusticia sexual” y creía que merecía la atención y el afecto de las mujeres por encima de otros hombres. Su narrativa, basada en el resentimiento y la victimización, es hoy considerada un ejemplo extremo del pensamiento incel.

El ataque, que combinó tiroteos y atropellos con su vehículo, terminó con el suicidio del agresor. Su figura fue celebrada por algunos sectores de la comunidad incel como un “mártir”, lo que encendió las alarmas sobre el potencial violento de estos discursos.

Alek Minassian y el atentado de Toronto

Ambulancias tras el ataqeue perpetrado por Alex Minassian

Una persona herida es trasladada a la parte trasera de una ambulancia después de que una furgoneta subiera a la acera y atropellara a varios peatones, abril de 2018. © Canadian Press/Shutterstock

El 23 de abril de 2018, Alek Minassian, un joven canadiense de 25 años, perpetró un ataque masivo en Toronto al conducir una furgoneta por una acera muy transitada, atropellando deliberadamente a varios peatones. Diez personas murieron y otras 14 resultaron heridas. La investigación confirmó que se trató de un acto premeditado, motivado por el odio y vinculado a la ideología del movimiento incel.

Minutos antes del ataque, publicó un mensaje en Facebook donde expresaba admiración por Elliot Rodger, autor de la masacre de Isla Vista en 2014, a quien calificaba como un “héroe”. En su mensaje escribió: “El resto de los hombres no lo entienden, pero no me importa. Yo soy un solitario que está haciendo la revolución de los solitarios. ¡Mis héroes son los que están dispuestos a matar a las mujeres!”.

Como otros incels, Minassian culpaba a las mujeres por su aislamiento afectivo y sexual, y consideraba que tenía derecho a vengarse. En su visión distorsionada del mundo, los “Chads” y las “Stacys” —términos despectivos en la jerga incel para referirse a hombres y mujeres sexualmente exitosos— eran los responsables de su frustración.

Durante varios minutos, recorrió a gran velocidad distintas calles del norte de Toronto, embistiendo a personas inocentes. Al finalizar, salió del vehículo y fue detenido sin oponer resistencia. En su interrogatorio, se mostró tranquilo y sin remordimientos, y admitió que había buscado inspiración en foros incel.

Scott Beierle y el ataque en Tallahassee

El 13 de noviembre de 2018, Scott Beierle, de 40 años, entró en un gimnasio de yoga en Tallahassee, Florida, y abrió fuego matando a dos mujeres y dejando seis personas heridas antes de suicidarse.

Beierle había expresado en foros incel y en varios videos en línea su resentimiento hacia las mujeres que lo rechazaban, según él, por ser poco atractivo. En sus publicaciones mostraba un discurso cargado de misoginia, despreciando a quienes no se ajustaban a su visión de cómo debían ser las relaciones.

Al igual que otros atacantes incel, culpaba a las mujeres por su frustración sexual y emocional, y justificaba la violencia como una forma de venganza.

Beierle disparó de forma indiscriminada, apuntando principalmente a mujeres. Tras el tiroteo, se quitó la vida antes de ser detenido. Aunque en un primer momento su ataque no recibió tanta atención mediática, con el tiempo las autoridades lo conectaron con el extremismo incel.

Una pareja se consuela con un abrazo tras el atropello de Alex Minassian

Dos personas se consuelan mutuamente en Toronto tras el atropello de Minassian. © Canadian Press/Shutterstock

El movimiento incel y los derechos humanos

Cómo prevenir la radicalización misógina en internet

Más allá de los nombres y los casos individuales, el fenómeno incel pone en jaque derechos humanos básicos. El derecho a la vida, a la seguridad y a vivir libres de violencia de género se ven gravemente amenazados por una ideología que promueve el odio hacia las mujeres y normaliza la violencia como castigo por no cumplir ciertas expectativas.

La violencia incel no es un fenómeno aislado, ni únicamente digital: es síntoma de una cultura que aún permite que el odio hacia las mujeres se exprese con impunidad. Combatirla exige actuar con firmeza en múltiples frentes: regulando los discursos de odio en línea, protegiendo a las víctimas, persiguiendo a los agresores y, sobre todo, desmontando las raíces culturales que aún legitiman la violencia de género a través de la educación en derechos humanos y la educación sexual integral.

