"Nunca pensé que podría salir de Siria", relató Haytham al Maleh a Amnistía Internacional. "Incluso mientras cruzaba el control fronterizo del aeropuerto seguía sin dar crédito a que realmente tengo libertad para viajar". Cuando el 23 de junio de 2011, el abogado de Haytham al Maleh le contó que le habían levantado la prohibición de viajar que le habían impuesto siete años antes, Haytham no daba crédito. Pero era cierto. Haytham al Maleh recogió su pasaporte el 26 de junio y salió del país hacia el Europa dos semanas después.
Amnistía Internacional había hecho una enérgica campaña por su liberación tras su condena más reciente de tres años de prisión. Y en una de las escasas visitas de la organización a Siria, en junio de 2010, envió un observador a una sesión de su juicio como muestra de solidaridad.
Haytham al Maleh se quedó en libertad el 8 de marzo de 2011 gracias a una amnistía concedida para varias categorías de presos, entre ellos los mayores de 70 años. Pero su apoyo explícito a las protestas masivas que estallaron poco después lo obligaron a pasar a la clandestinidad para evitar una nueva detención. Mientras estaba oculto solicitó el pasaporte. Hasta que envió a sus abogados a comprobar el estado de esa solicitud no se enteró de que por fin tenía libertad para salir del país.
