La Flotilla Global Sumud zarpó con más de 70 embarcaciones y cerca de 3.000 personas de un centenar de países en una iniciativa civil que buscaba desafiar el bloqueo israelí y reclamar el acceso sin restricciones a ayuda humanitaria. La misión incluía una flota médica con alrededor de 1.000 profesionales sanitarios y suministros esenciales destinados a un sistema de salud devastado. Todo ello en un contexto de crisis humanitaria extrema, en el que la mayoría de la población de Gaza sigue desplazada y el acceso a alimentos, medicinas y bienes básicos continúa severamente limitado.

Barcos de la flotilla internacional navegan tras salir de Marsella para unirse a la misión civil que busca llevar ayuda humanitaria a Gaza y desafiar el bloqueo marítimo. © Denis Thaust / SOPA/SIPA
Flotilla de Gaza 2026: qué es la Global Sumud y qué ha ocurrido
La flotilla de Gaza de 2026 se organizó en medio de una crisis humanitaria cada vez más grave en la Franja. Según Naciones Unidas, más del 60% de los niños y niñas menores de dos años sufren pobreza alimentaria, mientras miles de mujeres embarazadas y en periodo de lactancia padecen desnutrición.
La misión, conocida como Flotilla Global Sumud, reunía a más de 70 embarcaciones y cerca de 3.000 personas de un centenar de países con el objetivo de llevar ayuda humanitaria y reclamar el acceso sin restricciones a Gaza. El 29 de abril de 2026, fuerzas israelíes interceptaron al menos 22 barcos de la flotilla en aguas internacionales frente a la isla griega de Creta, a más de 1.200 kilómetros de la Franja, bloqueando además los canales de comunicación de las embarcaciones abordadas.
De las aproximadamente 175 personas detenidas, la mayoría fue desembarcada en Creta bajo custodia de la policía griega. Dos activistas, el hispano-palestino Saif Abu Keshek y el brasileño Thiago Ávila, fueron trasladados a territorio israelí y se encuentran en el centro de detención de Shikma, en Ashkelon, a la espera de resolución judicial. Varios participantes han denunciado agresiones durante el abordaje y la custodia posterior, y al menos 35 han requerido atención médica.
Además de las embarcaciones interceptadas, otros barcos de la flotilla no fueron abordados y permanecen en el Mediterráneo oriental. Según informaciones publicadas por medios de comunicación, varias de estas embarcaciones se están reagrupando en el sur de Creta con la intención de retomar la ruta hacia Gaza, aunque las condiciones meteorológicas y los protocolos de seguridad han retrasado la llegada prevista. La misión continúa activa.
Esta situación se produce pese al alto el fuego anunciado el 9 de octubre de 2025. Según Amnistía Internacional, desde el alto el fuego Israel solo ha permitido la llegada de suministros extremadamente limitados, mientras la población civil vive hacinada en tan solo el 40% de la Franja, con el resto convertido en zona prohibida.
Ante estos hechos, la organización ha pedido la liberación inmediata e incondicional de todas las personas detenidas y ha exigido que, mientras estén bajo custodia, las autoridades israelíes garanticen su acceso a asistencia consular, su trato humano y su protección frente a la tortura y otros malos tratos. Amnistía Internacional también ha señalado que estos hechos se producen en el marco de una investigación en curso en Italia sobre los malos tratos documentados, entre ellos privación del sueño y negación de agua y atención médica, sufridos por 36 activistas italianos durante la interceptación de octubre de 2025.
La misión de 2026 no es un hecho aislado, sino que se inscribe en una serie de iniciativas que, desde hace más de una década, han intentado romper el bloqueo por mar y visibilizar la situación en la Franja de Gaza. Para entender su alcance, conviene mirar atrás y recorrer algunos de los episodios más significativos, muchos de ellos ampliamente conocidos.
Historia de la flotilla de Gaza: de 2010 a la actualidad
El Madleen: el precedente más reciente
En junio de 2025, el velero Madleen fue interceptado por fuerzas israelíes en aguas internacionales mientras intentaba llevar ayuda humanitaria a Gaza. A bordo viajaban 12 activistas de distintas nacionalidades, en una misión que buscaba desafiar de forma simbólica el bloqueo y visibilizar la situación de la población civil.
