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Narges Husseini "la chica de la calle Enghelab" (La chica de la calle Revolución) se quitó su pañuelo blanco en medio de la calle y lo anudó a un palo como protesta por el uso obligatorio del velo islámico. © Foto de Salampix / Abaca / Sipa USA

Defensoras en Irán: prisión y condena segura

Por Antonio Cámara (@antonio_polaris), Equipo de Mujeres y Derechos Humanos en Amnistía Internacional España,

En Irán, la violencia contra las mujeres y la discriminación son endémicas. Y, en este marco, las mujeres defensoras que se atreven a alzar su voz sufren una represión constante. Reiteradamente sufren represalias por las actividades que realizan contra la pena de muerte, a favor de los derechos humanos de las mujeres, por exigir verdad, justicia y reparación para las víctimas de ejecuciones sumarias o desapariciones forzadas o por promover la educación de las minorías.

Se las vigila y se las judicializa para reprimir y evitar los intentos de las mujeres por organizarse para defender sus derechos. Incluso esto lleva aparejado el control de sus actividades en el extranjero. El discurso oficial que equipara el feminismo con la delincuencia, el que cualquier iniciativa encaminada a la reivindicación de los derechos de las mujeres sea tratada como una conspiración contra la seguridad nacional o que se difame a las mujeres que se oponen al uso del hiyab forma parte de un ataque continuado contra las defensoras y activistas. Si eres mujer y no te callas, te espera la cárcel.


Una mujer camina junto a un mural en el centro de Teherán, Irán, el miércoles 3 de enero de 2018. Decenas de miles de iraníes participaron en manifestaciones progubernamentales en varias ciudades de todo el país ese día para calmar los nervios tras una semana de protestas y disturbios que dejaron al menos 21 muertos. © Foto AP / Ebrahim Noroozi

La pregunta que surge es por qué, en lugar de interrogar y detener a los responsables de los ataques con ácido, los cuerpos de seguridad atacan a quienes protestan contra los horrendos crímenes cometidos contra las mujeres de este país. ¿Acaso las mujeres han de ser primero víctimas de la violencia, en cualquiera de sus formas, como víctimas de ataques con ácido, y luego como manifestantes pacíficas contra los ataques con ácido?”. Esto escribió Narges Mohammadi, presidenta ejecutiva del Centro para la Defensa de los Derechos Humanos, que fue interrogada exhaustivamente por participar pacíficamente en protestas en las que se instaba a las autoridades a investigar los ataques con ácido contra las mujeres de Isfahán en octubre de 2014.

Recientemente se ha hecho viral un vídeo en las redes sociales que muestra a una mujer de pie, sola, sobre una estructura de cemento en una concurrida calle de Teherán, sin pañuelo en la cabeza y ondeando en silencio una bandera blanca. El vídeo se lanzó en el marco de la campaña popular los Miércoles Blancos, que insta a las mujeres a compartir fotos y vídeos en las redes sociales usando pañuelos o trozos de tela blancos en protesta por el velo obligatorio.

Según testigos presenciales, esta mujer, de la que sus familiares no quieren dar el nombre por motivos de seguridad ante posibles represalias, fue arrestada y llevada a un centro de detención conocido como Kalantari 148. No se conoce su paradero actual, lo que despierta temores sobre su seguridad. Según ha sabido Amnistía Internacional también en diciembre de 2017 fue detenida una joven de unos 18 años por protestar pacíficamente contra el velo obligatorio dentro de la misma campaña.

Las mujeres de Irán que desafían de forma pacífica el uso obligatorio del velo han sido objeto de detenciones, campañas difamatorias en los medios de comunicación, acusadas de “insultar al islam” e incluso han recibido amenazas de muerte.

Atena Daemi lleva encarcelada desde noviembre de 2016. Cumple una condena de siete años de cárcel por sus actividades pacíficas en defensora de los derechos humanos. En octubre de ese año escribió en su página de Facebook : “El juez me dijo que mi oposición al uso del velo equivalía a oponerme a normas claramente establecidas en el Corán, que había insultado el carácter sagrado de la religión y que mi sentencia debía ser la pena de muerte.” Atena es, además, una destacada activista contra la pena de muerte. Ha sido acusada de reunión y colusión contra la seguridad nacional, difusión de propaganda contra el sistema, insultos al fundador de la República Islámica de Irán y el líder supremo y ocultamiento de pruebas.

Mariam Akbari Monfared fue detenida en 2009 y víctima de desaparición forzada durante cinco meses. Desde la cárcel presentó una denuncia formal ante la Fiscalía en la que solicitaba una investigación oficial sobre la ejecución masiva en 1988 de varios miles de presos políticos. No se ha tramitado la denuncia. Ruhie Safajoo está a la espera de juicio después de ser detenida e interrogada a diario, sin acceso a un abogado. Publicó en su cuenta de Facebook mensajes sobre la violación de su derecho a educación superior y la discriminación que sufre como bahaí. Por buscar verdad y justicia, Mansoureh Behkish

La persecución de estas valientes defensoras debe parar de manera inmediata. Las autoridades iraníes deben asegurar su protección específica contra la violencia y amenazas que sufren por ser mujeres. Deben ser puestas inmediatamente en libertad. Ser mujer no es delito. Ser defensora no es delito.

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