
Una manifestante con la boca tapada con cinta adhesiva desfila durante el Día Internacional de la Mujer. La gente muestra pancartas y carteles exigiendo y apoyando los derechos de las mujeres. - © SOPA Images/SIPA/2403091214

Una manifestante con la boca tapada con cinta adhesiva desfila durante el Día Internacional de la Mujer. La gente muestra pancartas y carteles exigiendo y apoyando los derechos de las mujeres. - © SOPA Images/SIPA/2403091214
Los derechos de las mujeres y las niñas forman parte de los derechos humanos universales y deben garantizarse sin discriminación en todo el mundo. Sin embargo, millones de mujeres siguen enfrentándose a violencia, desigualdad y abusos por el hecho de ser mujeres.
Amnistía Internacional investiga y hace campaña para que los Estados garanticen que todas las mujeres y todas las niñas puedan disfrutar plenamente de sus derechos humanos, para combatir la violencia que sufren y para que quienes la cometen rindan cuentas.
Los organismos internacionales de derechos humanos, como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), establecen que los Estados tienen la obligación de garantizar estos derechos, prevenir, investigar y sancionar todas las formas de violencia y reparar a las víctimas. Sin embargo, a pesar de los avances logrados en las últimas décadas, en ningún país del mundo se ha alcanzado todavía la plena igualdad de género.
Las mujeres y las niñas representan aproximadamente la mitad de la población mundial y deben disfrutar, sin discriminación, de todos los derechos humanos reconocidos en el derecho internacional. Los derechos de las mujeres no son “privilegios especiales”, sino la aplicación de los mismos estándares que protegen a todas las personas frente a la violencia, la pobreza, la exclusión y los abusos de poder.
Los órganos internacionales de derechos humanos recuerdan que los Estados deben garantizar que las mujeres y las niñas puedan ejercer en igualdad de condiciones todos sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, vivir libres de violencia y discriminación y tomar decisiones sobre sus propias vidas.
“Los derechos de las mujeres no son concesiones ni privilegios especiales, sino la garantía de que la mitad de la humanidad pueda vivir libre de violencia y discriminación y tomar decisiones sobre su propio cuerpo y su propio proyecto de vida”.

Los derechos de las mujeres no son negociables
Firma para que los derechos de las mujeres y las niñas estén garantizados en España.
Todas las mujeres y niñas tienen, entre otros, los siguientes derechos fundamentales:
“ FIRMA NUESTRAS ACCIONES SOBRE LOS DERECHOS DE LAS MUJERES y las niñas”
Garantizar los derechos de las mujeres no solo es una cuestión de justicia e igualdad, sino también una condición necesaria para construir sociedades más libres, democráticas y sostenibles.
Puede parecer evidente, pero en muchos lugares del mundo las mujeres siguen sin disfrutar plenamente de los mismos derechos que los hombres. Mientras persistan la discriminación y la violencia de género, la igualdad seguirá siendo una meta pendiente. Defender los derechos de las mujeres significa garantizar que todas las personas puedan vivir libres de violencia, participar en la vida pública, acceder a la educación y al trabajo en condiciones de igualdad y tomar decisiones sobre sus propias vidas.
Organismos internacionales como Naciones Unidas han señalado que la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas son fundamentales para el desarrollo sostenible, el crecimiento económico y la construcción de sociedades más pacíficas. Cuando se respetan y protegen los derechos de las mujeres, mejoran las condiciones de vida de las familias, las comunidades y las sociedades en su conjunto.
A lo largo de la historia, los avances en los derechos de las mujeres han sido posibles gracias a la movilización de movimientos feministas, organizaciones sociales y activistas en todo el mundo. Sin embargo, la defensa de estos derechos sigue siendo una tarea colectiva. El compromiso de la sociedad civil, las instituciones y la ciudadanía es esencial para impulsar cambios duraderos y garantizar que ninguna mujer ni niña quede atrás.