La operación terminó con la detención de toda la tripulación y el remolque del barco al puerto israelí de Ashdod, desde donde las personas a bordo fueron posteriormente deportadas o quedaron a la espera de serlo. Las autoridades israelíes minimizaron la importancia de la carga humanitaria, tachando el barco de “selfie yacht” y acusando a la tripulación de buscar atención mediática en lugar de entregar ayuda por canales oficiales.
Sin embargo, reducirlo a eso sería faltar a la verdad. El Madleen no fue solo un barco. Llevaba el nombre de Madleen Kulab, una joven pescadora palestina y la primera mujer capitana de pesca en Gaza, convertida en símbolo de resistencia civil frente al bloqueo. Nombrarlo así no era un gesto neutro: era situar la misión junto a quienes viven y resisten ese bloqueo cada día.
Como Madleen, quienes se embarcan en estas iniciativas asumen riesgos reales para visibilizar una crisis que sigue desarrollándose lejos de la mirada internacional. Organizaciones de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, denunciaron el uso de la fuerza contra una misión civil desarmada y recordaron que estas acciones limitan gravemente el acceso de la población de Gaza a ayuda humanitaria.

Manifestación en el Ángel de la Independencia en apoyo a Greta Thunberg y las personas activistas detenidas por Israel cuando intentaban llevar ayuda humanitaria a Gaza. © Josue Perez/ZUMA Press Wire/Shutterstock
Flotilla de Mujeres 2016: solidaridad en femenino
La misión del Madleen no es un hecho aislado. Forma parte de una serie de iniciativas conocidas como la Flotilla de la Libertad, que desde 2008 han intentado romper el bloqueo marítimo impuesto por Israel sobre Gaza. Una de las más recordadas es la Flotilla de Mujeres de 2016, compuesta exclusivamente por mujeres activistas y defensoras de derechos humanos de distintos países.
A bordo del velero Zaytouna-Oliva viajaron, entre otras, la premio Nobel de la Paz Mairead Maguire, la parlamentaria argelina Samira Douaifia y la exdiputada tunecina Latifa Habachi. El objetivo era claro: llevar un mensaje de solidaridad y esperanza a las mujeres palestinas que sobreviven bajo el bloqueo, visibilizando el impacto específico del asedio sobre ellas.
“La Flotilla de Mujeres de 2016 demostró que la solidaridad también tiene rostro de mujer.”
El 5 de octubre de 2016, tras varios días de navegación desde Barcelona, el velero Zaytouna-Oliva fue interceptado por la marina israelí a unas 35 millas náuticas de la costa de Gaza. Las 13 mujeres a bordo fueron detenidas y deportadas. Israel, una vez más, bloqueó la llegada de ayuda humanitaria simbólica y desoyó los llamados internacionales a permitir el paso seguro del barco.
A pesar de su corta duración, la Flotilla de Mujeres logró su propósito: poner el foco en el papel de las mujeres en la resistencia no violenta, denunciar el bloqueo y generar una oleada de solidaridad internacional.
La Flotilla de la Libertad II (2011): el bloqueo diplomático
La llamada Flotilla de la Libertad II recibió ese nombre porque fue el segundo intento coordinado internacionalmente de romper el bloqueo israelí a la Franja de Gaza por mar, justo después del dramático asalto al Mavi Marmara en 2010.
Más de 10 barcos y entre 300 y 500 personas de unos 20 países estaban listos para zarpar rumbo a Gaza desde diversos puertos del Mediterráneo. Entre ellos, el barco español “Gernika” con políticos, periodistas, personal sanitario, defensores y defensoras de derechos humanos y activistas de reconocido prestigio.
