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Día del Orgullo LGBTI

Un total de 13 Estados y territorios castigan con la pena de muerte las relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo sexo

Dos personas sostienen la bandera del Orgullo LGBTI en Túnez © Shams

Amnistía Internacional participa este sábado en Madrid, así como en otras ciudades, en las marchas del Orgullo LGBTI, para denunciar que todavía 73 Estados criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo: 33 en África, 23 en Asia, 11 en América y 6 en Oceanía

Madrid.- En Túnez, las relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo sexo están tipificadas como delito y pueden ser castigadas hasta con tres años de prisión y multa. También los actos “ofensivos contra la moral pública”, un argumento que se usa, por ejemplo, contra las personas transgénero. En ocasiones, para “demostrar” la homosexualidad, se llevan a cabo exámenes anales forzosos. Este tipo de leyes que criminalizan las relaciones entre personas LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales) están presentes todavía en 73 Estados, mientras que los territorios o países que las castigan con la pena de muerte ascienden hasta un total de 13, como Arabia Saudí, Irán o Sudán, entre otros, según datos de ILGA (Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex). Amnistía Internacional sale un año más a las manifestaciones por el Día del Orgullo LGBTI en Madrid, como también lo ha hecho en otras ciudades como Bilbao, Logroño o Valencia, para recordar que todavía existen muchas formas de criminalizar, perseguir y discriminar a este colectivo.

“Un año más, salimos a la calle para reivindicar los derechos humanos y las libertades que se les niegan a las personas LGBTI, así como el espacio público del que a menudo se las excluye“, asegura Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España. “Hace diez años eran 92 los Estados donde se castigaba a las personas por su opción sexual. Se han dado pasos, para acabar con esa discriminación y, por ejemplo, ya son 22 los países que han aprobado el matrimonio entre personas del mismo sexo, aunque todavía queda mucho por hacer”, añade.

Uno de los colectivos que mayor discriminación sufre es el de las personas transgénero, no solo por las dificultades que afrontan para que se reconozca legalmente su género sentido, sino también por la violencia a la que se enfrentan. Según el Observatorio de personas Trans Asesinadas, entre el uno de enero de 2008 y el 30 de abril de este año un total de 2.115 personas trans fueron asesinadas en todo el mundo, más de 1.600 de ellas en América del Sur y Central. Además, todavía son 54 los países y territorios que exigen un diagnóstico psiquiátrico para el cambio legal de género, y 29 los que requieren esterilización y/o cirugía para el cambio legal de género.

Marchas prohibidas
En muchos países, la Marcha del Orgullo ha sido prohibida, alegando el riesgo que supone esta celebración. Países como Turquía, donde el pasado 19 de junio las autoridades prohibieron en Estambul la celebración de la marcha Trans, restringiendo así de manera desproporcionada la libertad de expresión y de reunión pacífica. Pese a ello, algunas personas se concentraron en los alrededores de la sede de la organización convocante y fueron dispersados violentamente por la policía. Once personas fueron detenidas y posteriormente liberadas.

No es la primera vez que el gobierno de Estambul amenaza las libertades y derechos de este colectivo. Durante la marcha del año pasado, la policía impidió la celebración de la marcha anual del Orgullo en Estambul dispersando a manifestantes pacíficos con cañones de agua y gas lacrimógeno.

En España, la Marcha que este sábado 2 de julio recorre las calles de Madrid lleva por lema “Leyes por la igualdad real ¡YA!” y “2016 Año de la Visibilidad Bisexual en la Diversidad”, y tiene por objetivo reivindicar las medidas legislativas necesarias para la igualdad del colectivo LGTBI. Aunque la situación en España es menos preocupante que en otros países al contener en sus leyes garantías que reconocen y protegen los derechos de estas personas, existen otros retos y problemas como la discriminación durante el periodo escolar y la realidad de las personas trans. Según datos de la Agencia Europea de los Derechos Fundamentales, 7 de cada 10 personas LGBTI ocultan su orientación sexual y/o su identidad de género durante la etapa escolar. Amnistía Internacional considera que la educación en derechos humanos es fundamental para abordar las causas profundas de la discriminación y los abusos a los que se enfrentan, y en este sentido urge reincorporar al currículo académico obligatorio contenidos relacionados con diversidad afectivo sexual.

La organización también pide que se tomen medidas como abolir las restricciones de edad y cualquier otro tipo de requisito psiquiátrico o quirúrgico para los procedimientos de reconocimiento legal de género. “Es imprescindible que se tenga en cuenta la opinión libremente expresada del menor, de acuerdo con la evolución de sus capacidades para que el cambio de género sea accesible para ellos”, asegura Carlos Sanguino, responsable de diversidad afectivo-sexual en Amnistía Internacional.

“No soy un monstruo”: exámenes anales forzosos en Túnez
En septiembre de 2015, un estudiante de 22 años tunecino llamado Marwan fue sentenciado a un año de cárcel por mantener relaciones con otro hombre. Fue sometido a un examen anal forzoso que fue utilizado como prueba de su homosexualidad. Gracias a un apoyo internacional sin precedentes, Marwan finalmente salió de la cárcel tras dos meses y el pago de una multa.

Desgraciadamente, este joven es solo un ejemplo de la discriminación y violencia constante que viven las personas LGBTI en Túnez, donde el artículo 230 de su Código Penal penaliza las relaciones homosexuales consentidas entre adultos. También incluye artículos que penalizan actos y expresiones que son “ofensivas o menoscaban la moral pública y la decencia” y que son utilizadas para perseguir a estas personas. Los hombres acusados de tener relaciones sexuales homosexuales consentidas suelen ser sometidos a un examen anal por médicos. No hay base científica para este tipo de exámenes y Amnistía Internacional considera que los exámenes anales forzosos son una forma de tortura y otros malos tratos.

 



“Soy un monstruo sobre la tierra, cuyo lugar está en el infierno. Si eres gay solo tienes dos opciones: renunciar a tu personalidad o vivir sabiendo que la ley te tratará como a un criminal en cada momento”. Como consecuencia de estas leyes, las personas LGBTI como Shamir, este tunecino de 20 años, sufren diariamente rechazo, discriminación, agresiones y violencia por la sociedad y sus propias familias.

Un relato similar mantiene Mehdi, de 30 años: “Me enfrento a insultos a diario. No puedo ir al baño público porque otros hombres se ríen de mi. No puedo pasear cerca de un colegio porque los niños me acosan. A mi sobrino y sobrina les preguntan los otros estudiantes “¿por qué es vuestro tío así?”.

Amnistía Internacional tiene en marcha una ciberacción para exigir al gobierno tunecino que elimine los artículos que criminalizan y persiguen a las personas LGBTI, así como que detenga inmediatamente el uso de exámenes anales forzados contra las personas acusadas de relaciones homosexuales.

 

 

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