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Los derechos de los migrantes, entre dos fuegos

Londres/Madrid.- Al menos cinco hombres de origen subsahariano perdieron la vida, y varios más resultaron heridos, durante la noche del 28 al 29 de septiembre de 2005, cuando varios centenares de individuos trataron de entrar en territorio español trepando por las dos vallas coronadas por alambre de cuchillas que separan el enclave español de Ceuta de Marruecos y se encontraron con la resistencia de agentes encargados de hacer cumplir la ley de ambos países. Los sucesos tuvieron lugar exactamente un mes después de la muerte en circunstancias similares de otros dos hombres, uno de ellos menor de edad, en el enclave español de Melilla.

Amnistía Internacional siente una gran preocupación por los informes sobre uso excesivo de la fuerza por parte de agentes encargados de hacer cumplir la ley de ambos países, un uso excesivo que al parecer dio lugar a las muertes antes descritas y a las graves heridas sufridas por otras personas que intentaban entrar en territorio español desde Marruecos. Según la información recibida por Amnistía Internacional, dos de los cinco fallecidos fueron hallados en el lado español de la valla, mientras que los otros tres se encontraban en el lado marroquí. Aunque, al parecer, los cinco presentaban heridas de bala, todavía no está claro qué tipo de munición se utilizó, y no se ha podido determinar si los disparos fueron realizados por agentes españoles, marroquíes o de ambos países.

Las autoridades de España y Marruecos han anunciado una investigación conjunta sobre los recientes sucesos de Ceuta. Amnistía Internacional insta a ambos gobiernos a investigar también los sucesos previos de Melilla y a garantizar que las investigaciones se llevan a cabo sin demora y son exhaustivas, independientes e imparciales, y que sus resultados se hacen públicos.

La organización de derechos humanos pide asimismo a ambos gobiernos que emprendan una revisión exhaustiva de la formación que reciben los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley que actúan en sus fronteras y de las prácticas que utilizan. Sin una formación específica, adecuada y regular sobre medidas y mecanismos de control de multitudes, los agentes pueden causar heridas innecesarias y graves, e incluso la muerte. También deben recibir formación más general sobre normas internacionales –como el Código de Conducta de la ONU para Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley y los Principios Básicos de la ONU sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley– y sobre la manera adecuada de aplicarlas a las labores de cumplimiento de la ley.

Información complementaria

Los cinco hombres que murieron la noche del 28 al 29 de septiembre de 2005 formaban parte de los varios centenares de personas que, según los informes, trataron de entrar en España trepando por las dos vallas coronadas por alambre de cuchillas que separan Ceuta de Marruecos.

Varias personas más de origen subsahariano han muerto en los últimos meses en las inmediaciones de la frontera entre el enclave español de Melilla y Marruecos, al parecer tras sufrir malos tratos o uso excesivo de la fuerza a manos de las fuerzas de seguridad españolas o marroquíes.

La noche del 28 al 29 de agosto de 2005, dos ciudadanos cameruneses murieron tras ser presuntamente alcanzados por balas de goma disparadas a corta distancia por la Guardia Civil española. Los dos formaban parte de un grupo de varios centenares de personas que, según los informes, trataron de trepar por la primera de las dos vallas que separan Melilla y Marruecos. En abril de 2004, dos ciudadanos de Nigeria murieron, según los informes, tras haber recibido disparos de las fuerzas de seguridad marroquíes en territorio de Marruecos cerca de la misma frontera.

Miles de migrantes y solicitantes de asilo, muchos de ellos del África subsahariana, tratan de cruzar a los enclaves españoles de Ceuta y Melilla cada año.