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Los vetos de Rusia y China a la resolución para enviar a Siria ante la CPI, una decisión “cruel”

Sirios inspeccionan los escombros de los edificios destruidos tras un ataque aéreo gobierno sirio en Alepo, marzo de 2014. © AP Photo / Aleppo Media Center AMC

Rusia y China han mostrado un escalofriante desprecio hacia las innumerables víctimas de graves abusos contra los derechos cometidos en Siria, al vetar hoy una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para remitir la situación de Siria al fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI). Así lo ha manifestado Amnistía Internacional.

“Los vetos de Rusia y China son una cruel decisión política que traiciona a la población siria y su sufrimiento. La resolución habría permitido a la CPI intervenir para investigar crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad cometidos por todas las partes del conflicto, y habría transmitido el importante mensaje de que estos crímenes atroces no pueden cometerse impunemente”, ha manifestado Philip Luther, director del Programa para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.


“Se ha desperdiciado una oportunidad crucial para hacer justicia. Una vez más, Rusia y China han abandonado al pueblo sirio para salvar alianzas políticas, y los miembros del Consejo de Seguridad no han conseguido unirse para llevar justicia internacional a los millones de civiles que sufren a consecuencia de este conflicto. Este paso no sólo amenaza con envalentonar a quienes cometen delitos impunemente, sino que es una señal más de la manera en que la comunidad internacional está fallando a la población siria.”


Rusia y China han vetado tres resoluciones previas del Consejo de Seguridad sobre Siria desde que estalló la crisis.

Este último fracaso ha puesto de manifiesto los fallos del proceso de toma de decisiones del Consejo de Seguridad, y pone seriamente en duda su capacidad de brindar perspectivas reales de seguridad para la población civil y de justicia, verdad y reparación para las víctimas del conflicto sirio.

Hicieron falta casi tres años para que la primera resolución de la ONU sobre Siria abordara la abismal crisis humanitaria que está teniendo lugar en el país. La resolución 2139, que pedía acceso humanitario inmediato y el fin de los abusos contra los derechos humanos, se aprobó en febrero de 2014. Dos meses después, los términos de esa resolución se están burlando abiertamente.

Amnistía Internacional pide a la ONU que emprenda acciones concretas, como imponer sanciones específicas a todas las partes que no están garantizando que la resolución se aplica sobre el terreno.

Pese a que este mes se ha levantado el cerco al casco viejo de Homs y ha habido una ligera mejora en la ayuda humanitaria, muchos otros civiles permanecen sitiados. Unos 20.000 civiles están sitiados en Yarmouk, al sur de Damasco, donde, según la investigación llevada a cabo por Amnistía Internacional, más de 260 personas han muerto a consecuencia del asedio desde que éste se endureció en julio de 2013. De ellas, al menos 70 han muerto desde que se aprobó la resolución el 22 de febrero de 2014.

La detención arbitraria, las desapariciones forzadas, la tortura y las muertes bajo custodia –también bajo la custodia de grupos armados– han continuado. Mientras tanto, no se ha atendido la petición formulada en la resolución para que se liberara a todos los detenidos recluidos arbitrariamente y secuestrados, entre ellos presos de conciencia.

“El constante fallo del Consejo de Seguridad a la hora de aliviar el sufrimiento de la población civil siria ha dañado seriamente su credibilidad y ha socavado la confianza en su capacidad para responder a las violaciones graves de derechos humanos”, ha manifestado Philip Luther.

“Para recuperar cualquier tipo de papel significativo en la lucha contra la impunidad y los abusos contra los derechos humanos en Siria, los miembros del Consejo deben redoblar de manera notable sus esfuerzos por hacer cumplir las resoluciones, rechazar la politización y unirse para proteger y defender el respeto de los derechos humanos.”

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