El reciente fracaso del último acuerdo de alto el fuego en Siria produjo una feroz intensificación de los bombardeos en Alepo. Según el Centro de Documentación de Violaciones, un grupo independiente de derechos humanos de Siria, al menos 173 civiles perdieron la vida, principalmente en la gobernación de Alepo y su capital homónima.
Durante los bombardeos, los mensajes de texto y las llamadas de las personas atrapadas en la ciudad asediada describían unos constantes y terribles ataques, cuyo objetivo podría resumirse en una palabra: aniquilación. La llamada más preocupante que recibí fue la de Ghina, actualmente madre de dos hijos tras haber perdido al tercero de ellos hace un par de meses durante un ataque aéreo sobre la ciudad de Alepo. Ghina suplicaba ayuda mientras al fondo se oía el eco de las bombas, hasta que la línea se cortó. Intenté devolverle la llamada sin resultado alguno. Sabía que podía tratarse simplemente de una avería de la red, pero no pude evitar imaginar lo peor: que la mataban en un ataque aéreo. Más tarde averigüé que Ghina y los dos hijos que le quedan seguían vivos, pero ella había resultado gravemente herida en un ataque aéreo que también había destruido su casa. La lucha por el control de Alepo ha sometido a esta gobernación a un incesante bombardeo por parte del gobierno sirio y su aliada Rusia. El gobierno sirio ha atacado una y otra vez escuelas, edificios residenciales, hospitales y centros médicos; pero, lo que es más espantoso, también ha atacado directamente a la población civil. La cuestión es por qué.El gobierno sirio, con el apoyo de Rusia, ha utilizado sin duda alguna la fuerza aérea para causar sufrimiento de forma premeditada a la población civil, y ha bombardeado con regularidad zonas y edificios civiles densamente poblados. Durante varios años, ha habido una clara constante en los bombardeos del gobierno como medio para castigar a las poblaciones en zonas controladas por grupos armados de oposición. Pero aún hay más. Durante el año pasado, Amnistía Internacional documentó un patrón de ataques deliberados contra los hospitales en el norte de la gobernación de Alepo, en lo que parece formar parte de una estrategia militar para vaciar las ciudades y los pueblos de sus habitantes con el fin de allanar el camino para que avancen las fuerzas terrestres. Es la misma estrategia que el gobierno sirio utiliza ahora para hacerse con el control de la ciudad de Alepo. El asedio de la ciudad –unido a la impotencia del Consejo de Seguridad de la ONU y otros actores– ha permitido que Rusia y el gobierno sirio ataquen a civiles con impunidad y dejen a la población de Alepo sólo una opción para escapar del horror: es decir, obligan su evacuación a zonas controladas por el gobierno. En cuanto la ciudad se quede vacía de personas, el gobierno puede tomar el control y proclamarse vencedor. Es lo mismo que hizo el mes pasado en Daraya, cerca de Damasco, donde sus últimos habitantes aceptaron con reticencia evacuar completamente la localidad tras cuatro años de asedio y bombardeos brutales.“Durante los bombardeos, los mensajes de texto y las llamadas de las personas atrapadas en la ciudad asediada describían constantes y terribles ataques cuyo objetivo podría resumirse en una palabra: aniquilación”Diana Seeman
Varias personas ayudan a rescatar heridos tras un supuesto ataca con bombas de barril perpetrado por las fuerzas del gobierno. © Karam al-Masri/AFP Getty Images
Saad, ciberactivista de la ciudad de Alepo, se negó a relatar lo que había presenciado porque ardía de rabia y frustración. Además del bombardeo en sí, le molestó el discurso de la embajadora de Estados Unidos Samantha Power en el Consejo de Seguridad de la ONU, en el que acusaba a Rusia de “barbarie”. “Sólo oímos declaraciones, discursos, disculpas y amenazas vanas que vienen de Estados Unidos”, dijo. “La única solución que nos ofrecen son los acuerdos de alto el fuego. Creo que ya ha quedado muy claro que esa solución no nos va a salvar la vida; nos está matando cada vez que fracasa”. Es comprensible que muchas personas sirias se sientan frustradas con el fracaso colosal de la comunidad internacional a la hora de proteger a la población civil de los terribles abusos. El atroz catálogo de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad perpetrados por el gobierno sirio en Alepo ha provocado durante años un derramamiento de sangre y un sufrimiento humano a gran escala, y sus efectos se sienten mucho más allá de Siria y Oriente Medio. Sin embargo, el mundo no ha actuado.“(...) LA ÚNICA SOLUCIÓN QUE NOS OFRECEN SON LOS ACUERDOS DE ALTO EL FUEGO. CREO QUE HA QUEDADO CLARO QUE ESA SOLUCIÓN NO NOS VA A SALVAR LA VIDA; NOS ESTÁ MATANDO CADA VEZ QUE FRACASA.”
Saad, ciberactivista de la ciudad de Alepo
Zona en el barrio de Al-Shaar bombardeada por las fuerzas del gobierno sirio, 27 septiembre 2016, Alepo. © Karam al-Masri/ AFP Getty Images