Pero Israel no necesitó usar la fuerza en alta mar esta vez. Hizo algo más discreto, pero igualmente eficaz: una operación diplomática y de presión sin precedentes para que Grecia impidiera la salida de los barcos desde sus puertos. Grecia, en ese momento sumida en una grave crisis económica y necesitada del apoyo internacional, cedió. Prohibió oficialmente la salida de embarcaciones hacia Gaza “por motivos de seguridad”.
Pese a la prohibición, algunos barcos intentaron zarpar de forma simbólica:
- El barco estadounidense "The Audacity of Hope" intentó salir del puerto del Pireo y fue rápidamente interceptado por la guardia costera griega. La capitana fue detenida, el barco inmovilizado y el pasaje quedó retenido.
- El barco español "Gernika" fue bloqueado en Creta. La tripulación mantuvo una huelga de hambre frente al consulado de Grecia y se realizaron denuncias legales, pero no lograron autorización para salir.
- Solo un barco, el "Dignite al-Karama" francés, logró escapar del cerco griego. Zarpó en secreto desde una isla del Egeo, llegó hasta aguas internacionales y navegó durante días rumbo a Gaza. Pero fue interceptado finalmente por la armada israelí a unos 65 kilómetros de la costa, sin violencia, y remolcado al puerto de Ashdod. El pasaje fue detenido y posteriormente deportado.
Aunque la flotilla no llegó a destino, el mensaje fue rotundo: el bloqueo a Gaza no solo se mantenía, sino que contaba con la complicidad internacional.

Niños y niñas palestinas sostienen flores en señal de duelo por las víctimas del Mavi Marmara durante una protesta en Gaza. © CHINE NOUVELLE/SIPA/1006021449
El Mavi Marmara: ¿Qué pasó en la flotilla de Gaza de 2010?
El 31 de mayo de 2010, el mundo amaneció con una noticia que sacudió conciencias y marcó un antes y un después en la historia de la solidaridad con la población palestina. El Mavi Marmara, un barco de bandera turca que formaba parte de una flotilla internacional con ayuda humanitaria para Gaza, fue asaltado por el ejército israelí en una operación que se perpetró en aguas internacionales, en plena noche y con total impunidad.
A bordo viajaban más de 600 personas de más de 35 países: activistas, periodistas, personal sanitario, parlamentarios y parlamentarias. Llevaban toneladas de alimentos, medicinas, material escolar y de reconstrucción. Pero sobre todo, llevaban un mensaje: Gaza no está sola.
Cuando las fuerzas israelíes abordaron el Mavi Marmara desde helicópteros y lanchas militares, la violencia se desató a bordo. Nueve activistas (incluido el periodista Cevdet Kılıçlar) murieron durante el asalto, y más de treinta personas resultaron heridas; una de las víctimas, Uğur Süleyman Söylemez, permaneció en coma y falleció cuatro años después, elevando la cifra total de muertos a diez. Las imágenes del ataque dieron la vuelta al mundo: sangre sobre la cubierta, gritos, confusión y manos en alto.
“Lejos de intimidar al movimiento de solidaridad, el ataque al Mavi Marmara lo convirtió en un símbolo mundial. Las víctimas no fueron olvidadas y sus memorias siguen presentes en cada una de las flotillas.”
Israel alegó "legítima defensa" pero ni siquiera la propia comisión de investigación encargada por las autoridades israelíes pudo establecer que los activistas tuvieran armas a bordo, a pesar de las afirmaciones de las Fuerzas de Defensa de Israel. Por el contrario, la Misión internacional de determinación de los hechos de la ONU“no [encontró] pruebas que demuestren que alguno de los pasajeros hubiera utilizado armas de fuego ni de que éstas hubieran sido llevadas a bordo”, y señaló que las autoridades israelíes se negaron a facilitar informes médicos o cualquier otra evidencia que corroborara las denuncias de uso de armas de fuego por los activistas. Las investigaciones internacionales, en cambio, señalaron que se trató de un uso excesivo e injustificado de la fuerza contra civiles desarmados que se encontraban en aguas internacionales. La ONU llegó a calificar la actuación como una violación grave del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos.
