Las personas intersex nacen con características sexuales –como genitales, cromosomas u hormonas– que no encajan en las definiciones binarias típicas de masculino o femenino. Aunque la intersexualidad es una variación natural y frecuente, todavía existe mucho desconocimiento y prejuicio. Ese vacío de información alimenta mitos dañinos que perpetúan la discriminación. Aquí desmontamos cinco de los más comunes y te respondemos a las preguntas más frecuentes.
Mito 1: Solo existen dos géneros, másculino y femenino
Se suele creer que todas las personas nacen hombre o mujer, y que los cuerpos encajan de forma clara en categorías binarias de sexo masculino o femenino. Pero no siempre es así. Millones de personas en el mundo tienen características sexuales –como cromosomas, gónadas, hormonas, órganos reproductivos o genitales– que no se ajustan a esas nociones binarias.
Estas variaciones, conocidas como intersexualidad, son naturales y forman parte de la diversidad humana. Algunas son visibles al nacer, otras aparecen en la pubertad y otras nunca son físicamente evidentes.
La intersexualidad demuestra que no todo encaja en un sistema rígido de “hombre” o “mujer”, y negar esa diversidad vulnera la dignidad y los derechos de quienes son intersex.
Mito 2: Nacen muy pocas personas intersex
Se suele creer que la intersexualidad es una excepción casi inexistente. Sin embargo, según especialistas, alrededor del 1,7% de la población mundial nace con rasgos intersex: una proporción similar a la de quienes nacen pelirrojas. Esto significa que hay millones de personas intersex en el planeta.
La idea de que son “raras” se alimenta de la invisibilidad: en los medios, en los libros escolares o incluso en las leyes, casi nunca se nombra a las personas intersex. Esa falta de representación refuerza el estigma y hace pensar que no existen. La realidad es que ser intersex es tan natural y frecuente como cualquier otra variación humana.

Un joven sostiene la bandera intersex en la marcha del Orgullo 2025, visibilizando la diversidad sexual y de género. © Alexander Bogatyrev/SOPA Images/Shutterstock
Mito 3: La intersexualidad es una enfermedad que debe corregirse
La intersexualidad no es una enfermedad ni un trastorno que requiera corrección médica. Sin embargo, muchos niños y niñas intersex siguen siendo sometidos a cirugías “normalizadoras” que no responden a ninguna urgencia médica.
Estas intervenciones, realizadas sin el consentimiento informado de las personas afectadas, suelen ser irreversibles y pueden causar infertilidad, dolor crónico, incontinencia o sufrimiento psicológico de por vida. Todo ello únicamente para ajustar los cuerpos a lo que la sociedad espera de una “niña” o un “niño”.
Amnistía Internacional ha documentado cómo estas prácticas constituyen una violación de derechos humanos. Los Estados deberían garantizar que ningún menor sea sometido a operaciones innecesarias y proteger su derecho a decidir sobre su propio cuerpo cuando tengan edad suficiente para hacerlo.
Mito 4: Ser intersex y ser transgénero es lo mismo
Ser intersex no tiene nada que ver con ser transgénero. La intersexualidad se refiere a características sexuales físicas como cromosomas, gónadas, hormonas o genitales que no encajan en las nociones binarias típicas de masculino o femenino.
La palabra “transgénero”, en cambio, describe a las personas cuya identidad de género es distinta del sexo que les asignaron al nacer. Se trata de la vivencia interna de género, no de rasgos físicos.
Una persona intersex puede ser trans o no, igual que puede ser heterosexual, gay, lesbiana, bisexual o asexual. Lo importante es que tanto las personas intersex como las trans tienen derecho a decidir sobre su identidad y a vivir libres de imposiciones médicas o sociales.
Mito 5: Las personas intersex no tienen referentes ni apoyo
Este mito es falso. En todo el mundo existen activistas intersex que luchan para visibilizar la intersexualidad y proteger los derechos humanos de quienes nacen con estas características. Su labor es fundamental para romper el silencio y garantizar que ninguna niña o niño tenga que pasar por lo que ellas y ellos sufrieron.
Eves y Charlie, dos activistas intersex, lo explicaron a Amnistía Internacional con claridad. Eves señaló: “La sociedad debe abrirse más a toda la diversidad que implica ser una persona. Y todas las personas, desde que nacen, deben poder crecer tal como son”. Por su parte, Charlie añadió: “Si no se habla del tema, si existe un velo de silencio de facto, a las personas afectadas les resulta increíblemente difícil aceptarse a sí mismas y aceptar su cuerpo”.
En los últimos años se han conseguido avances gracias al trabajo incansable de activistas y organizaciones intersex. Aún queda mucho por hacer, pero Amnistía Internacional seguirá apoyando esta lucha para que las personas intersex puedan vivir sin culpa, estigma ni dolor.
Preguntas frecuentes sobre intersexualidad
Romper mitos es solo el primer paso. Muchas veces, después de hablar de intersexualidad, siguen apareciendo dudas muy comunes. Aquí respondemos de forma clara algunas de las preguntas más frecuentes, porque resolverlas también es parte de visibilizar y defender los derechos de las personas intersex.

La bandera intersex ondea en Berlín en el Día de la Visibilidad Intersex, recordando la importancia de los derechos y la inclusión. © picture alliance/dpa | Christophe Gateau
La intersexualidad es una variación natural en la biología humana en la que una persona nace con características sexuales (cromosomas, gónadas, genitales u hormonas) que no encajan en las definiciones típicas de masculino o femenino.
2. ¿Cuántas personas intersex existen?
Se estima que entre el 1,7% y el 2% de la población mundial nace con alguna variación intersex, aunque muchas veces estas no se detectan al nacer, sino más adelante.
3. ¿Qué diferencia hay entre intersex y hermafrodita?
El término “hermafrodita” está en desuso y se considera ofensivo. Hoy hablamos de intersex para referirnos a las variaciones naturales en las características sexuales humanas.
4. ¿La intersexualidad es una enfermedad o requiere tratamiento médico?
No, la intersexualidad no es una enfermedad. La mayoría de las personas intersex no necesitan tratamiento médico y los riesgos reales suelen proceder de cirugías innecesarias o de la presión social y médica para ajustar su cuerpo a una idea binaria de sexo.
5. ¿Ser intersex afecta a la salud?
No necesariamente. La mayoría de las variaciones intersex no implican problemas de salud por sí mismas. Los riesgos suelen venir de las intervenciones médicas innecesarias y de la discriminación social.
6. ¿Las personas intersex tienen una orientación sexual determinada?
No. Ser intersex no define la orientación sexual. Una persona intersex puede ser heterosexual, gay, lesbiana, bisexual, asexual u otra, igual que cualquier otra persona.
7. ¿Las personas intersex pueden llevar una vida normal y tener hijos?
Sí. Las personas intersex pueden llevar una vida plena y, dependiendo de la causa de la intersexualidad, pueden o no tener hijos biológicos. Muchas viven sin complicaciones médicas adicionales salvo las que resulten de intervenciones innecesarias.
8. ¿En qué se diferencia la intersexualidad de la transexualidad?
La intersexualidad tiene que ver con variaciones físicas en los caracteres sexuales, mientras que la transexualidad o transgeneridad está relacionada con la identidad de género, es decir, con cómo una persona se siente internamente respecto a su género.
9. ¿Qué derechos reclaman las personas intersex?
Principalmente, el derecho a no sufrir cirugías innecesarias en la infancia, el respeto a su identidad, la visibilidad en las leyes y políticas públicas, y vivir libres de estigma y discriminación.
