El 11 de mayo de 2011, hace ahora 15 años, nació el Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, más conocido como Convenio de Estambul. Es el instrumento jurídico internacional de ámbito continental más importante y específico para prevenir y combatir la violencia de género y otras formas de violencia en el ámbito familiar.
Está en vigor desde el 1 de agosto de 2014. Lo han ratificado 39 países europeos, además de la Unión Europea, para los que es jurídicamente vinculante. Los países que aún no lo han ratificado son, por orden alfabético: Armenia, Azerbaiyán, Bulgaria, Eslovaquia, Hungría, Lituania y República Checa. Turquía, por su parte, hizo oficial su salida del Convenio de Estambul en 2021. En Letonia, el Parlamento votó en 2025 a favor de retirarse del Convenio, pero la retirada aún no se ha hecho efectiva y el futuro de su participación sigue abierto.

Un grupo de manifestantes sostienen pancartas durante la manifestación del Día Internacional de la Mujer. © SOPA Images/SIPA/2403101244
¿Qué dice el Convenio de Estambul?
El Convenio de Estambul es sumamente importante porque reconoce que: la violencia contra las mujeres es una violación de los derechos humanos; que es una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres que ha llevado a la dominación y a la discriminación de ésta, privándola así de su plena emancipación; y que la igualdad entre mujeres y hombres es un elemento clave para la prevención de dicha violencia contra las mujeres.
Con estas premisas y aspirando a crear una Europa libre de violencia contra las mujeres, establece los siguientes objetivos fundamentales:
- Proteger a las mujeres contra toda forma de violencia posible y prevenir, perseguir y eliminar la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica;
- Contribuir a eliminar toda forma de discriminación contra la mujer y promover la igualdad real entre mujeres y hombres, incluyendo el empoderamiento de las mujeres;
- Concebir un marco global, políticas y medidas de protección y asistencia a todas las víctimas de esta violencia;
- Promover la cooperación internacional para eliminar la violencia contra las mujeres y la violencia en el ámbito doméstico;
- Apoyar y ayudar a las organizaciones y las fuerzas y cuerpos de seguridad para cooperar de manera eficaz y adoptar un enfoque integrado con vistas a eliminar la violencia contra la mujer y la violencia doméstica.
Además, el Convenio de Estambul protege a todas las mujeres y niñas sin discriminación y contiene disposiciones específicas para mujeres y niñas refugiadas y migrantes. Introduce la posibilidad de otorgar a las mujeres migrantes supervivientes de violencia doméstica un permiso de residencia autónomo cuando su estado de residencia depende del de su pareja abusiva. También solicita a los gobiernos que reconozcan la violencia de género contra las mujeres como una forma de persecución y un criterio a tener en cuenta cuando buscan protección internacional en Europa a efectos de la determinación de la condición de refugiada y de otras formas de protección internacional.
Movilización feminista en Madrid reclamando más protección frente a la violencia de género, un objetivo central del Convenio de Estambul. © AI España
¿Por qué es tan importante el Convenio de Estambul?
La vigencia del Convenio de Estambul y la necesidad de su cumplimiento se reflejan tanto en las violaciones continuadas de los derechos de mujeres y niñas como en los avances logrados allí donde se aplica.
- La mutilación genital femenina (MGF) es una forma extrema de violencia de género y puede considerarse tortura. Tiene graves consecuencias para la salud física y psicológica de mujeres y niñas a lo largo de toda su vida. Aunque es ilegal en la Unión Europea, se estima que alrededor de 600.000 mujeres y niñas que viven en Europa han sido sometidas a MGF y que otras 190.000 niñas y mujeres corren riesgo de sufrirla en 17 países europeos. En España, para prevenirla e informar a las familias procedentes de países donde se practica, se aprobó en 2015 un Protocolo común de actuación sanitaria ante la MGF en el Sistema Nacional de Salud.
En Europa, las encuestas muestran que aproximadamente una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física y/o sexual desde los 15 años. La mayoría de la población europea considera que la violencia contra las mujeres es un problema extendido en su país. Ante esta realidad, muchas mujeres se movilizan defendiendo que el sexo sin consentimiento debe considerarse violación.
Amnistía Internacional analizó la legislación de 31 países europeos y, tras años de movilización feminista, 19 de ellos cuentan hoy con leyes que definen la violación como relaciones sexuales sin consentimiento. Entre los últimos países en adoptar una definición de violación basada en el consentimiento se encuentran Polonia, con una reforma aprobada en 2024, y Francia, cuya nueva ley fue adoptada en 2025 tras el emblemático caso de Gisèle Pelicot.
Las mujeres alzan la voz el 8M para exigir que se cumpla el Convenio de Estambul y se garantice una vida libre de violencia. © AI España
En consonancia con esto, la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, más conocida como “Ley de Sólo Sí es Sí”, reconoce el derecho a una asistencia integral, especializada y accesible para las mujeres, niñas y niños víctimas de violencia sexual. Este derecho incluye atención telefónica y recursos específicos, y se concreta en la creación de Centros de Crisis que atienden a las víctimas 24 horas al día, los 7 días de la semana, tal y como recomienda el Consejo de Europa.
Tras años de retrasos, a comienzos de 2025 el Ministerio de Igualdad anunció la apertura de los 53 centros de crisis 24 horas (uno por provincia), aunque no todos funcionaban a pleno rendimiento. Amnistía Internacional analizó en noviembre de 2025 la situación en seis comunidades autónomas y documentó un funcionamiento dispar, falta de atención especializada las 24 horas y barreras adicionales para mujeres en situación de mayor vulnerabilidad.
- Según la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2024, publicada en diciembre de 2025, el 14,5% de las mujeres residentes en España de 16 o más años ha sufrido violencia sexual fuera del ámbito de la pareja en algún momento de su vida, lo que equivale a más de 3 millones de mujeres. El 85,7% de las víctimas de delitos contra la libertad sexual son mujeres y más del 93% de las personas detenidas o investigadas por estos delitos son varones, según el Informe sobre delitos contra la libertad sexual del Ministerio del Interior (pp. 83-84) con datos de 2024. La mayoría de estos delitos quedan impunes. La palabra de la mujer sigue siendo cuestionada y muchas veces es ella quien acaba siendo juzgada en lugar del agresor, como denunciamos en el informe “Ya es hora de que me creas”.

Una activista sostiene una pancarta durante la Marcha del Millón de Mujeres. © SOPA Images/SIPA/2403110931
¿Cuáles son los riesgos para el Convenio de Estambul?
Los avances conseguidos por las mujeres con sus reivindicaciones y movilización frente a la violencia sexual corren el riesgo de caer en saco roto si no van acompañados de medidas legislativas, de recursos económicos y humanos, así como de políticas públicas encaminadas a la igualdad y a la erradicación de la violencia de género a través de la sensibilización que logren transformar la tan arraigada cultura machista en la que vivimos.
En este sentido, el Convenio de Estambul sigue siendo imprescindible en la lucha contra la violencia y por los derechos de las mujeres y las niñas. Debe garantizarse que todos y cada uno de los países de Europa lo ratifiquen lo antes posible, frenar los intentos de abandono como el iniciado por Letonia, y asegurar que sea implementado con los recursos materiales y humanos necesarios para conseguir los resultados deseados en materia de igualdad.