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Equipo del Secretariado Estatal celebrando la liberación de Yecenia Armenta

Es un sueño, aún no me lo creo

Cristina Llongo, responsable de la Acción Prioritaria por la liberación de Yecenia Armenta @cristina_llongo, 

El 7 de junio, recibimos una gran noticia: Yecenia Armenta, que llevaba más de 3 años en la cárcel de Sinaloa (México) sin más prueba que una declaración firmada bajo tortura, había sido liberada. Era la mejor información que podíamos oír en la Sección Española después de varios meses de trabajo intenso por su liberación. 

Sin pruebas

Yecenia Armenta Graciano fue arrestada en julio de 2012 por policías del estado de Sinaloa, en el norte de México. Fue violada, asfixiada y colgada de los pies para que “confesara” haber asesinado a su esposo. La única evidencia directa que se presentó en su contra fue la declaración obtenida bajo tortura. Esa única prueba bastó para condenarla a prisión, donde estaba desde hacía más de 3 años.

Preparando la acción #LibertadXaYecenia

La acción #LibertadXaYecenia fue fruto de un proceso de trabajo intenso. Queríamos que los grupos de activistas de la organización realizaran acciones llamativas que aparecieran en los medios de comunicación locales. Cuantos más medios difundieran el caso de Yecenia y la situación de la tortura en México, más posibilidades teníamos de conseguir impacto entre las autoridades de México.

Para pensar en una acción atractiva, realizamos una sesión de creatividad donde llenamos las paredes de la sala de reuniones con ideas. Muchas de ellas se descartaron enseguida, pero una fue cogiendo fuerza: que los grupos de activistas organizaran guerras de almohadas. En ellas, por un lado, estaría el “equipo” del Procurador de Sinaloa, la persona que tenía en su mano liberar a Yecenia. Por el otro, el “equipo” de activistas de Amnistía Internacional, que tenían una misión: “despertar” al procurador de su sueño de más de 3 años para que liberase a Yecenia.

Durante el proceso, hubo carreras por la oficina, llamadas, correcciones para Xavi, nuestro paciente y entusiasta diseñador, que preparó caretas con el rostro del Procurador de Sinaloa para poder realizar nuestras guerras de almohadas. Recuerdo el último día antes de vacaciones de Semana Santa: teníamos que preparar un mail informativo y dejar listas las caretas para mandar a la imprenta. Todo un reto, pero lo conseguimos.

Grupo de Amnistía Internacional de la Palma en la guerra de almohadas por la liberación de Yecenia Armenta. © Amnistía Internacional   

Después, llegó el turno de los y las activistas, que organizaron diferentes acciones en sus localidades y llamaron la atención de los medios de comunicación. Además, organizamos una gira con Gabriela Carreón, de la organización mexicana Centro Prodh y abogada de Yecenia Armenta, que visitó ocho ciudades españolas difundiendo el caso y la situación de la tortura en México. La presión de todas estas acciones llegó hasta México: el gobernador de Sinaloa fue preguntado por las actividades de los grupos de la sección española diciendo que no es con “máscaras” o desde el extranjero que se aplica la ley.  ¡Bien! Una constatación directa de que eran conscientes de que internacionalmente se seguía el devenir judicial del caso.

Y después de tanto esfuerzo, la gran noticia: la liberación.

La noticia más esperada

Era un lunes por la tarde y, de repente, recibí la llamada de Gabriela Carreón Lee. Me dio la noticia que tanto habíamos esperado. No lo podía creer: después de casi 4 años, Yecenia estaba libre.

Estaba tan nerviosa que no paraba de moverme pasillo arriba y abajo, llamando a gente para contarles la noticia y sin poder hablar con nadie… Al día siguiente, en la oficina, todo fueron emociones intensas: la celebración, los abrazos con las compañeras y compañeros, las lágrimas, las reuniones, y, lo mejor: escuchar la voz de Yecenia diciendo:

 

Gracias

Gracias a todos los y las activistas que han hecho posible esta liberación. A los medios que han difundido nuestras acciones. Y, sobre todo, gracias a Gabriela Carreón por su tenacidad, esfuerzo y cariño, a pesar de tu rotura de menisco.

Solo queda abrazar a Yecenia y compartir con ella nuestro cariño y admiración por resistir a un sistema injusto, que favorece la impunidad.

Y ahora, a seguir luchando por las víctimas de tortura en México, por aquellas personas que aún permanecen en la cárcel. No pararemos de trabajar porque el horror de la tortura desaparezca de nuestras vidas. Y, para ello, necesitaremos la ayuda de todos y todas. ¡Contamos con vuestro apoyo!