Actuamos por los derechos humanos
en todo el mundo

Buscar
  • Blog

Hong Kong vs. China ¿Un país, dos sistemas?

Carlos de las Heras, Responsable de Países de Amnistía Internacional, 

En las últimas semanas, no hay día en el que no veamos imágenes de protestas en Hong Kong. En esas manifestaciones, también vemos como la policía usa cañones de agua, gas pimienta y balas de goma para reprimir las protestas. Un día es una estación de tren, otro día es una céntrica plaza… Incluso el aeropuerto ha tenido que detener su actividad por la presencia de manifestantes que han bloqueado su actividad. Pero… ¿quiénes son estas personas que se manifiestan? ¿Por qué lo hacen? ¿En qué consiste esa ley que quieren parar? ¿Qué diferencia a China de Hong Kong? ¿Por dónde pasa la solución?

¿Que está pasando en Hong Kong?

Desde el 12 de junio, decenas de miles de personas han salido a las calles de Hong Kong en protestas, mayoritariamente pacíficas, para exigir al gobierno de Hong Kong que retire las enmiendas propuestas a la “ley de extradición”. La respuesta de las autoridades fue una avalancha de gases lacrimógenos, armas de fuego que dispararon balas de goma, gas pimienta y las porras de la policía para dispersar la manifestación que tenía lugar cerca de la sede del gobierno.

Esta represión llevada a cabo por la policía produjo multitud de heridos y puso en riesgo de lesiones graves, o incluso la muerte, a los manifestantes. Tanto la sociedad civil como los medios de comunicación internacionales han condenado la actuación de la policía de Hong Kong y el uso excesivo de la fuerza. Sin embargo, en las protestas que siguieron al 12 de junio, la situación no ha mejorado. Es más, ha empeorado. Más de 600 personas han sido detenidas y decenas han sido acusadas de “disturbios”, un delito penado hasta con 10 años de prisión en Hong Kong.

¿Quiénes son las personas que se están manifestando? ¿Por qué lo hacen?

La mayoría de personas que se manifiestan son pacíficas, jóvenes, con una enorme preocupación por la situación de derechos humanos, no solo en Hong Kong, sino también en la China continental. Se organizan en muchos casos a través de internet y en redes sociales y se calcula que desde el mes de junio, cuando comenzaron las protestas, la cifra ha crecido hasta superar el millón de personas. Lo que comenzó el 12 de junio con la petición de retirada de las reformas propuestas a la “ley de extradición”, ha derivado en protestas multitudinarias por la desmesurada violencia con la que la policía está reprimiendo las manifestaciones.

© Jimmy Lam @everydayaphot

¿En qué consiste esa “ley de extradición”?

Actualmente, el gobierno de Hong Kong está discutiendo varias reformas legislativas; entre ellas un proyecto de ley de extradición que, de aprobarse, ampliaría la capacidad de las autoridades de la China continental para reprimir a quienes critican sus actuaciones, ya sean activistas de derechos humanos, periodistas, miembros de ONG o cualquier otra persona en Hong Kong. Dado el pobre historial de derechos humanos de Chinay la falta de independencia judicial, esta ley colocaría a cualquier persona extraditada a China en riesgo de sufrir tortura, malos tratos y otras violaciones graves de los derechos humanos. El gobierno de Hong Kong ha afirmado que la ley inlcuirá “salvaguardas” para los derechos humanos, pero la realidad es que es poco probable que proporcionen una protección genuina y efectiva. De hecho, cuando se  ha firmado con otros países un acuerdo de extradición, nunca se han respetado las garantías ofrecidas.

¿Cuál es la relación entre China y Hong Kong?

Hong Kong es una de las dos regiones administrativasespeciales que existen en la República Popular China. Situado en la zona de Asia Oriental, tiene un sistema político que, a diferencia de China, incorpora la separación de poderes. La persona que ejerce la jefatura ejecutiva, es elegida  por un Comité Electoral y designado por el Consejo de Estado de la República Popular China.