Desde Amnistía Internacional, trabajamos para denunciar estas violaciones de derechos humanos, para exigir responsabilidades y promover leyes y políticas que protejan a las mujeres frente a la violencia y el odio, tanto en el mundo físico como en el digital. Alzamos la voz para que ninguna ideología basada en la misoginia tenga cabida en una sociedad que aspire a la igualdad.

“Los algoritmos no solo recomiendan contenido: cuando priorizan lo más extremo, se convierten en un altavoz que normaliza el odio misógino y facilita la radicalización de chicos cada vez más jóvenes.”

Pero, además, denunciamos que debido al modelo de negocio de las grandes corporaciones tecnológicas digitales, lo que se viraliza y lo que se repite una y otra vez en las plataformas está determinado por algoritmos que priorizan aquello que genera más interacción y, por tanto, más datos personales que pueden ser vendidos a terceros. Esto significa que los discursos misóginos, el machismo, la desinformación sobre género, feminismo y violencia de género pueden difundirse y amplificarse mucho más rápido que los contenidos educativos o los mensajes que promueven la igualdad, creando espacios donde el odio hacia las mujeres se normaliza, la violencia simbólica se trivializa y el machismo se convierte en tendencia.

Plataformas digitales, algoritmos y propagación del odio misógino

Desde Amnistía Internacional pedimos que se ponga fin de manera urgente a este modelo de negocio que genera la rápida propagación de contenido incendiario y promulgador de odio en plataformas como Meta, Twitter, Google o Tiktok con el único objetivo de conseguir más beneficios económicos a través de la recolección de nuestros datos personales.

Educación en igualdad para prevenir la radicalización incel

También defendemos la necesidad de una educación sexual integral, que ayude a niños, niñas y adolescentes a construir relaciones sanas basadas en el respeto, el consentimiento y la igualdad. Educar en igualdad es clave para prevenir la violencia machista, tanto dentro como fuera de las pantallas. Porque el odio no nace de la nada: se aprende, se alimenta… pero también se puede desactivar.

La sombra de una mano sobre un fondo naranja

La ideología incel promueve discursos de odio y violencia contra las mujeres, tanto en entornos digitales como fuera de ellos. © Freepik

Preguntas frecuentes sobre el movimiento incel

Más allá de los casos de violencia y del debate público, estas preguntas y respuestas abordan algunas dudas frecuentes sobre el movimiento incel, su impacto y las formas de prevenir la radicalización misógina.

  1. ¿El movimiento incel se considera una forma de extremismo violento?
    En varios países y por parte de organismos de seguridad, la ideología incel se analiza como una forma de extremismo misógino, especialmente cuando promueve el odio y la violencia contra mujeres y niñas. Algunos informes oficiales la incluyen dentro de las formas de extremismo ideológicamente motivado.
  2. ¿Por qué el movimiento incel atrae especialmente a adolescentes y jóvenes?
    Porque se aprovecha de sentimientos de soledad, exclusión y falta de referentes afectivos y de modelos de igualdad. En etapas de vulnerabilidad emocional, estos espacios ofrecen una falsa sensación de pertenencia basada en el resentimiento, el odio a las mujeres y una visión rígida y dañina de la masculinidad.
  3. ¿Todos los incels son violentos?
    No todas las personas que se identifican como incels cometen delitos, pero la subcultura incel normaliza el odio hacia las mujeres y ha inspirado ataques violentos, por lo que se considera un entorno de alto riesgo para la radicalización misógina y la normalización de la violencia.
  4. ¿Qué papel juegan los algoritmos en la difusión del discurso incel?
    Los algoritmos de las plataformas digitales tienden a amplificar contenidos que generan interacción, aunque sean dañinos. Esto puede favorecer que mensajes misóginos o extremistas se difundan masivamente, incluso hacia adolescentes que no los buscan de forma activa, normalizando el odio y facilitando procesos de radicalización.
  5. ¿Se puede prevenir la radicalización incel?
    Sí. La radicalización incel se puede prevenir combinando educación en igualdad, educación sexual integral, apoyo en salud mental y políticas claras de las plataformas digitales para frenar la difusión del odio, la desinformación y los contenidos que glorifican la violencia.

 

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