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Mujeres y niñas

Estudiantes de la universidad de Rana, en Kabul, Afganistán. © Marcus Perkins para AI
Estudiantes de la universidad de Rana, en Kabul, Afganistán. © Marcus Perkins para AI

Las mujeres sufren discriminación, ya sea institucionalizada por ley o en la práctica, incluso en países con leyes que garantizan la igualdad.  

La violencia contra las mujeres y niñas en todas sus formas –violencia sexual, maltrato, mutilación genital– es la violación de derechos humanos más intensa y transversal, está en todos los países, culturas y clases sociales. La trata con fines de explotación sexual afecta especialmente a mujeres y niñas, que caen en esas redes mediante engaño, coacción o violencia. Los derechos sexuales y reproductivos también están amenazados, pues se impide a mujeres y niñas decidir sobre su cuerpo y se las castiga si lo hacen. Los conflictos armados y el auge del extremismo violento las exponen a graves abusos, como violación, secuestro y esclavitud sexual, y corren especial peligro cuando se ven forzadas a abandonar su hogar, convirtiéndose en desplazadas o refugiadas.  

La falta de acceso en igualdad a la participación en la vida pública y política hace más difícil que las voces de las mujeres sean escuchadas, y cuando se atreven a defender sus derechos son perseguidas, amenazadas, agredidas e incluso pagan con su vida. La impunidad sigue siendo la norma cuando se trata de abusos cometidos contra los derechos de las mujeres y las niñas.

En España, la violencia contra las mujeres es una de las violaciones de derechos humanos más habitual.

Los Estados deben garantizar los derechos humanos de las mujeres

Los organismos internacionales de derechos humanos, como la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), entre otros, establecen que los Estados tienen la obligación de garantizar los derechos humanos de las mujeres, y a prevenir, investigar y sancionar todas las formas de violencia, así como reparar a las víctimas. Pero aunque ha habido logros significativos, en ningún país del mundo se ha conseguido la plena igualdad de género.

Varias mujeres sostienen pancartas contra la violencia sexual en una manifestación celebrada en El Cairo, Egipto, en junio de 2014. © Getty Images/Ahmed Ismail/Anadolu Agency

LOS DERECHOS EN CONTEXTO

Igualdad y no discriminación

Negar la igualdad de derechos a las mujeres limita su autonomía y poder de decisión, su acceso a la justicia, a la educación, a la salud y a los recursos económicos. La discriminación de género pretende convertir a las mujeres en ciudadanas de segunda. En Irán las mujeres no pueden acceder a ciertos empleos o estudios ni asistir a actos deportivos, se les impone un código de vestimenta estricto y su testimonio en un juicio vale la mitad.

Además, la discriminación de las mujeres se multiplica si tienen una discapacidad, pertenecen a una etnia o profesan una religión determinada. En Canadá, la policía admitió que 1.017 mujeres y niñas indígenas habían sido asesinadas entre 1980 y 2012, una tasa cuatro veces superior a la del resto de mujeres.

Libertad de expresión

Buscar, recibir y difundir información e ideas mediante la palabra, el arte o incluso la forma de vestir es un derecho humano, pero muchas mujeres son perseguidas y agredidas por exigir sus derechos y alzar la voz contra la injusticia. En China, cinco jóvenes fueron detenidas tras organizar actos contra el acoso sexual para el Día de la Mujer en 2015.

Y aunque también es un derecho expresar la propia orientación sexual y la identidad de género, unos 80 países penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo y muchos otros no protegen a las personas gays, lesbianas o transgénero de los crímenes contra ellas. Ekaterina Khomenko apareció degollada en San Petersburgo, Rusia, en 2014. Era lesbiana y daba clases de tango a parejas del mismo sexo.  

Derechos sexuales y reproductivos

Todas las personas tienen derecho a decidir sobre su salud sexual y reproductiva, pero los gobiernos controlan la sexualidad de mujeres y niñas y permiten que otros lo hagan. Las mujeres no son criminales por someterse a un aborto pero, en Irlanda, donde el aborto solo es legal si está en riesgo la vida de la mujer, pueden ser condenadas a 14 años de cárcel y, en El Salvador, donde se prohíbe abortar en todos los casos, pueden ser encarceladas hasta 50 años.