"A lo largo de la historia, los avances en los derechos de las mujeres han sido posibles gracias a la movilización de movimientos feministas, organizaciones sociales y activistas en todo el mundo. Hoy, su defensa sigue siendo una tarea colectiva para que ninguna mujer ni niña quede atrás".
Las mujeres y las niñas sufren vulneraciones de derechos humanos en todos los continentes, tanto en tiempos de paz como en contextos de conflicto armado. Estas vulneraciones se producen en el ámbito familiar y comunitario, en el trabajo, en Internet y también en instituciones o a manos de agentes del propio Estado.
En muchos países, leyes y políticas siguen discriminando a las mujeres en ámbitos como el acceso a la tierra y la herencia, el empleo, la seguridad social o la participación política. Incluso cuando las leyes reconocen la igualdad formal, las prácticas cotidianas, los estereotipos de género y las normas sociales continúan negando a las mujeres oportunidades y recursos en condiciones de igualdad.
La discriminación económica y laboral limita su acceso a trabajos dignos, a salarios justos y a sistemas de protección social, y aumenta la probabilidad de que vivan en la pobreza. Además, la carga desproporcionada de cuidados no remunerados, que recae principalmente sobre mujeres y niñas, restringe su tiempo, su autonomía y su participación en la vida pública y económica.
El control sobre la sexualidad y la reproducción es otro ámbito en el que se vulneran sus derechos: en muchos países, leyes y prácticas siguen permitiendo que familias, comunidades, autoridades religiosas o incluso el propio Estado tomen decisiones sobre su cuerpo, su vida sexual y reproductiva o el acceso al aborto, condicionando profundamente sus proyectos de vida.

“La desigualdad que viven muchas mujeres no es un accidente, sino el resultado de leyes, normas y prácticas que controlan su cuerpo, su tiempo y sus recursos, y les niegan el derecho a decidir sobre su propia vida”.
La violencia contra las mujeres y las niñas es una de las violaciones de derechos humanos más extendidas y persistentes en el mundo. Incluye la violencia en la pareja, la violencia sexual, el acoso, la trata con fines de explotación, la mutilación genital femenina, los matrimonios forzados o los llamados “crímenes de honor”, entre otras formas de violencia de género.
Estas violencias pueden producirse en el ámbito doméstico, en la comunidad, en el trabajo, en instituciones como escuelas o prisiones, en el espacio digital y también en contextos de conflicto armado o desplazamiento forzado. A menudo se utilizan para castigar y controlar a las mujeres por transgredir normas de género, por reclamar sus derechos o simplemente por existir en espacios donde no se las considera bienvenidas. En muchos casos, las leyes no ofrecen una protección adecuada, los servicios de apoyo son insuficientes y las supervivientes se enfrentan a barreras para denunciar, lo que perpetúa la impunidad y el silencio.

Muchas mujeres y niñas se enfrentan a formas de discriminación y violencia que se agravan por otros factores como la pobreza, la discapacidad, la edad, la pertenencia a minorías étnicas o raciales, la condición migrante o refugiada, el trabajo doméstico o sexual, o su orientación sexual e identidad de género.
Estas realidades se cruzan y generan experiencias específicas de exclusión que a menudo quedan invisibilizadas. Mujeres con discapacidad, mujeres indígenas o afrodescendientes, mujeres LBTIQ+ o mujeres que viven bajo regímenes autoritarios pueden afrontar mayores barreras para acceder a la educación, la salud, el empleo y la justicia, y un riesgo más elevado de violencia y represalias cuando defienden sus derechos. Por ello, la defensa de los derechos de las mujeres debe incorporar de forma explícita una perspectiva interseccional que reconozca y aborde estas desigualdades múltiples en las leyes, las políticas públicas y las prácticas cotidianas.

En 1948, las naciones del mundo adoptaron la Declaración Universal de Derechos Humanos, comprometiéndose a promover los derechos y libertades fundamentales sin distinción de sexo, raza, idioma o religión. Desde entonces se han desarrollado numerosos instrumentos jurídicos, políticas y mecanismos internacionales para garantizar que esos derechos se apliquen también a las mujeres y las niñas.
Entre los principales avances a nivel internacional destacan:

“Amnistía Internacional está junto a los movimientos de mujeres exigiendo justicia e igualdad de género”
Estos instrumentos y políticas han contribuido a impulsar reformas legales, políticas públicas y movimientos sociales en todo el mundo para avanzar en la protección de los derechos de las mujeres y las niñas.

Amnistía Internacional exige a los Estados que cumplan sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos y garanticen que todas las mujeres y las niñas sin excepción, puedan ejercer y disfrutar de sus derechos en plenas condiciones de igualdad y seguridad. Para lograr una transformación estructural, la organización insta a los gobiernos a que:


¡No te vayas!
Queremos contarte algo
La violencia de género no es un invento. En España, más de la mitad de las mujeres han sufrido violencia solo por ser mujeres. Cada día se denuncian 14 violaciones y 55 agresiones sexuales. Pero mientras algunas voces cuestionan nuestros derechos, nosotras alzamos la voz. Firma para exigir a los partidos políticos que no den ni un paso atrás.