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Los niños no deben pagar el precio del conflicto

Londres.- Amnistía Internacional ha expresado una condena contundente contra los ataques que hoy se han cobrado la vida de al menos 58 personas, muchas de ellas niños, en Basora.

 

"Los ataques indiscriminados tienen un efecto devastador y ponen de manifiesto un absoluto desprecio al más fundamental de los derechos humanos: el derecho a la vida. Esto se ha hecho patente de forma trágica para los padres de los niños que han muerto o han resultado heridos como consecuencia de la explosión ocurrida cuando se dirigían al colegio", ha afirmado la organización.

 

El miércoles por la mañana, y en plena hora punta, una serie de bombas coordinadas explotaron en tres comisarías de policía de Basora y una academia de policía ubicada en el área de Zubair. En el momento en que se produjo la deflagración en el centro de Basora se encontraban en la zona dos autobuses escolares.

 

"Debe ponerse a los responsables en manos de la justicia y conforme al derecho internacional; es necesario acabar con el clima de impunidad actual porque, de otro modo, nunca se podrá poner fin a la violencia".

 

A Amnistía Internacional le provoca una profunda inquietud que el número de víctimas civiles no deje de crecer en Irak. La falta de seguridad dificulta la vida diaria de hombres, mujeres y niños y socava su derecho a gozar de sus derechos humanos básicos. El martes perdieron la vida 22 presos en ataques con mortero perpetrados contra la cárcel de Abu Ghraib, al oeste de Bagdad. Más de 600 personas, entre ellas numerosas mujeres y niños han muerto hasta la fecha en Faluya, que sigue bajo asedio. Amnistía Internacional teme que la población civil de Faluya pueda ser víctima de los combates una vez más y que se desate una crisis humanitaria si no se toman las precauciones necesarias para proteger a todos sus habitantes.