Lejos de intimidar al movimiento de solidaridad, el ataque al Mavi Marmara lo convirtió en un símbolo mundial. Las víctimas no fueron olvidadas y sus memorias siguen presentes en cada una de las flotillas.
La solidaridad sigue navegando hacia Gaza
Durante años, las flotillas han intentado romper el bloqueo por mar y visibilizar una crisis que sigue agravándose. La misión de 2026 lo ha intentado de nuevo, con la mayor flota civil organizada hasta la fecha. Lo que está en juego no es solo si los barcos logran llegar, sino si se permite algo mucho más fundamental: el acceso de la población civil a alimentos, medicinas y suministros esenciales.
Garantizar el paso seguro de misiones humanitarias desarmadas es una obligación bajo el derecho internacional. La interceptación de la Flotilla Global Sumud en aguas internacionales, con decenas de personas detenidas y dos activistas trasladados a Israel, vuelve a evidenciar la falta de acción efectiva de la comunidad internacional frente a una crisis que no deja de profundizarse.
Preguntas clave sobre la flotilla de Gaza y sus misiones
Si quieres entender rápidamente qué es la flotilla de Gaza, aquí resumimos las preguntas clave y sus respuestas.
¿Qué es la flotilla de Gaza y por qué se organiza?
La flotilla de Gaza es una iniciativa civil internacional formada por barcos que intentan llevar ayuda humanitaria a la Franja y denunciar el bloqueo marítimo impuesto por Israel. No se trata de una sola misión, sino de una serie de expediciones organizadas desde 2008. En 2026, la principal iniciativa es la Flotilla Global Sumud, una misión internacional que reúne a más de 70 embarcaciones y cerca de 3.000 activistas de un centenar de países con el objetivo de llevar ayuda humanitaria y reclamar el acceso sin restricciones a Gaza.
¿Qué significa Sumud?
Sumud es una palabra árabe que significa resistencia firme o perseverancia ante la adversidad. En el contexto palestino, el término lleva décadas usándose para describir la actitud de quienes se niegan a abandonar su tierra o su lucha a pesar de las presiones y el sufrimiento. Nombrar la flotilla con esta palabra no es un detalle menor: es una declaración de principios sobre el tipo de resistencia que representa la misión.
¿Qué pasó con el Mavi Marmara?
El Mavi Marmara fue uno de los episodios más graves de la flotilla de Gaza. El 31 de mayo de 2010, este barco de bandera turca fue asaltado por el ejército israelí en aguas internacionales mientras formaba parte de una misión con ayuda humanitaria. A bordo viajaban más de 600 personas de más de 35 países. Durante el abordaje, fuerzas israelíes mataron a diez activistas (uno de ellos falleció cuatro años después tras permanecer en coma)y dejaron heridas a más de treinta. La misión de investigación de la ONU concluyó que Israel empleó fuerza excesiva e injustificada contra civiles desarmados en aguas internacionales, calificando la actuación como una violación grave del derecho internacional humanitario.
¿Es legal interceptar la flotilla de Gaza en aguas internacionales?
Según el derecho internacional, no. Los barcos civiles que navegan en aguas internacionales están bajo la jurisdicción del Estado de su bandera, y ningún otro Estado puede abordarlos ni detenerlos sin su consentimiento, salvo en circunstancias muy concretas que no se aplican a una misión humanitaria desarmada. Sin embargo, Israel ha interceptado sistemáticamente las flotillas alegando razones de seguridad, en una actuación que organizaciones de derechos humanos y expertos en derecho internacional han calificado reiteradamente como ilegal.
¿Qué lleva la flotilla de Gaza?
La flotilla de Gaza transporta suministros humanitarios esenciales: alimentos, medicinas, material médico y equipamiento para el sistema sanitario gazatí, que ha quedado devastado tras meses de ofensiva y restricciones. La misión de 2026 incluye además una flota médica con alrededor de 1.000 profesionales sanitarios. Más allá de la carga material, las flotillas tienen también un objetivo político explícito: visibilizar el bloqueo, presionar a la comunidad internacional y demostrar que la solidaridad civil no cesa aunque los canales oficiales estén cerrados.
