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Amnistía Internacional condena el uso excesivo de la fuerza por el ejército israelí

Amnistía Internacional siente preocupación por el deterioro de la situación humanitaria y de derechos humanos causado por la incursión del ejército israelí en el campo de refugiados de Jabaliya y las zonas circundantes en el norte de la Franja de Gaza (incluidos sectores de las localidades cercanas de Beit Hanoun y Beit Lahiya).

 

En las últimas semanas (desde el atardecer del martes 28 de septiembre), más de 70 palestinos han muerto; más de un tercio estaban desarmados, y entre ellos había unos 20 niños. Centenares más han resultado heridos.

 

El ejército israelí ha hecho un uso repetido de fuerza excesiva, incluidos fuertes bombardeos desde tanques y helicópteros de reconocimiento armado. La experiencia ha demostrado que el uso de este tipo de armas y la manera en que el ejército las ha desplegado en zonas residenciales densamente pobladas (el campo de refugiados de Jabaliya es uno de los lugares con más densidad de población del mundo, en el que más de 100.000 palestinos viven en menos de dos kilómetros cuadrados) conducen invariablemente a una elevada cifra de muertes de transeúntes y personas que no participan en enfrentamientos armados. Estas tácticas revelan una ausencia de respeto por los principios fundamentales de derechos humanos, incluido el derecho a la vida.

 

En determinadas zonas, el ejército israelí también ha destruido o dañado ilegítimamente casas, escuelas, redes de abastecimiento de agua y electricidad, carreteras y otras infraestructuras cruciales. Las fuerzas israelíes han obstaculizado el acceso a los servicios médicos, no sólo para los heridos en la operación militar sino también para quienes necesitan asistencia médica por otros motivos, incluidas mujeres que iban a dar a luz. En ocasiones, las ambulancias, cuando han conseguido llegar a quienes las necesitaban (a menudo no pueden llegar hasta las personas que necesitan tratamiento médico), han sido blanco del fuego del ejército israelí.

 

A lo largo de la semana pasada también se han impuesto estrictas clausuras en toda la Franja de Gaza, dividiéndola en cuatro sectores aislados y paralizando todos los aspectos de la vida: la gente no puede llegar a sus lugares de trabajo y los estudiantes no pueden llegar a las universidades. Además, las escuelas de la zona asediada por el ejército israelí en el norte de la Franja de Gaza se han cerrado. Miles de personas que viven en las zonas asediadas están sufriendo asimismo escasez de alimentos y otros productos esenciales.

 

Amnistía Internacional pide a las autoridades israelíes que:

 

- pongan fin de inmediato al uso de fuerza letal excesiva;

- cesen de inmediato la destrucción y los daños ilegítimos de casas, bienes, carreteras y otras infraestructuras palestinas;

- permitan el acceso inmediato a la asistencia médica y otros servicios esenciales para la población palestina en las zonas afectadas;

- respeten el derecho a la libertad de circulación de la población palestina en toda la Franja de Gaza.

 

Amnistía Internacional pide asimismo a los grupos armados palestinos que no inicien ataques y enfrentamientos armados con tropas israelíes desde zonas residenciales, ya que eso pone a los habitantes de estas zonas en peligro de ser blanco del fuego y las represalias del ejército israelí. Además, la organización reitera su llamamiento a los grupos armados palestinos para que cesen los ataques dirigidos contra civiles israelíes en Israel o en los Territorios Ocupados.