Entre las diferencias que hay entre China y Hong Kong, destaca, como hemos dicho, su sistema político, además del judicial e importantes diferencias en cuanto al reconocimiento de derechos y libertades civiles y políticasque no existen en el resto del país, como por ejemplo, la libertad de expresión, de reunión y de prensa, lo que hace posible que organizaciones a las que no se les permite entrar en el resto de China, como Amnistía Internacional, puedan establecerse en Hong Kong. Además, existen garantías durante la detención y los procesos judiciales que no se dan en la China continental. Precisamente alguna de estas libertades se han visto seriamente amenazadas por la propuesta nueva ley de extradición, según la cual las personas podrían ser llevadas fuera de Hong Kong para ser juzgadas

Otras diferencias pasan por el sistema económico, de libre mercado en Hong Kong y controlado por el estado en China, o el idioma, cantonés en Hong Kong, mandarín en China.

¿Por qué se ha llegado a este nivel de violencia?

Uso excesivo de la fuerza por parte de la policía contra manifestantes en Hong Kong. © Jimmy Lam @everydayaphot

Uso excesivo de la fuerza por parte de la policía contra manifestantes en Hong Kong. © Jimmy Lam @everydayaphot

En primer lugar, las declaraciones de las autoridades no han ayudado a calmar la situación. El pasado 9 de julio, la jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, se negó a reconocer las consecuencias de los defectos del proyecto de ley a la vez que afirmó que no se llevaría a cabo ninguna investigación independiente sobre la actuación policial para controlar las protestas.

Estas declaraciones avivaron las protestas y, por ejemplo, el 21 de julio, decenas de personas golpearon a gente en la estación de tren de Yuen Long. Este ataque provocó que decenas de miles de personas salieran a la calle para protestar por la inacción policial, protesta que fue declarada ilegítima y dispersada por la fuerza, ocasionando escenas violentas que avivaron una situación tensa de por sí, en lugar de aplacarla.

Además, en los enfrentamientos entre manifestantes y policía, se han lanzado contra ésta y contra las comisarías proyectiles como ladrillos, cristales y cócteles molotov. Sin embargo, la respuesta de la policía no ha hecho más que aumentar la tensión. Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley deben poder desempeñar su función de proteger a la ciudadanía. No obstante, la violencia contra la policía no da a los agentes luz verde para actuar vulnerando las normas internacionales sobre actuación policial. Se ha disparado gas lacrimógeno en zonas residenciales de densa urbanización, donde el gas ha entrado en las viviendas, se ha cargado contra manifestantes pacíficos, periodistas y residentes locales y se han disparado balas de goma a pesar de haber mala visibilidad debido al humo del gas lacrimógeno.

¿Por dónde pasa la solución?

En primer lugar, la policía debe actuar con moderación para evitar una escalada de violencia y que las personas heridas sigan aumentando. Y esa moderación pasa por no utilizar gas lacrimógeno y balas de goma de una forma que vulnera las normas internacionales. Disparar contra manifestantes que se retiran en espacios cerrados de los que apenas tenían tiempo para salir va contra el supuesto objetivo de dispersar a una multitud. En este sentido, el gobierno de Hong Kong debe ordenar una investigación independiente, imparcial, y efectiva sobre la actuación de la policía, con el fin de aclarar los hechos y llevar a los responsables de posibles violaciones de derechos humanos ante la justicia.

En segundo lugar, el gobierno de Hong Kong debe garantizar el derecho a la libertad de reunión pacífica, adoptar un enfoque menos agresivo hacia futuras manifestaciones y facilitar el derechos de toda persona a manifestarse pacíficamente.

En tercer lugar, el gobierno de Hong Kong debe retirar definitivamente el proyecto de “ley de extradición” que permitiría la entrega de personas desde Hong Kong a la China continental. Solo así se evitará poner en riesgo de tortura y malos tratos a activistas de derechos humanos, periodistas, miembros de ONG y a cualquier otra persona en Hong Kong.

Por último, cabe añadir que la comunidad internacional también debe jugar un papel. En este sentido, el Parlamento Europeo expresó el pasado 18 de junio su preocupación por la situación de los derechos humanos en Hong Kong, votando, entre otras cosas, para pedir que la UE y los estados miembros trabajen en mecanismos de control de exportaciones para negar a China, y en particular a Hong Kong, el acceso a las tecnologías utilizadas para violar los derechos básicos, en la represión de manifestaciones.