Los derechos sexuales de las niñas y adolescentes están por encima de las tradiciones y religiones, pero tres millones de niñas en el mundo corren el riesgo de sufrir mutilación genital femenina cada año y en Europa son 180.000. Los matrimonios forzados y precoces son otra violación de los derechos humanos: 100 millones de niñas en el mundo se habrán casado antes de 2021.

Más información.

Trabajo sexual, stop abusos

Las personas que se dedican al trabajo sexual, en su gran mayoría mujeres que se enfrentan a arraigadas desigualdades de género y múltiples formas de discriminación, están especialmente expuestas a sufrir toda una serie de abusos contra los derechos humanos, como violación, violencia, extorsión y discriminación.

Los gobiernos deben tomar todas las medidas necesarias para proteger a las trabajadoras y trabajadores sexuales de los abusos y violaciones de derechos humanos y se recomienda la despenalización del trabajo sexual de personas adultas y con consentimiento como una de las medidas para conseguirlo. Amnistía Internacional insta a los gobiernos a que se les garantice el acceso a los derechos económicos, sociales y culturales, a la educación y a oportunidades de empleo. Además, pide a los gobiernos que tomen medidas para eliminar los estereotipos de género perjudiciales y todas las formas de discriminación y las desigualdes estructurales que pueden llevar a grupos marginados a vender servicios sexuales así como que garanticen la participación de las trabajadoras y trajabadores sexuales en la elaboración de las leyes que afectan a su vida y a su seguridad.

Las leyes sobre el trabajo sexual deben estar centradas en la protección contra la explotación y los abusos, no en intentar prohibirlo por completo y sancionar a quienes se dedican a él.

En China cinco jóvenes fueron detenidas tras organizar actos contra el acoso sexual para el Día de la Mujer, en 2015. Entre ellas Zhen Churan, a quien podemos ver en la foto. © Private
Protesta en Kampala, Uganda a favor de la libertad de expresión. ©AFP/Getty images
© Spencer Platt/2012 Getty Images
© Spencer Platt/2012 Getty Images

Una vida sin violencia

La violencia sexual es una de las formas más significativas de la violencia contra las mujeres y la mayoría de los perpetradores gozan de impunidad. En algunos países la legislación incluso discrimina a las supervivientes, las estigmatiza y agrava su sufrimiento. En Argelia y Túnez los violadores pueden eludir el castigo casándose con sus víctimas si son menores.

La violencia contra las mujeres ejercida por sus parejas sigue desatendida por los Estados. Según informes de la Organización Mundial de la Salud, el 70% de las mujeres asesinadas en el mundo lo son a manos de sus parejas o exparejas.

En España, cuya ley contra la violencia de género ya cumplió diez años, persisten barreras para obtener protección, justicia y reparación. Como consecuencia, decenas de mujeres siguen siendo asesinadas cada año.

Conflictos armados

Las mujeres y niñas son las víctimas invisibles, violadas, reclutadas, secuestradas, utilizadas como escudos humanos o en atentados suicidas, explotadas como esclavas sexuales, obligadas a contraer matrimonio forzado, vendidas o entregadas como “regalo” a los combatientes. Como en Nigeria, donde el grupo armado Boko Haram ha secuestrado al menos a 2.000 mujeres y niñas desde principios de 2014. Pero también ha sucedido en Irak, en Colombia o en Bosnia Herzegovina.

A causa de los conflictos, las mujeres, niñas y niños representan el 80% de quienes se ven obligados a abandonar sus hogares y desplazarse internamente o a buscar refugio en otros países. En Siria, 11 millones de personas han tenido que dejar sus hogares. Muchas mujeres salieron de Siria por temor a la violación pero en los campos de refugiados siguen en peligro de sufrir agresiones, acoso sexual y matrimonio temprano y forzado.

AMNISTÍA INTERNACIONAL EXIGE QUE LOS ESTADOS:

– Asuman su responsabilidad y cumplan y hagan cumplir los derechos humanos de mujeres y niñas, garantizando la igualdad en la ley y en la práctica.

– Que las leyes y políticas garanticen una protección efectiva de las mujeres y las niñas de todas las formas de violencia, acaben con la impunidad de sus autores y reparen a las víctimas.

– Para conseguirlo seguimos trabajando junto a los organismos de derechos humanos, organizaciones de la sociedad civil y cientos de miles personas que con sus acciones logran mejorar leyes, políticas y la vida de mujeres y niñas con nombres y apellidos.
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