Cada 8 de marzo podemos ver en las calles muchas manifestantes que portan carteles con una figura que se repite de manera reiterada, por reconocerse como un símbolo del empoderamiento y fortaleza feminista.
Esta imagen es la de “Rosie, la Remachadora”, una mujer sobre un fondo amarillo, de ojos claros, pelo recogido, que lleva puesto un pañuelo de color rojo y lunares blancos y una camisa azul arremangada (representando de forma sutil los colores de la bandera de Estados Unidos). Muestra una mirada firme, flexiona su bíceps y proclama en un bocadillo una frase simple, pero directa ‘’We can do it’’ (Nosotras podemos hacerlo). Pero ¿cuál es la historia detrás de este icono femenino mundialmente reconocido?
¿Quién fue Rosie la Remachadora?
La figura que se representó en esta propaganda se inspiró en la fotografía de una trabajadora de una fábrica donde se reparaban y remachaban piezas de aviones. La modelo de la foto es Naomi Parker Fraley, que murió con 96 años el 20 de enero de 2018 en Washington. Ella y su hermana vivían en Alameda, California, cuando Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial y fueron contratadas en una base aeronaval, como muchas otras mujeres que se incorporaron al mercado laboral ante la falta de mano de obra masculina. Aunque la imagen se inspiró en Naomi Parker Fraley, Rosie la Remachadora representa a miles de mujeres que ocuparon estos puestos durante la guerra.

Las mujeres trabajaron a bordo del USS NEREUS, y se les muestra cuando estaban a punto de terminar el suelo de una parte de la sala de máquinas. De izquierda a derecha son Shipfitters Betty Pierce, Lola Thomas, Margaret Houston Thelma Mort y Katie Stanfill. Fuente: U.S. National Archives and Records Administration
El papel de las mujeres en la Segunda Guerra Mundial
Millones de mujeres trabajaron en fábricas, talleres y servicios esenciales, ocuparon puestos de aviadoras, guerrilleras y personal de apoyo en el frente, y participaron en movimientos de resistencia en distintos países europeos. Su rol fue decisivo para sostener el esfuerzo de guerra y sembró las bases de las posteriores luchas feministas.
Estas trabajadoras fueron conocidas como “Rosies” por “Rosie the Riveter”, un icono que nació de una canción que explicaba cómo ella trabajaba para su país mientras su novio luchaba en el frente. La canción, interpretada en los años 40 del siglo XX por “The Four Vagabonds”, animaba a las “Rosies” a hacer horas extras en las cadenas de montaje, a comprar bonos de guerra y a destinar su dinero extra a la Defensa Nacional.
A partir de esta representación musical se llegó a la pintura de Norman Rockwell y su obra "Rosie, la Remachadora", publicada en la portada del Saturday Evening Post el 29 de mayo de 1943, una mujer que llevaba bajo sus botas el Mein Kampf de Hitler y cuya imagen también se popularizó como icono del trabajo femenino durante la contienda. Finalmente se llegó al célebre cartel encargado en 1942 y exhibido en 1943 de J. Howard Miller, creado para la empresa Westinghouse Electric con el objetivo de animar a las mujeres estadounidenses a trabajar en las fábricas. En su origen no fue un símbolo feminista, sino un icono patriótico ligado al esfuerzo de guerra, pero contribuyó a convertir a estas mujeres en una nueva fuerza económica pujante en los Estados Unidos.
Cuarenta años más tarde, a partir de 1980, el cartel de “Rosie the Riveter” se rescató y se difundió a nivel mundial como símbolo feminista, redistribuyéndose y reinterpretándose en numerosas ocasiones, y utilizándose en campañas electorales como la de Hillary Clinton o siendo imitado por figuras famosas como Beyoncé.

Mujeres trabajadoras durante la Segunda Guerra Mundial en Marinship Corp. Fuente: U.S. National Archives and Records Administration
“Rosie, la Remachadora” fue el personaje que consiguió que la mujer se incorporara al mercado laboral, dejara las tareas del hogar y ocupase puestos de trabajo masculinizados. A pesar de este logro, la realidad cambió cuando, tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, los hombres volvieron a sus casas. Muchas mujeres fueron despedidas y se vieron obligadas a dejar sus puestos de trabajo y volver a los roles tradicionales de género, como ser amas de casa o ejercer trabajos no especializados. Pero la semilla ya estaba sembrada y la Segunda ola feminista (1950-1980) estaba en marcha. En ella se cuestionaron los roles de género y la familia, y se produjeron victorias como la Ley de Igualdad de Salario de 1963 en Estados Unidos.
¿Por qué Rosie la Remachadora es un símbolo feminista hoy?
Porque su imagen se ha resignificado: ya no es solo propaganda de guerra, sino un símbolo de mujeres que se organizan, trabajan fuera del hogar y reclaman igualdad de derechos. Por eso aparece en pancartas del 8M y en campañas feministas de todo el mundo.
En definitiva, “Rosie, la Remachadora” nos recuerda el papel crucial que tuvieron las mujeres durante la Segunda Guerra Mundial y se ha convertido en un icono del movimiento feminista. Aunque tras la contienda se intentó que volvieran al rol tradicional de cuidadoras del hogar, la lucha feminista permitió conquistar nuevos derechos y seguir avanzando hacia la igualdad, tal como muestran otros hitos y movilizaciones del 8M. Esta continuidad de la lucha se refleja también en debates actuales sobre la vigencia del feminismo, como los que plantea Amnistía Internacional al analizar las razones por las que el mundo sigue necesitando el feminismo. De este modo, cuando su imagen reaparece en cada 8M, nos recuerda que la igualdad no fue un regalo, sino el resultado de décadas de organización y lucha.
