“No creo que esas ejecuciones nos hayan convertido en un estado más seguro, y, desde luego, no nos han hecho más nobles como sociedad. No podría tomar parte de nuevo en algo que considero moralmente incorrecto”, expresó John Kitzhaber, gobernador del estado de Oregón. Amnistía Internacional celebra la postura de un gobernador de Estados Unidos que, por principios morales, ha impuesto esta semana una moratoria sobre las ejecuciones durante el resto de su mandato como gobernador.
El gobernador del estado de Oregón, John Kitzhaber, ha concedido el indulto a Gary Haugen, un homicida condenado a muerte cuya ejecución estaba prevista el día 6 de diciembre, tras haber renunciado a recurrir su condena. Kitzhaber ha afirmado que la pena de muerte en el estado de Oregón no era “ni buena ni justa”, y que no permitirá que se lleven a cabo más ejecuciones durante su mandato como gobernador.
Kitzhaber ha pedido a la asamblea legislativa del estado de Oregón que “plantee posibles reformas antes de la sesión legislativa de 2013”, y ha añadido que está “convencido de que podemos encontrar una solución mejor”a la delincuencia violenta, que sirva para fomentar la seguridad pública y ayude a las víctimas y sus familiares. “La decisión del gobernador Kitzhaber se ajusta por completo al espíritu abolicionista del derecho internacional de los derechos humanos y a las continuas peticiones de la Asamblea General de la ONU para que se lleve a cabo una moratoria global. Otros estados de EE. UU. deberían seguir su ejemplo”, afirmó Rob Freer, investigador sobre Estados Unidos de Amnistía Internacional.

